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SSP cobra derecho de piso
- l mando único en Yucatán no solo significa el control de la seguridad de la SSP en el Estado, sino que facilita el pacto con los grupos delincuenciales para brindarles protección y facilitar sus operaciones.
- Desde su operación en los 106 municipios de Yucatán, los delitos de alto impacto han incrementado en un 30%, lo que ha generado una mayor percepción de inseguridad entre los yucatecos y entre los inversionistas.
- Emilio Zacarías Laines está a la cabeza de la coordinación de las policías municipales, quien ha sido señalado y se encuentra bajo investigación de las fuerzas federales por brindar protección y pactar con células delincuenciales.
Redacción/Sol Yucatán
La entrada en operación del mando único policial en Yucatán, controlado por la Secretaría de Seguridad Pública, parecería que era dar un paso adelante de la delincuencia, ya que significa la coordinación entre los 106 municipios de Yucatán para prevenir, contener y reaccionar ante el acecho de la delincuencia.
Sin embargo, ha resultado todo lo contrario: los índices delictivos han incrementado, se han descuidado las tareas de prevención y las células de la delincuencia organizada se han triplicado.
Además, los delitos de alto impacto se han elevado a cifras impensables para los altos estándares de seguridad de la entidad, lo que está teniendo un impacto negativo en la economía.
El modelo policial de mando único inició en el 2013 en el gobierno de Rolando Zapata Bello, bajo el mando del comandante Luis Felipe Saidén Ojeda, a través de la Policía Estatal Coordinada, sin embargo, fue hasta el gobierno de Mauricio Vila donde comenzó a operar en 105 de los 106 municipios de Yucatán, ya que Mérida conservaba su autonomía con la Policía Municipal de Mérida, esto a través de la puesta en marcha de la Policía Municipal coordinada y la Policía Peninsular y de Caminos.
Se colocó al entonces subsecretario de seguridad pública, Emilio Zacarías Laines, brazo derecho y operador del secretario de seguridad pública de Yucatán.
Zacarías Laines tenía el poder de controlar a toda la fuerza municipal y con ello colocó en municipios estratégicos a personas allegadas a la red.
Hoy la SSP tiene colocados como directores de la Policía Municipal a comandantes en los 106 municipios de la entidad, con lo cual la SSP tiene el control total de la seguridad.
Sin embargo, la estrategia pareciera poco efectiva debido a que, en el 2018, cuando entró en operación, había conocimiento de la operación de dos cárteles, el de Sinaloa y los Epitacio, sin embargo, ahora hay siete, cinco con presencia nacional y dos locales, incluido el Cártel de la Costa, el cual se conformó por ex agentes de la SSP y de la Policía Federal.
Los delitos catalogados como de alto impacto han tenido un crecimiento de alrededor del 30%, teniendo picos en feminicidios, narcomenudeo, extorsiones, huachicol, lesiones dolosas con arma de fuego y hasta seis ejecuciones en ese periodo.
Asimismo, Yucatán no solo es utilizado como trampolín para el trasiego de drogas hacia Quintana Roo, sino que el puerto de Progreso se ha posicionado como punto de salida que la delincuencia organizada utiliza para el envío de grandes cargamentos de estupefacientes hacia Estados Unidos, Europa y hasta Asia.
La droga entra por tierra y atraviesa gran parte del estado, cruzando por puestos de revisión controlados por la SSP y la Policía Coordinada.
De acuerdo con datos del propio INEGI, 4 de cada 10 yucatecos ya perciben a la entidad como insegura, cuando en años anteriores la percepción de inseguridad era del 19%.
El propio gabinete de seguridad tiene identificados 20 municipios considerados como focos rojos por su incidencia delictiva.
Mérida, Progreso, Kanasín, Umán, Valladolid, Peto, Tekax, Celestún, Dzilam de Bravo, Dzilam González, Tekit, Tizimín, Chemax, Ticul, Seyé, Maxcanú, Motul, Conkal, Telchac Puerto y Oxkutzcab son considerados como los focos rojos de Yucatán y que coinciden con las rutas para el trasiego de drogas hacia Quintana Roo.
Lo más delicado del asunto es que el incremento de los índices delictivos y la percepción de inseguridad ha ocurrido cuando entró en operación en la entidad el mando único.
Es decir, donde la Secretaría de Seguridad Pública, al mando del comandante Luis Felipe Saidén, sería la encargada de la seguridad estatal y municipal.
La SSP colocó de manera estratégica a Emilio Zacarías Laines como coordinador de la policía peninsular y municipal.
Zacarías Laines ha sido señalado por amasar una gran fortuna y por brindar protección a grupos delincuenciales.
La SSP es la encargada de asignar a los directores de las policías municipales, con lo cual mantienen el control total y han montado una red bien organizada para el cobro de derecho de piso a narco tienditas y clandestinos en contubernio con los propios alcaldes, quienes reciben una parte de las ganancias.
Lo que llama la atención es que en estos municipios la policía municipal tiene colocados a comandantes de la SSP, allegados a Zacarías Laines.
Pareciera que ellos, llegando, empiezan a cobrar al narco y colocar puestos estratégicos para el trasiego de drogas, ya que, a pesar de tener dos sueldos, porque la secretaría les paga un sueldo y los presidentes municipales les pagan otro, tal parece que no les alcanza y pactan con la delincuencia.
Lo que no hay dudas es que Yucatán atraviesa su peor crisis de seguridad, de la mano del primer gobierno morenista, lo que ha frenado la llegada de inversión extranjera.
Para darnos una idea, en el 2015 Yucatán captó 301.6 MDD, registrando una disminución del 41.2% con respecto al año anterior, donde la entidad registró 425.4 MDD, y hasta del turismo, lo que ha frenado y ocasionado la pérdida de empleos, a pesar de los discursos donde las propias autoridades señalan que Yucatán continúa siendo seguro, cuando la realidad es completamente diferente.