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¡Toman represalias en el Hospital O’Horán!
- Tras la manifestación de enfermeros en el Hospital O’Horán, directivos amenazan con levantar actas administrativas contra los trabajadores que participaron, pese a que la protesta se realizó de manera pacífica y fuera de su horario laboral.
Redacción/Sol Yucatán
El nuevo Hospital Agustín O’Horán presume tecnología, infraestructura y dimensiones, pero detrás de sus paredes el personal de enfermería trabaja al límite y ahora enfrenta amenazas de represalias por atreverse a denunciarlo. Después de una manifestación pacífica realizada este martes, trabajadores aseguran que ya se busca identificar a quienes participaron para levantarles actas administrativas, aun cuando la protesta ocurrió fuera de su horario laboral.
El reclamo de los enfermeros es concreto: falta personal y sobra carga de trabajo. Hay trabajadores que llegan a atender hasta 12 pacientes, cuando en determinados servicios la carga recomendable es de alrededor de cuatro.
Y el problema se vuelve todavía más grave en áreas críticas. En la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales, según denunciaron los propios trabajadores, tres enfermeras deben atender hasta 16 bebés, algunos de ellos en condiciones delicadas y que requieren vigilancia prácticamente permanente.
La protesta no fue para exigir aumentos salariales ni prestaciones. Pidieron más manos para atender a los pacientes.
Sin embargo, después de manifestarse, comenzó a circular entre el personal la advertencia de que se identificaría a los participantes para aplicarles posibles sanciones administrativas.
De acuerdo con los trabajadores, Juan Medina Rodríguez, jefe de enfermeros de los distintos turnos, estaría detrás de estas acciones, situación que ha provocado temor entre quienes participaron en la protesta y que consideran que se pretende castigar a quienes hicieron público un problema que las autoridades conocen desde hace tiempo.
La manifestación comenzó durante la mañana de este martes 18 de agosto y concluyó minutos antes de las 10:00 horas. Los trabajadores permanecieron fuera de las instalaciones y, según sus propios señalamientos, lo hicieron fuera de su jornada laboral.
El problema que expusieron, sin embargo, permanece dentro del hospital.
Los indicadores de rendimiento del personal de enfermería establecen que para brindar atención con calidad y eficacia la carga debe mantenerse en niveles mucho menores. La realidad denunciada en el O’Horán es que un solo trabajador puede terminar atendiendo hasta 10 o 12 pacientes.
Eso significa dividir tiempo, atención y cuidados entre una cantidad de personas que rebasa la capacidad del trabajador.
Y en un hospital donde llegan bebés, niños, mujeres, adultos mayores y pacientes graves, la falta de personal no es un asunto menor ni exclusivamente administrativo.
Los trabajadores también denunciaron que existen faltantes de medicamentos y materiales de curación, además del déficit de personal.
El volumen de atención evidencia la presión que soporta la plantilla. De acuerdo con lo expuesto, tan solo durante una noche se registraron 27 nuevos ingresos, además de alrededor de 50 personas recibidas en el área de primer contacto.
La protesta vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para las autoridades: ¿de qué sirve presumir un hospital nuevo si quienes deben atender a los pacientes no son suficientes?
El Gobierno ha presentado al nuevo O’Horán como una de las grandes obras de infraestructura sanitaria, pero los trabajadores sostienen que la realidad cotidiana dista de los discursos oficiales.
Ahora, quienes hicieron visible esa realidad aseguran sentirse amenazados con posibles sanciones. No pidieron privilegios. Pidieron personal.
Y mientras las autoridades presumen la infraestructura del llamado nuevo O’Horán, los enfermeros denuncian que trabajan al límite, atienden hasta tres veces la carga recomendable y ahora tienen que preocuparse por conservar su empleo por haber protestado pacíficamente.
El edificio podrá ser nuevo. El problema es que las carencias ya se instalaron adentro.