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Saidén trajo el huachicol

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  • Un incremento en el arribo de buques petroleros y de “aceites lubricantes” al Puerto de Progreso deja dividendos de hasta 70 mdp por embarcación por hidrocarburo exento del pago de impuestos. Arriban buques con banderas de Panamá, Islas Marshall o Singapur, las preferidas para el huachicol internacional.
  • Aduana aprueba: nadie nota nada extraño, ni un solo marino, ni un solo policía estatal. Al final, no eran ‘diversos tipos de hidrocarburos’, sino gasolina encubierta que paran en las gasolineras de Felipe Saidén Ojeda. Lo que alarma es que el punto de partida indica puertos estadounidenses
  • Este novedoso crimen ha puesto a Yucatán en la mira internacional en el mismo periodo en que Saidén se ha mantenido al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, mientras se le relaciona a través de sus gasolineras con el Puerto de Progreso

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

Un incremento en el arribo de buques petroleros y de ”aceites lubricantes” al Puerto de Progreso en los últimos tres años permite entender el meteórico crecimiento inmobiliario de Luis Felipe Saidén Ojeda, que descansa en sus gasolineras, un negocio novedoso y redondo que deja dividendos de hasta 70 millones de pesos por embarcación por hidrocarburo exento del pago de impuestos, y que explicaría por qué Yucatán fue, en el 2024, el Estado a nivel nacional con la mayor detención de combustible ilegal.

En Yucatán, el modus operandi es el mismo que en los puertos del norte del país. Los buques atracan en los muelles y determinan que traen ‘diversos tipos de hidrocarburos’.

Aduanas aprueba. Entonces llega el vaciado y distribución en pipas o cisternas. Nadie nota nada extraño, ni un solo marino, ni un solo policía estatal. Al final, no eran ‘diversos tipos de hidrocarburos’, sino gasolina encubierta, ilegal en cuanto se logró el nulo pago de impuestos para llevarla a los concesionarios gasolineros, quienes obtienen multimillonarios dividendos gracias a este crimen.

Entre estos concesionarios dedicados a la compraventa de “gasolina y diésel” se repite una y otra vez el apellido Saidén. Sol Yucatán ha informado que, al norte de Mérida, en la carretera Mérida-Progreso, Luis Felipe Saidén Ojeda posee el 75 por ciento de acciones de la Estación de Servicio Dzityá S.A. de C.V., con un 25 por ciento restante en manos de Luis Omar Saidén Quiroz. Lo mismo ocurre en Caucel, donde Saidén es dueño del 90 por ciento de las acciones de la Estación de Servicio Caucel S.A. de C.V.

Lo interesante es que una de las formas de introducción del combustible ilegal a las gasolineras, detectada a nivel federal por la misma Fiscalía General de la República, es el licuado o mezclado, donde los lotes de combustible obtenidos de forma legal son incorporados con los adquiridos de manera ilegal, lo que vuelve indetectable el delito de huachicol fiscal, algo sumamente valioso para los dueños de gasolineras.

Lo anterior es relevante, porque los beneficios del trasiego de combustible no llegan al ciudadano común, sino a quienes se dedican a la compraventa de este, un hecho que ha sido corroborado a nivel nacional tras las detenciones de buques en los puertos de Tampico y Altamira, y recientemente con la detención de Ernesto Ruffo y su empresa Ingemar, implicada en el delito.

Este ‘novedoso’ crimen ha puesto a Yucatán en la mira internacional en el mismo periodo en que Saidén se ha mantenido al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, mientras se le relaciona a través de sus gasolineras con el Puerto de Progreso, al que han arribado buques con banderas de Panamá, Islas Marshall o Singapur, las preferidas para el tráfico internacional de hidrocarburos.

LOS BUQUES Y EL INAMOVIBLE SAIDÉN

Tras la revisión de los reportes de entradas y salidas del Puerto de Progreso, Grupo Sol Corporativo detectó que, del 2023 a la fecha, el arribo de “buques petroleros” se ha disparado. Aunque varios mantienen la leyenda de Petróleos Mexicanos, lo que desconcierta es que el punto de partida indica puertos estadounidenses, sobre todo los que trasladan enormes cantidades de aceite hidráulico, dos de las principales pistas que han llevado hacia el huachicol fiscal en diversas investigaciones.

Desde un año antes que Joaquín Díaz Mena tomara el poder, y en cuanto Saidén continuaba al frente de la SSP, donde los operativos contra el huachicol eran casi inexistentes, a Yucatán comenzaron a llegar “fluidos petroleros” en los muelles 7 y 9 del Puerto de Progreso, lo que puede verificarse en el reporte en poder de Sol Yucatán, donde se detalla el arribo al muelle 9 del buque Harrier Bay, embarcación cisterna con ‘fluidos petroleros’, el 27 de febrero a las 21:52 horas, con un atraque finalizado a las 23:13 horas, mismo que reportaba una bandera de Singapur.

