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Gasto millonario sin resultados
- ezago estructural, presión inmobiliaria descontrolada, gasto público sin resultados visibles y un aparato institucional incapaz de responder al acelerado crecimiento del estado.
Daniel Lee/Corresponsal Nacional
La presión sobre infraestructura y servicios públicos en Yucatán no es un fenómeno inevitable del crecimiento; es el resultado de decisiones políticas, prioridades presupuestales y fallas de gestión.
La exigencia social ya no se limita a mejores servicios. Exige explicaciones, transparencia y responsabilidades claras.
En el gobierno de Joaquín Díaz Mena, Yucatán continúa presentándose como un modelo de estabilidad, crecimiento y desarrollo ordenado, pero en el terreno de los hechos, la evidencia acumulada en infraestructura urbana, servicios públicos y planeación territorial muestra una realidad diametralmente opuesta: rezago estructural, presión inmobiliaria descontrolada, gasto público sin resultados visibles y un aparato institucional incapaz de responder al acelerado crecimiento del estado.
Lo que emerge no es únicamente una crisis administrativa. Es un problema de gobernabilidad, planeación estratégica y responsabilidad política.
La expansión urbana, particularmente en la zona metropolitana de Mérida, los polos turísticos y los nuevos corredores de inversión ha superado por completo la capacidad operativa del Estado, mientras el presupuesto público destinado a obra y planeación continúa creciendo sin traducirse en mejoras tangibles para la población.
El resultado: infraestructura saturada, servicios públicos deteriorados y creciente inconformidad social.
Infraestructura rebasada: crecimiento sin planeación
El crecimiento poblacional y la llegada de inversiones inmobiliarias han desbordado la capacidad institucional del estado. El fenómeno es particularmente visible en expansión urbana acelerada sin servicios básicos garantizados fraccionamientos sin drenaje funcional ni movilidad adecuada, redes hidráulicas insuficientes, vialidades colapsadas por crecimiento demográfico, sin dejar de mencionar la saturación de sistemas municipales de servicios.
Por otra parte, las zonas metropolitanas, desarrollos turísticos y nuevos complejos habitacionales presentan deficiencias estructurales que reflejan fallas profundas en la planeación territorial.
La pregunta central es ¿Cómo se autoriza el crecimiento urbano sin garantizar previamente infraestructura básica?
La respuesta apunta directamente a las instancias encargadas de planeación y ejecución.
Dependencias bajo cuestionamiento público
Secretaría de Obras Públicas: gasto elevado, resultados cuestionables
La Secretaría de Obras Públicas estatal concentra uno de los mayores presupuestos del gobierno yucateco. Sin embargo, múltiples obras presentan retrasos en ejecución, sobrecostos reportados en procesos administrativos e infraestructura inconclusa o de baja durabilidad, pero igualmente hay también mantenimiento insuficiente en proyectos recientes
La percepción social es clara: el gasto en obra pública no se traduce en mejoras proporcionales en calidad de vida ni en capacidad urbana. El problema no es únicamente técnico; es de gestión, supervisión y transparencia.
Sistemas municipales de servicios: colapso operativo
Los sistemas municipales enfrentan presión extrema en: recolección de residuos, abastecimiento de agua, drenaje sanitario, movilidad urbana y alumbrado público
El crecimiento urbano ha superado la capacidad operativa local sin que exista una estrategia estatal de coordinación efectiva.
Los municipios señalan falta de planeación estatal y recursos insuficientes, mientras el gobierno estatal atribuye la crisis a los ayuntamientos. El resultado es un vacío de responsabilidad institucional.
Coordinación estatal de planeación: ausencia de estrategia territorial
La coordinación estatal de planeación —encargada de proyectar el desarrollo urbano y territorial— enfrenta cuestionamientos por falta de ordenamiento territorial efectivo autorización de desarrollos sin estudios integrales y la ausencia de políticas preventivas ante crecimiento inmobiliario y vamos más allá, el crecimiento no ha sido ordenado: ha sido permitido.
Presupuesto creciente, resultados decrecientes
El contraste entre gasto público y resultados operativos constituye uno de los elementos más sensibles del debate público.
En los últimos años, el presupuesto estatal ha destinado miles de millones de pesos a: a infraestructura urbana, obra pública, desarrollo territorial y porsupuesto servicios básicos.
Sin embargo, la percepción social dominante es que el gasto no ha generado mejoras estructurales proporcionales y esto abre interrogantes inevitables sobre eficiencia del gasto público, asignación de contratos, supervisión de obras y aquí viene lo más grave y el distivo de la autollamada como 4T , la opacidad y la no rendición de cuentas institucional
Mérida metropolitana: epicentro del desorden urbano
Así también, la zona metropolitana de Mérida se ha convertido en el principal laboratorio del crecimiento descontrolado, porque hay una expansión habitacional sin infraestructura previa cuando hay también una especulación inmobiliaria acelerada
Sectores productivos también afectados
En otro orden de ideas, la crisis de infraestructura no impacta únicamente a la población urbana. Sectores productivos reportan por ejemplo dificultades logísticas, deficiencias en conectividad, presión sobre recursos hídricos, amén de incertidumbre en planeación territorial.
