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¡Sin camas ni medicinas!
Los devuelven a su casa a esperar
- ¿De qué sirven los hospitales nuevos, las inversiones millonarias y los anuncios de cientos de camas si, cuando un paciente necesita ingresar, resulta que no hay dónde acostarlo?
Redacción/Sol Yucatán
¿De qué sirven los hospitales nuevos, las inversiones millonarias y los anuncios de cientos de camas si, cuando un paciente necesita ingresar, resulta que no hay dónde acostarlo?
Esa es la pregunta que vuelve a poner en evidencia las deficiencias del sistema de salud en Yucatán, donde pacientes y familiares enfrentan situaciones que difícilmente pueden considerarse una atención médica digna.
El caso de una persona con una operación de rodilla ya programada exhibe una de esas contradicciones. Con dificultades para caminar debido a su padecimiento, el paciente acudió al hospital para continuar con el proceso previo a la intervención quirúrgica. Después de esperar durante horas, recibió una respuesta que resulta difícil de entender: no había camas disponibles.
La alternativa que le dieron, según el testimonio, fue regresar a su casa y volver por la tarde para verificar si ya se había desocupado alguna camilla.
El problema es que al día siguiente debe presentarse nuevamente para su operación.
Es decir, una persona con movilidad limitada, que necesita una intervención quirúrgica y que ya tiene programada su atención, termina trasladándose de un lado a otro para resolver una situación que debería estar prevista y organizada por el propio hospital.
Y no se trata de un trámite administrativo.
Se trata de un paciente enfermo y de una familia que lleva semanas lidiando con un problema en la rodilla que, desde el primer día que acudió a buscar atención, terminó con la indicación de regresar a casa y esperar.
La situación vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿de qué sirve presumir infraestructura si no existen camas disponibles cuando realmente se necesitan?
La atención médica no puede depender de si ese día “se desocupa una cama”.
Pero el problema del sistema de salud no termina en la falta de espacios para hospitalización.
En Yucatán también existe otra crisis que afecta a pacientes con enfermedades raras, quienes enfrentan dolor, deterioro progresivo de su salud y la angustia de no saber cuándo recibirán los medicamentos que necesitan.
La doctora Silvia Contreras Capetillo, especialista en genética humana del hospital O’Horán, señaló que menos del 5 por ciento de estos padecimientos tiene cobertura en México, mientras que el suministro de los tratamientos existentes es irregular.
Entre los casos más graves se encuentran dos niños yucatecos de cuatro y seis años diagnosticados con enfermedad de Batten, quienes llevan aproximadamente un año esperando recibir su medicamento.
Sus familias han presentado oficios e incluso recurrido a amparos para intentar obtener el tratamiento, pero hasta ahora no han conseguido una respuesta efectiva.
Y el tiempo juega en contra.
La enfermedad de Batten puede provocar daños irreversibles, por lo que cada día que pasa sin terapia representa un riesgo mayor para los pequeños y para su calidad de vida.
La problemática tampoco es nueva. La especialista advirtió que en Yucatán existen pacientes diagnosticados desde hace 13 años que continúan sin recibir tratamiento.
La salud no puede esperar
Los casos evidencian dos caras de una misma problemática: pacientes que no encuentran una cama disponible cuando tienen una operación programada y enfermos que pasan meses o incluso años esperando medicamentos indispensables.
Mientras se anuncian inversiones en infraestructura hospitalaria, hospitales nuevos y ampliación de capacidad, la realidad para algunos pacientes sigue siendo hacer filas, regresar a casa, esperar una cama o luchar mediante oficios y amparos para conseguir un medicamento.
Pacientes, familiares y médicos han exigido garantizar un abasto permanente de tratamientos, particularmente para quienes enfrentan enfermedades raras, donde la demora puede traducirse en un deterioro irreversible.
La exigencia también alcanza a la atención hospitalaria: más camas, personal suficiente, organización y trato digno.
Porque una persona con una rodilla deteriorada no debería tener que caminar de un lado a otro para averiguar si existe una camilla disponible.
Y un niño con una enfermedad rara no debería pasar un año esperando un medicamento mientras su salud se deteriora.
La salud no puede quedar sujeta a la disponibilidad del día. Tampoco puede depender de cuánto tiempo tenga una familia para insistir, presentar oficios o tramitar un amparo.
La atención médica debe ser oportuna, digna y humana. Lo demás son cifras y anuncios que no sirven de mucho cuando el paciente llega a la puerta del hospital y la respuesta es: “no hay camas”.