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De 50 mil pesos a 13 MDP
- Una operación permitió a la empresa Themba Desarrollos, creada con apenas 50 mil pesos de capital social, controlar una reserva territorial valuada en más de 13 millones de pesos.
- La empresa tomó control de la propiedad de 500 hectáreas desembolsando inicialmente apenas 600 mil pesos. El resto quedó sujeto a un esquema de pagos diferidos respaldado mediante reserva de dominio.
- Los documentos públicos permiten identificar a los actores visibles de la operación: Meljem Charruf Navarrete, Zahia Charruf Semerena, Meljem Alberto Charruf Semerena y Miguel Eduardo Espadas Seba
Redacción/Sol Yucatán
Detrás del proyecto inmobiliario ANTHIA no solo existe una reserva territorial de casi 50 hectáreas. También se encuentra una red empresarial integrada por miembros de la familia Charruf y desarrolladores inmobiliarios que durante años consolidaron tierra, obtuvieron financiamiento privado y prepararon uno de los proyectos habitacionales más grandes que actualmente buscan autorización ambiental en Yucatán.

Los documentos del Registro Público de Comercio muestran que Themba Desarrollos, S.A. de C.V. fue constituida el 24 de enero de 2019 en Mérida. La empresa nació con un capital social mínimo de apenas 50 mil pesos y tres socios fundadores: Meljem Charruf Navarrete, Zahia Charruf Semerena y Miguel Eduardo Espadas Seba. Cada uno recibió una participación prácticamente equivalente dentro de la sociedad.
Desde su origen, la empresa fue diseñada para participar en prácticamente cualquier actividad relacionada con el negocio inmobiliario. Su objeto social le permite adquirir tierras, desarrollar fraccionamientos, participar en licitaciones públicas, construir infraestructura, urbanizar reservas territoriales, comercializar inmuebles e incluso intervenir en otras sociedades mercantiles.
La integración de la empresa revela además una combinación entre capital familiar y operación inmobiliaria. Miguel Eduardo Espadas Seba fue nombrado presidente del Consejo de Administración, Zahia Charruf Semerena ocupó la secretaría y Meljem Charruf Navarrete la tesorería.
Los apellidos no son menores. Meljem Charruf Navarrete pertenece a una de las familias empresariales históricas de Yucatán, vinculada durante décadas a actividades agroindustriales y comerciales. Su hija, Zahia Charruf Semerena, aparece también como socia fundadora de Themba Desarrollos, consolidando el control familiar dentro de la empresa.
La estructura de poder quedó todavía más clara en 2022. Mediante escritura pública formalizada ante la Notaría 40 de Mérida, Zahia Charruf Semerena otorgó a Meljem Alberto Charruf Semerena un poder general para pleitos, cobranzas, actos de administración y actos de dominio sin restricciones materiales. El documento le permite celebrar contratos, adquirir y vender bienes inmuebles, abrir cuentas bancarias, suscribir escrituras públicas y administrar integralmente los negocios de la sociedad.

Mientras se fortalecía la estructura corporativa, la empresa avanzaba sobre una de las operaciones territoriales más relevantes de su historia.
El 30 de agosto de 2021, Themba Desarrollos adquirió el tablaje catastral 4460, conocido como Finca San Jerónimo, propiedad de Lía Guadalupe Ortiz Quintal. La superficie involucrada alcanzaba 484 mil 419.47 metros cuadrados, equivalentes a más de 48.4 hectáreas. El precio pactado fue de 13 millones 79 mil 325 pesos. Sin embargo, la empresa tomó control de la propiedad desembolsando inicialmente apenas 600 mil pesos. El resto quedó sujeto a un esquema de pagos diferidos respaldado mediante reserva de dominio.
La operación permitió a una empresa creada con apenas 50 mil pesos de capital social controlar una reserva territorial valuada en más de 13 millones de pesos. El saldo restante fue programado en mensualidades que se extenderían durante varios años, mientras la desarrolladora comenzaba a transformar jurídicamente la propiedad.
La velocidad de esa transformación resulta particularmente reveladora. Antes de concluir el pago total del predio, Themba inició el proceso de fragmentación territorial. Primero dividió la finca original en cinco grandes fracciones. Posteriormente, realizó una subdivisión mucho más profunda que dio origen a 162 lotes independientes inscritos en el Registro Público de la Propiedad.
Los documentos muestran que la antigua finca rural comenzó a adquirir características propias de un desarrollo habitacional. Aparecieron vialidades, áreas verdes y lotes con superficies compatibles con proyectos residenciales destinados a comercialización masiva.
La verdadera dimensión del negocio quedó expuesta el 11 de junio de 2026, cuando la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales registró el ingreso del expediente ambiental 31YU2026UD061, promovido por Themba Desarrollos, S.A. de C.V.
La descripción oficial del proyecto permite observar el destino final de la reserva territorial adquirida años atrás. Bajo el nombre de ANTHIA, la empresa busca desarrollar un fraccionamiento habitacional unifamiliar de baja densidad sobre los tablajes catastrales 4460, 73905, 73906, 73907 y 73908 de Hunucmá.
La Manifestación de Impacto Ambiental señala que el proyecto contempla la habilitación de 916 lotes habitacionales unifamiliares, con una superficie promedio de construcción de 150 metros cuadrados por vivienda, sobre una superficie total de 484 mil 419.47 metros cuadrados.
Las cifras permiten dimensionar la magnitud económica de la operación. Si cada uno de los 916 lotes fuera comercializado en valores similares a los observados actualmente en desarrollos comparables del corredor costero poniente de Yucatán, el valor potencial del proyecto podría multiplicar varias veces el costo original de adquisición de la tierra.








Lo que comenzó como una empresa con un capital social de 50 mil pesos terminó convirtiéndose en la propietaria y promotora de un desarrollo que busca urbanizar casi medio millón de metros cuadrados mediante cientos de viviendas y lotes habitacionales.
Los documentos públicos permiten identificar a los actores visibles de la operación: Meljem Charruf Navarrete, Zahia Charruf Semerena, Meljem Alberto Charruf Semerena y Miguel Eduardo Espadas Seba. Son los nombres que aparecen en la constitución de la sociedad, en la estructura administrativa, en el otorgamiento de poderes y en la adquisición de la reserva territorial que hoy da origen a ANTHIA.
La historia, sin embargo, apenas comienza. Detrás de las escrituras, de los poderes notariales y de los expedientes ambientales se encuentra una de las transformaciones territoriales más importantes registradas recientemente en Hunucmá. Una operación que convirtió una antigua finca rural en un proyecto habitacional de 916 lotes y que abre nuevas interrogantes sobre los grupos empresariales que continúan expandiendo su presencia sobre el litoral yucateco.
