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Ciencia

Antropología sexual más allá de ideologías y esquemas del mundo globalizado

Más que interés por el morbo, el ocio o el vicio que pudiera registrarse, no hay duda que el sexo entre varones y mujeres es aún vital para la reproducción humana así como evadir o maniatar el sexo intergénero es determinante hoy día para el inmediato placer individual.

Si no fuera así, ¿Qué sería eso que siempre necesitamos tener sexo intergénero para tener hijos así como también procuramos evadir o maniatar este sexo cuando decidimos mantener y procurar satisfacciones intragénero que sean preservativas, felatorias, masturbatorias, sodomíticas y fetichistas?

Sin embargo, la idea común que tenemos sobre lo que es el sexo y cómo funciona el contacto sexual en las intimidades cotidianas del mundo globalizado -como si el sexo debiera asumirse igual en las relaciones intergéneros y en las intimidades intragéneros-, no nos sirve de mucho cuando tratamos de entender los derechos humanos y así resolver las libertades individuales para realizarlo en cualquiera de sus vertientes sexuales o antisexuales.

El sexo no es una fijación o preferencia personal en la que unos individuos funcionan de la misma manera de acuerdo con una tradición y otros de distinto modo debido a alguna ruptura, sea una por compromisos reporductivos y otra por evasiones de los mismos debidos a los géneros, por las edades, por las culturas, por los dogmas o por los esquemas. El sexo reproductivo o el antisexo placentero de hoy día son competencias de cada individuo y dependen siempre de sus determinaciones personales para conseguir el mejor acomodo familiar o el máximo placer personal, sea especialmente para sí mismo en los perfiles narcisistas o dionisíacos, pero también para aquellos que lo tienen con él en los perfiles apolíneos y eróticos.

Las modalidades del sexo o el antisexo son siempre relativas a los individuos que lo buscan como parte de sus vidas personales. Por esta razón, lo que sucede en el sexo intergénero o con el antisexo intragénero con respecto a ti, no es necesariamente lo mismo que sucede en el sexo o con el antisexo con respecto a mí y así es para todos. Por lo general, no disfrutamos la plenitud cultural de las modalidades individuales que encontramos en las relaciones sexuales reproductivas o las intimidades antisexuales placenteras, porque buscamos efectos compensatrorios que son instantáneos y pasajeros y no tenemos compromisos alentadores que sean perdurables y sostenibles.

La dinámica cultural creada por el denominado “sexo libre” junto al del presunto “sexo por pago”, ha surgido y continúa poderosa en el mundo globalizado del espacio vitual a partir del descubrimiento general que la realidad individual del placer inmediato está atravesada por intimidades antisexuales que son preservativas, felatorias, masturbatorias, sodompiticas, fetichistas, etc., que son siempre personales.

Si seguimos siendo incompetentes sexuales o, incluso, incapaces antisexuales para superar las impotencias íntimas de aquellos que buscamos para la reproducción familiar o el placer personal, es porque no reconocemos que no avanzamos en la inmediatez personal junto a ellos, sino que retrocedemos al hacerlo a costa de ellos e, incluso, contra sus personas.

Los pornstars tienen éxito masivo porque saben bien que las intimidades de hoy día no se tratan de ofercer “sexo libre” o “sexo por pago”, sino de acicalar comercialmente el morbo, el ocio o el vicio de quienes buscan compulsivamente el placer antisexual: preservativo, felatorio, masturbatorio, sodomítico y fetichista. todos los días en la cercanía o a distancia..

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