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SSY esconde contrato de 261 MDP

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  • Los Servicios de Salud de Yucatán reportaron la adjudicación a Biolife Technologies para laboratorios, bancos de sangre y tamizajes, sin embargo, el instrumento contractual no aparece.
  • La empresa obtuvo en 2025 un contrato de hasta 290 millones de pesos para el mismo servicio y fue señalada públicamente por problemas de abasto de reactivos que no han sido auditados.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

El titular de Salud de Yucatán y director general de los Servicios de Salud de Yucatán, Miguel Alberto Alcocer Gamboa, oculta el contrato que adjudicó a Biolife Technologies, S.A. de C.V. por más de 261 millones de pesos durante 2026.

La información quedó expuesta en la Plataforma Nacional de Transparencia, que permite conocer prácticamente toda la ficha administrativa de la operación: quién ganó, cuándo se firmó, cuánto puede costar, cuál es su vigencia y qué servicios deberá prestar.

Sin embargo, el contrato y sus anexos fueron sustituidos por una lista de empresas competidoras en una licitación en la que claramente se observan las exigencias de la empresa Biolife Technologies para obtener el contrato.

Este tipo de acciones se han vuelto recurrentes en la administración de Joaquín Díaz Mena. Desde la llegada como secretario de Salud de Yucatán de Miguel Alberto Alcocer Gamboa, la opacidad se ha incrementado en la dependencia. Algunas de las razones son que Alcocer Gamboa está relacionado con empresas y clínicas privadas vinculadas al sector salud, particularmente con Win HealthCare, cambió su nombre comercial a Humaniti, y cercano a los negocios relacionados con Mario Millet Encalada.

Ahora, el procedimiento LA-90-Y95-931007985-N-21-2026, identificado en el sistema electrónico con el expediente E-2026-00025932, convocado para contratar el “Servicio integral de pruebas para laboratorio, pruebas de banco de sangre y prestación del servicio de tamiz neonatal ampliado para 67 enfermedades congénitas, tamiz audiológico, tamiz cardiológico y tamiz oftalmológico para los hospitales y centros de salud de los Servicios de Salud de Yucatán”.

El procedimiento fue una licitación pública nacional y Biolife Technologies, compañía con domicilio fiscal registrado en Querétaro, resultó ganadora bajo el argumento asentado por SSY de que “reunió las condiciones legales, técnicas y económicas más convenientes para los intereses de los SSY”.

El contrato fue identificado como LA-90-Y95-931007985-N-21-26-C1, firmado el 2 de abril de 2026 y con vigencia desde ese mismo día hasta el 31 de diciembre.

La cantidad de recursos involucrados tiene un máximo de 261 millones de pesos.

Sin embargo, al revisar la información publicada en transparencia, aparece la anomalía. SSY proporciona los datos del contrato y coloca documentación relacionada con el procedimiento, pero el archivo localizado en el espacio donde debería consultarse el instrumento contractual corresponde a otro documento de la licitación, no al contrato firmado con Biolife Technologies.

El documento disponible contiene información de la Junta de Aclaraciones, donde pueden conocerse preguntas formuladas por las empresas participantes y las respuestas de los Servicios de Salud de Yucatán.

No contiene las cláusulas completas que regulan los hasta 261 millones de pesos comprometidos con Biolife.

La omisión adquiere todavía mayor relevancia porque la misma ficha de transparencia tampoco proporciona el hipervínculo al acta de fallo adjudicatorio: ese campo aparece sin documento.

En contraste, sí existen enlaces para consultar la convocatoria, la junta de aclaraciones, la presentación y apertura de proposiciones y el dictamen base del fallo.

Es decir, existe información suficiente para saber que Biolife ganó, pero el ciudadano que pretenda conocer directamente las condiciones contractuales bajo las cuales puede recibir hasta 261 millones de pesos no encuentra correctamente publicado el documento correspondiente.

Y no se trata de información secundaria. El contrato permitiría conocer las obligaciones específicas asumidas por Biolife, precios unitarios, cantidades mínimas y máximas de estudios, condiciones para proporcionar equipos, reactivos e insumos, personal especializado, garantías, penalizaciones, deductivas, mecanismos de supervisión y posibles causas de rescisión.

La Junta de Aclaraciones, disponible en lugar del contrato, lejos de despejar las dudas, abre otra línea de escrutinio. Biolife Technologies participó activamente en el procedimiento y solicitó modificaciones o flexibilizaciones de determinadas características técnicas de los equipos requeridos con el fin de ganar la licitación.

En uno de los casos pidió modificar las características establecidas para una balanza utilizada en banco de sangre. SSY respondió aceptando la solicitud y precisando que el cambio no sería limitante para los demás participantes.

Algo semejante ocurrió con características solicitadas para un refrigerador de banco de sangre: la petición de Biolife también recibió respuesta favorable de la convocante.

La historia de Biolife con los Servicios de Salud de Yucatán tampoco comenzó en 2026.

La empresa ya había resultado beneficiada durante 2025 con un contrato para prácticamente el mismo servicio.

El instrumento anterior fue identificado como LA-90-Y95-931007985-N-02-25-C1, firmado el 28 de febrero de 2025, para servicios integrales de laboratorio, banco de sangre y los diferentes tamizajes destinados a hospitales y centros de salud de Yucatán.

En aquel contrato participaron Biolife Technologies y Nasalud, S. de R.L. de C.V.; Biolife figuró como empresa líder para atención, asesoría, ingeniería y suministro de reactivos, mientras Nasalud asumiría funciones relacionadas con facturación y control documental, según documentación publicada sobre el contrato.

El techo contractual de aquella operación alcanzó los 290 millones de pesos. Por tanto, entre los máximos contractuales de 2025 y 2026, los Servicios de Salud de Yucatán colocaron alrededor de este servicio hasta 551 millones de pesos.

El antecedente de 2025 adquiere relevancia adicional porque la ejecución del servicio fue objeto de fuertes cuestionamientos públicos. En diciembre pasado, Sol Yucatán documentó denuncias de trabajadores por falta de reactivos, problemas en la toma de muestras y afectaciones al servicio de laboratorio del Hospital General “Dr. Agustín O’Horán”. La publicación atribuyó a Biolife la responsabilidad contractual de suministrar los insumos y servicios correspondientes.

Esos señalamientos constituyen un antecedente relevante para una empresa que, meses después, volvió a quedarse con el servicio multimillonario de SSY.

Así, el problema de transparencia adquiere una dimensión mayor.

No estamos ante un contrato menor ni frente a un proveedor que aparece por primera vez.

Estamos ante una empresa que ya manejó el servicio durante 2025, enfrentó cuestionamientos públicos por su funcionamiento y en 2026 volvió a resultar adjudicada con un contrato que garantiza como mínimo 104.4 millones de pesos y puede crecer hasta 261 millones.

Y justamente el documento que permitiría conocer a profundidad las obligaciones bajo las cuales puede ejercerse ese dinero no está correctamente disponible en el registro de transparencia consultado.

Esta es una prueba más de que la SSY pretende deliberadamente esconder el documento. Además, constituye una falla de transparencia verificable que impide revisar integralmente una de las contrataciones sanitarias más cuantiosas del ejercicio. Y mientras el contrato permanezca fuera del acceso público correcto, quedan sin respuesta preguntas fundamentales: cuánto cuesta cada prueba, cuáles son los volúmenes contratados, qué equipos debe aportar Biolife, qué sanciones enfrentará por desabasto o interrupciones, quién certificará el cumplimiento y, sobre todo, cómo se justificarán y comprobarán hasta 261 millones de pesos de recursos destinados a la salud de los yucatecos.

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