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Secretaría de bienestar un circo
- La Secretaría del Bienestar se ha convertido en un verdadero circo de un ir y venir de funcionarias que a todas luces carecen del perfil para llevar a cabo políticas sociales para combatir la pobreza, marginación y desigualdad.
Redacción/Sol Yucatán
El Gobierno de la 4T ha convertido a la Secretaría del Bienestar Estatal, antes Secretaría de Desarrollo Social, en un verdadero circo con un ir y venir de funcionarias con los perfiles no aptos para ocupar la posición.
Desde el inicio fue un error nombrar a Fátima Perera Salazar, quien lo único que hizo fue amarrar negocios para beneficiar a familiares y amigos con el presupuesto.
Duró 17 meses en el cargo hasta que fue sustituida por la diputada Estefanía Baeza, quien dejó su curul para llegar a la administración pública; tomó posesión en marzo de este año y renunció la semana pasada.
En su lugar fue nombrada otra diputada, Ayde Interián Arguello, quien pasó con más pena que con gloria en el Congreso, y quien tampoco cuenta con el perfil para manejar la política social de Yucatán.
Es maestra de profesión y con nulo conocimiento en las políticas sociales.
Fátima Perera fue movida a la subsecretaría de asuntos religiosos y dejó su cargo para contender por la candidatura de Morena por el I Distrito Federal, aunque ese espacio ya ha sido asignado previamente por acuerdo cupulares a Wilmer Monforte Marfil.
Pero el caso de Estefanía Baeza es especial, debido a que en marzo dejó su curul en el Congreso del Estado para ocupar la titularidad de la Secretaría del Bienestar Estatal; en su lugar fue nombrada Edith Guadalupe Trujeque Jiménez.
La semana pasada Estefanía Baeza dejó la dependencia para concentrarse en hacer política y buscar la candidatura de Morena a la alcaldía de Mérida; sin embargo, se bajó de la contienda y solicitó de nuevo su incorporación al Congreso, por lo cual su suplente será enviada de nuevo a la banca.
Lo más lamentable del caso es que el Gobierno de Joaquín Díaz Mena ha convertido a la dependencia más importante en un verdadero circo de un ir y venir de funcionarios que a todas luces carecen del perfil para poner en marcha un proyecto de combate a la pobreza, la marginación y la desigualdad.