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Yucatán le puso rostro a “El Mayo”
*Ismael el Mayo Zambada durante años fue un fantasma para las autoridades federales.
*Fue identificado gracias a una credencial con su fotografía.
*En Chichén Itzá, el Ejército intentó capturarlo durante el equinoccio de primavera.
Redacción/Sol Yucatán
Yucatán ocupó un lugar determinante en la historia de uno de los narcotraficantes más poderosos de México. Ismael “El Mayo” Zambada García, considerado durante décadas el cerebro detrás de las operaciones del Cártel de Sinaloa, pasó de ser un personaje prácticamente desconocido para las autoridades a convertirse en uno de los delincuentes más buscados del mundo, y en esa transformación la entidad tuvo un papel fundamental.
A principios de los años 2000, mientras Joaquín “El Chapo” Guzmán ya era identificado como uno de los principales líderes del narcotráfico mexicano, “El Mayo” permanecía en las sombras.
Su rostro era prácticamente desconocido y, pese a las investigaciones federales sobre sus actividades, las autoridades enfrentaban dificultades para identificarlo físicamente.
Esa condición de hombre invisible comenzó a cambiar en 2001, cuando durante un operativo militar fue localizada una credencial que contenía una fotografía del narcotraficante, aunque el documento estaba expedido con otro nombre.
El hallazgo permitió ponerle rostro al hombre que durante años había conseguido mantenerse lejos de las cámaras, los reflectores y los operativos de captura.
El episodio fue retomado en la docuserie de Netflix “La caída de El Mayo”, estrenada el 29 de octubre de 2026, en la que el general retirado Roberto Aguilera relata cómo aquella fotografía representó un punto de inflexión en las investigaciones contra el fundador del Cártel de Sinaloa.
La imagen permitió avanzar en su identificación y comenzar a reconstruir sus movimientos, sus relaciones y los lugares que frecuentaba.
Las investigaciones de inteligencia permitieron conocer una de sus supuestas rutinas: acudir cada 21 de marzo a la zona arqueológica de Chichén Itzá para el descenso de Kukulcán durante el equinoccio de primavera.
El dato llevó al Ejército mexicano a diseñar un operativo especial para detenerlo. La estrategia consistió en infiltrar elementos militares vestidos de civiles, como turistas, y distribuirlos alrededor de la pirámide de Kukulcán para identificar al narcotraficante cuando acudiera al sitio.
El plan parecía tener todos los elementos para concretar su captura. Sin embargo, fracasó.
La enorme concentración de visitantes que acudían a presenciar el fenómeno arqueológico impidió a los militares confirmar si Zambada había llegado al lugar. El capo pudo haber cambiado sus planes o, simplemente, pasar inadvertido entre la multitud.
La presencia de “El Mayo” en Yucatán no era fortuita debido a que mantuvo una relación sentimental con Rosalinda Díaz García, originaria de Valladolid, con quien habría procreado dos hijos.
Actualmente, los hijos del Mayo Zambada tendrían el control de las operaciones para el trasiego de drogas y lavado de dinero en Yucatán y Quintana Roo.
Asimismo, Sol Yucatán ha documentado anteriormente sobre el patrimonio inmobiliario del capo en la entidad, que incluiría residencias en el norte de Mérida y ranchos en el municipio de Tizimín y negocios.