Un día después, al Puerto de Progreso llegó el buque Asphalt Carrier, otra embarcación cisterna que atracó en el Muelle 7, esto el 28 de febrero del 2023 a las 11:20 horas, con un atraque finalizado a las 12:00 horas. La embarcación también contaba con una bandera de las Islas Marshall.

Lo que llama la atención es que la misma bandera de Singapur fue detectada en el decomiso del buque Challenge Procyon, en Tampico, Tamaulipas, donde en el 2025 el Gobierno Federal reportó la incautación de más de 10 millones de litros de combustible ilegal, identificado poco después como diésel, pero reportado por Aduanas como “aditivos para aceites lubricantes”, una constante que ha sido replicada a nivel nacional en diversos decomisos de combustible ilegal.

Lo anterior es importante, pues desde que Saidén se ha mantenido al frente de la Seguridad Pública de Yucatán, hasta el Puerto de Progreso han llegado una gran cantidad de buques con diésel, aceites y lubricantes, que luego es transportado vía terrestre, pero cuyas detenciones esporádicas han sido siempre de parte de la Guardia Nacional.

Ante esto, pueden recordarse los ocasionales operativos que dejaron grandes cargas de combustible ilegal, en municipios como Umán, Mérida y Progreso, donde fueron asegurados predios usados como bodegas clandestinas de huachicol, lo que sin duda demuestra que Yucatán se ha convertido en uno de los principales sitios de almacenaje de combustible ilegal, tanto por la “seguridad” otorgada por Saidén Ojeda, como por la gran cantidad de “aceite lubricante” que ingresa por el Puerto de Progreso.

Sol Yucatán mantiene en su poder los reportes de entrada y salida de los últimos años del Puerto de Progreso, donde puede visualizarse que tan solo en mayo del 2024 se tuvo un total de 9 arribos de embarcaciones con combustible, algunos identificados como diésel ecológico y combustible local, aparentemente para Pemex y el Tren Maya.

En julio del 2025, en el Puerto de Progreso se detectó el arribo de siete buques petroleros que contenían tanto gasolina como diésel. En agosto del mismo año se tiene el reporte de llegada de al menos seis embarcaciones al Muelle 7, mientras que, en febrero del 2026, hubo seis arribos tan solo en ese mes, buques identificados con el general de Pemex, al igual que en mayo del 2026, donde se detectaron siete embarcaciones con gasolina y diésel, al parecer propiedad de Pemex.

Sin embargo, lo que cambia gravemente la reciente investigación y que implica directamente al aún secretario de Seguridad Pública, ante la omisión que demuestra a nivel estatal por el almacenaje de combustible ilegal en Yucatán, es la excesiva cantidad de “aceite hidráulico” que pasa año con año por el Puerto de Progreso, al ser este, junto con los lubricantes, naftas, solventes o aditivos, los más usados para encubrir el combustible ilegal y lograr el delito de huachicol fiscal.

Tan solo entre abril del 2024 y marzo del 2025, en todo el mundo compradores importaron 1 mil 393 envíos de aceite lubricante hidráulico, cuyo código en puertos es HSN 2710, y quienes surgieron como los tres principales países importadores de aceite lubricante hidráulico fueron Vietnam, Ucrania y México, mientras que los principales exportadores fueron Estados Unidos, Alemania y España.

Además, Sol Yucatán detectó que llegaron al Puerto de Progreso en estos últimos años una gran cantidad de arribos internacionales concernientes a diversas variantes de aceites, la mayoría en barcos cisterna y provenientes de Estados Unidos.

Tras la revisión de plataformas internacionales, del 2023 al 2026 se detectaron cuatro arribos a Progreso de aceite base, usado para los procesos de refinación de petróleo crudo, 83 embarcaciones de preparaciones lubricantes, entre las que se incluyen grasas especiales, aceites de corte, líquidos hidráulicos, y cuatro llegadas de barcos con aditivos preparados para aceites lubricantes que contienen aceites de petróleos o de mineral bituminoso.

También, al Puerto de Progreso se le incluyó entre las 157 operaciones a nivel nacional de lubricantes para corte, además de 11 arribos con lubricantes anticorrosivos en el último año.

Los anteriores datos fueron obtenidos a través de plataformas internacionales de medición de importación de hidrocarburos que sin duda cazan con el alto delito de huachicol detectado en Yucatán, evidenciado en este mismo año en los cateos de enero en Seyé y de hace unos días en Umán-Tebec, donde se ubicaron miles de litros de combustible ilegal en bidones.

Ante lo anterior, la única pregunta que surge para Saidén Ojeda es en qué se utilizan los más de 6 mil millones de pesos de recurso anual para la SSP, las más de 7 mil cámaras de vigilancia repartidas por todo el Estado y los cientos de patrullas que son repartidas año con año con fondos federales, ahora incluso para los municipios, si al final el trasiego de combustible ilegal convive a diario con las familias yucatecas, mientras millones de pesos son obtenidos por la evasión de impuestos por sus colegas, los empresarios gasolineros, a través del huachicol fiscal.

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