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Entre los 10 peores gobernadores
*Joaquín Díaz Mena cayó de undécimo a décimo mandatario de México con la más baja aprobación. Según la encuestadora Mitofsky el 54.4% de los yucatecos rechazan su gobierno, por quinto mes consecutivo
* El gobernador de Yucatán está en proceso de descomposición y pierde popularidad a una velocidad de cuatro puntos promedio por año
Redacción/Sol Yucatán
El gobierno de Joaquín Díaz Mena comienza a resentir el desgaste político a poco más de un año de haber iniciado. La caída en su aprobación ciudadana ya lo colocó entre los gobernadores peor evaluados del país, de acuerdo con el más reciente ranking de la encuestadora Mitofsky, que ubica al mandatario yucateco en el décimo lugar de los gobernadores con menor respaldo popular, reflejando un deterioro sostenido en la percepción de su gestión.
El mandatario morenista se ubicó entre los 10 gobernadores con menor aprobación en todo el país, tras registrar 45.4% de respaldo ciudadano en febrero de 2026.
El estudio revela que Díaz Mena ocupa el lugar 23 a nivel nacional, lo que lo coloca como el décimo gobernador peor evaluado de México, en un contexto donde su gobierno ha acumulado cinco meses consecutivos de caída en la percepción ciudadana.
Los datos muestran que la aprobación del mandatario ha tenido un deterioro constante desde que asumió el cargo.
Cuando inició su administración en octubre de 2024, Díaz Mena contaba con 53.2% de aprobación, lo que lo colocaba entre los seis gobernadores mejor evaluados del país.
Sin embargo, 16 meses después la tendencia cambió radicalmente.
Para febrero de 2026, su aprobación cayó a 45.4%, mientras que el 54.4% de los ciudadanos manifestó su desacuerdo con su gobierno.
En términos porcentuales, el mandatario ha perdido 7.8 puntos de respaldo ciudadano desde el inicio de su administración, según el análisis de la encuestadora.
El reporte indica que la aprobación de Díaz Mena ha disminuido de manera consecutiva en los últimos meses.
Tan solo entre enero y febrero de 2026, el gobernador perdió 2.4 puntos porcentuales, al pasar de 47.8% a 45.4% de aprobación, lo que lo hizo descender posiciones en el ranking nacional.
Este descenso se produce en un escenario político relevante, ya que el país se encamina hacia el proceso electoral de 2027, cuando en Yucatán se renovarán las 106 alcaldías y las 35 diputaciones locales.
LEJOS DE LOS MEJOR EVALUADOS
Mientras la aprobación de Díaz Mena retrocede, otros gobernadores mantienen niveles de respaldo mucho más altos.
En el ranking nacional, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, encabeza la lista con 59% de aprobación, seguida por Mauricio Kuri, de Querétaro, con 57.7%, y Teresa Jiménez, de Aguascalientes, con 57.2%.
En contraste, los niveles de aprobación del mandatario yucateco lo colocan por debajo del promedio nacional, dentro del grupo de gobernadores con menor respaldo ciudadano.
ENTRE LOS PEORES DEL PAÍS
En la parte baja del ranking, Díaz Mena comparte lista con algunos de los gobernadores más cuestionados del país, como David Monreal, de Zacatecas; Layda Sansores, de Campeche; y Javier May, de Tabasco, todos con niveles de aprobación inferiores al 41%.
De esta forma, el gobierno de Yucatán aparece dentro del bloque de administraciones estatales con mayor desaprobación ciudadana, en un momento en el que la evaluación pública se vuelve clave rumbo a los próximos procesos electorales.
La encuesta de Mitofsky se realiza mensualmente con ciudadanos mayores de edad que cuentan con dispositivos móviles con acceso a internet, y forma parte de un seguimiento permanente sobre la percepción ciudadana del desempeño de los gobernadores en México.
A poco más de un año de haber iniciado su administración, la tendencia de aprobación del gobernador yucateco refleja un desgaste anticipado, que lo coloca entre los mandatarios estatales con menor respaldo en el país.
Mientras los gobernadores morenistas suelen perder en promedio 0.7 puntos de aprobación al año, el mandatario yucateco registra una caída cercana a cuatro puntos anuales desde el segundo semestre de 2025.
Con el paso de los meses comienza a quedar claro que el sueño político de Joaquín Díaz Mena de llegar a la gubernatura no era, por sí mismo, garantía de saber gobernar. Tarde o temprano, la ciudadanía —incluidos muchos de quienes depositaron su confianza en las urnas— empieza a confrontar la realidad de un gobierno que no ha estado a la altura de las expectativas que él mismo generó durante la campaña. Las promesas de cambio permanecen lejanas, los logros son escasos y los resultados no terminan de aparecer, mientras en distintos frentes se percibe un enfriamiento de la actividad económica del estado, con señales de debilitamiento en sectores clave como el empleo formal, el turismo y la dinámica productiva. Así, lo que para el mandatario fue la culminación de su mayor aspiración política, para una parte creciente de la población comienza a perfilarse como un gobierno que dista mucho de la transformación prometida.
Con una tendencia a la baja que se mantiene desde hace meses, la administración de Díaz Mena enfrenta un escenario cada vez más complicado, marcado por el descontento ciudadano y el riesgo de que su gobierno quede registrado como uno de los peor evaluados del país si la caída en la confianza pública continúa.


