Connect with us

Portada

A reventar la burbuja inmobiliaria

Published

on

  • El precio promedio de la vivienda en Yucatán ya supera los 2.25 millones de pesos, compradores foráneos empujan la demanda, lo que hace imposbile a miles de familias locales el adquirir una vivienda.

Redacción/Sol Yucatán

Hace unos años, el valor inmobiliario se presentó como “plusvalía”, hoy poy hoy, comienza a convertirse en una preocupación para quienes todavía buscan una vivienda en Yucatán. En zonas como Ciudad Caucel y Kanasín, los precios de las casas se han disparado hasta superar los 1.5 millones de pesos, en un mercado donde cada vez resulta más difícil distinguir cuánto corresponde al valor real del inmueble y cuánto al efecto de la demanda, el financiamiento y la especulación.

El fenómeno no es exclusivo de estas dos zonas, pero ahí se hace especialmente evidente. Mientras los salarios de miles de familias yucatecas avanzan a un ritmo mucho menor, el costo de acceder a una vivienda continúa escalando.

El resultado es una brecha cada vez más marcada: para un comprador proveniente de una ciudad donde una casa puede costar tres o cuatro millones de pesos, pagar 1.5 millones en Caucel o Kanasín puede parecer barato; para una familia yucateca, representa una deuda que puede extenderse durante décadas.

Yucatán se ha convertido en uno de los principales destinos para quienes buscan vivir o invertir en un estado considerado seguro. A la llegada de personas procedentes de entidades como Veracruz y Tabasco se suma la presencia de compradores extranjeros, entre ellos ciudadanos de Estados Unidos, Canadá y países de Europa, así como personas provenientes de otras naciones de Latinoamérica.

Entre 2018 y 2024, Mérida habría recibido más de 100 mil habitantes extranjeros, de acuerdo con la información proporcionada, fenómeno que ha incrementado la presión sobre el mercado de vivienda y también ha generado efectos como el aumento del costo de vida y la gentrificación.

La lógica del mercado resulta sencilla: quien llega con un poder adquisitivo superior puede pagar más por una propiedad, y esa capacidad de compra termina elevando las referencias de precio para todos.

Pero el problema aparece cuando ese nuevo valor se convierte en el precio habitual de una vivienda que los habitantes locales ya no pueden pagar.

Los datos disponibles muestran que el encarecimiento no es solamente una percepción.

Al cierre de 2025, el precio promedio de una vivienda en Yucatán alcanzó 2 millones 251 mil 258 pesos, con un incremento anual de 10.6 por ciento, colocando al estado entre las entidades con mayor crecimiento en el valor de las viviendas.

Kanasín tampoco quedó al margen. El municipio registró un incremento de 12.1 por ciento, uno de los aumentos municipales más elevados del país. Kanasín ha sido precisamente una de las zonas hacia donde se ha desplazado la oferta habitacional ante el encarecimiento de Mérida.

Lo que antes representaba una alternativa económica para quienes no podían comprar dentro de la capital yucateca también está dejando de serlo.

La presión inmobiliaria tampoco termina en las zonas habitacionales del sur y poniente.

El crecimiento de los desarrollos ha alcanzado distintos puntos de la entidad, mientras el mercado busca nuevos espacios para continuar expandiéndose.

En el litoral yucateco, por ejemplo, el corredor de 39 kilómetros entre Progreso y Telchac ya registra precios que resultan inaccesibles para una amplia parte de la población, con valores de entre 1.2 y 2 millones de pesos por metro lineal frente al mar.

En algunos casos, un solo terreno puede alcanzar hasta 15 millones de pesos.

El problema ya no es únicamente comprar una casa: para muchas familias, incluso permanecer en las zonas donde han vivido durante generaciones se ha convertido en un lujo.

¿CUÁNTO VALE REALMENTE UNA CASA?

Los desarrolladores sostienen que una parte del aumento tiene una explicación concreta: construir también cuesta más.

Concreto, acero, materiales, transporte y mano de obra han incrementado sus costos, por lo que una vivienda nueva necesariamente tiene un precio superior al de años anteriores.

El encarecimiento de la construcción, por sí mismo, no significa que exista una burbuja.

El riesgo aparece cuando el precio de venta se separa de la capacidad real de los compradores y comienza a depender cada vez más de la especulación, la demanda extraordinaria y la facilidad del crédito.

La vivienda dejó de ser únicamente un asunto inmobiliario y se convirtió en un problema de acceso para miles de familias locales.

Yucatán puede seguir creciendo, puede seguir atrayendo inversiones y nuevos habitantes, pero si ese crecimiento termina expulsando económicamente a quienes ya viven aquí, la llamada plusvalía tendrá un costo que no aparece en los anuncios de las inmobiliarias.

Porque una cosa es que una vivienda aumente de valor, otra muy distinta es que aumente de precio hasta quedar fuera del alcance de quienes necesitan un lugar para vivir.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2023 Diario Por Qué! Manda tu denuncia a: gonzalezcamarajose@gmail.com