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Desastre financiero en la ATY
- Jacinto Sosa Novelo se fue de la Agencia de Transporte de Yucatán, pero dejó un organismo plagado de anomalías y un desastre financiero que tiene al borde del colapso al organismo.
- En tres de los cuatro fideicomisos que opera la ATY existen oscuros manejos que dan pie a presuntos actos de corrupción, aunque el despacho de su familia maquillará las cifras, ya que son los encargados de las auditorías de la agencia.
- Aldo Cerezo Cazares asumió el control de la ATY, con la encomienda de enderezar el barco y justificar los 200 mil pesos mensuales de sueldo, aunque queda la incógnita de si dará indulto a su antecesor o si investigará los presuntos malos manejos.
Redacción/Sol Yucatán
Jacinto Sosa Novelo se fue de la Agencia de Transporte de Yucatán, en medio de señalamientos de corrupción y nepotismo.
Dejó un organismo al borde del colapso financiero, de servicio y con una marcada confrontación con los concesionarios, debido a los millonarios adeudos.
Lo cual levanta sospechas debido a que maneja un promedio de 2 mil 500 millones de pesos y un mes antes había asegurado a los diputados que las finanzas eran sanas, lo que en realidad era mentira.

Sosa Novelo está señalado por presuntos malos manejos en tres fideicomisos que maneja la ATY y que el gobierno estatal y federal fondean recursos.
No se sabe con exactitud el monto de cada uno de ellos, debido a que no lo reportó a ninguna instancia fiscalizadora y tampoco se sabe sobre el manejo o destino de los mismos.

De acuerdo a la ley orgánica de la ATY, existen cuatro fideicomisos: Fideicomiso Público Maestro del Transporte (F/2460492), que para este ejercicio es de mil 198 millones 339 mil 669 pesos, Fondo Estatal para la Movilidad, Fideicomiso SIT Mérida (2272) y Fideicomiso SIT Mérida Etapa 2.
En los tres últimos existe total opacidad en el manejo de las finanzas, aunque oficialmente no hay una cifra exacta, debido a que la ATY se negó a revelar el monto, este corresponde alrededor del 30% del fideicomiso maestro, es decir, ascendería a unos 359 millones de pesos, cuyo destino de estos recursos no está del todo claro en qué se utilizaron.
Lo que llama la atención es que el despacho de la familia de Jacinto Sosa Novelo fue el encargado de realizar la auditoría de la fiscalización de los recursos del organismo para el proceso de entrega-recepción.
El despacho “Sosa-Novelo & Asociados” maquillará las cifras para ocultar el desastre financiero y los presuntos actos de corrupción que imperaron durante la administración de Jacinto Sosa.

A lo largo de los 17 meses y 15 días que estuvo al frente de la ATY, administró poco más de 4 mil 500 millones de pesos, a pesar de ello, dejó al organismo en números rojos y al punto del colapso.
Sosa Novelo nunca aclaró sobre el destino de los más de 6.5 millones de pesos en efectivo encontrados en las oficinas de la ATY.
En medio de este contexto, el propio gobierno del estado, sin tomar en consideración esta situación, lo colocó en la subsecretaría anticorrupción y buen gobierno, donde despachará a partir del 1 de julio, es decir, un funcionario señalado por actos de corrupción en una dependencia que persigue y castiga ese delito suena incongruente.
Lo que es una realidad es que habría que mirar la capacidad o incapacidad de Sosa Novelo, debido a que, en 22 meses de gobierno, será su tercer encargo, primero inició como director del Insejupy, donde salió en medio de señalamientos de acoso y corrupción; luego, en diciembre del 2024, pasó a la ATY, donde sale en medio de señalamientos de incompetencia y corrupción.
Sin olvidar que, en la delegación del Infonavit, fue cesado por falta de resultados.
A pesar de ello, cuenta con el respaldo total del gobernador Joaquín Díaz Mena, debido a que es uno de sus incondicionales y que en el 2018 decidió dejar al PAN para migrar a Morena.
Aldo Cerezo Cazares se encuentra al frente del organismo de transporte.
Para nadie es sorpresa su nombramiento como director general interino (en breve será ratificado por el Congreso del Estado), debido a que el Gobierno del Estado lo trajo de la Ciudad de México, precisamente para ocupar ese cargo, luego de que el barco se comenzara a hundir dramáticamente bajo el mando de Jacinto Sosa Novelo, quien apenas estuvo año y medio de los cinco años que debería cumplir.
La ATY le pagó un oneroso sueldo de cerca de 200 mil pesos al mes, desde el mes de diciembre, es decir, 336% más de lo que llegó a ganar como gerente del Metrobus en la Ciudad de México, sin incluir una residencia en una privada ubicada en el norte de Mérida y una camioneta Yukon, con un valor cercano al millón de pesos.
Lo interesante del asunto será ver si el nuevo titular de la ATY decidirá investigar y denunciar los presuntos actos de corrupción en los cuales habría incurrido Sosa Novelo y que dejaron al organismo al borde del colapso financiero y operativo o bien se le otorgará el indulto.
El primer paso será poner orden, conciliar con los concesionarios para mejorar el servicio que ha ocasionado inconformidad entre los más de 500 mil usuarios que todos los días utilizan el Va y Ven y el Ietram.
Luego vendrá la parte complicada: sanear las finanzas y conciliar con los concesionarios sobre la petición de aumento de la tarifa por kilómetro garantizado, que lo más seguro es que salga del bolsillo del usuario.
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