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Rolando se autoregaló terrenos

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  • Las escrituras de sus propiedades cuentan la historia de un político que recibió terrenos gratis del Estado y compró a precios simbólicos

Redacción / Sol Yucatán

El exgobernador de Yucatán, Rolando Zapata Bello, carga a cuestas un expediente que combina acusaciones de corrupción, denuncias por daño patrimonial y un millonario patrimonio inmobiliario en zonas de alta plusvalía.

A su nombre aparecen predios en Mérida, Chuburná y Komchén, estratégicamente ubicados en corredores inmobiliarios que hoy concentran la especulación y el desarrollo habitacional.

Aunque en esos terrenos no se ha documentado la construcción de proyectos, su posesión basta para encender sospechas sobre el uso del poder político como trampolín para blindar inversiones.

El político priísta, que gobernó de 2012 a 2018 y hoy es senador, ha sido señalado por diversos medios y auditorías: pagos a empresas fantasma por más de 900 millones de pesos, denuncias por daño al erario que ascienden a 533 millones, irregularidades en el ISSTEY y observaciones de la Auditoría Superior de la Federación por desvíos millonarios. El patrimonio inmobiliario registrado a su nombre es solo la punta visible de un esquema más amplio de opacidad.

A su nombre aparecen predios en Mérida, Chuburná y Komchén, estratégicamente ubicados en corredores inmobiliarios que hoy concentran la especulación y el desarrollo habitacional.

El patrimonio inmobiliario de Zapata Bello se combina con un legado de denuncias. Investigaciones periodísticas revelaron que durante su sexenio el gobierno estatal pagó hasta 900 millones de pesos a empresas fantasma.

El SAT boletinó 16 compañías ligadas a su administración por operaciones simuladas, mientras que al menos 26 denuncias se presentaron en su contra por un daño patrimonial estimado en 533 millones de pesos.

A esto se suma la crisis del ISSTEY, cuyo origen se remonta a su sexenio. En 2014, su gobierno creó el Fideicomiso de la Reserva de Ucú como mecanismo para paliar la deuda con los trabajadores del Estado Lejos de resolver el problema, dejó cuotas vencidas por más de 173 millones de pesos, agravando la crisis financiera del instituto.

En materia de derechos humanos, su administración fue señalada por organizaciones civiles de encubrir casos de tortura y mantener un patrón de impunidad. Es decir, los señalamientos no se limitan a la corrupción financiera, sino que atraviesan también el terreno de la justicia social.

Hoy, Zapata Bello ocupa una curul en el Senado de la República, desde ahí, el exgobernador se ha proyectado como presidente de la Comisión de Inteligencia Artificial, intentando mostrarse como un político renovado, enfocado en temas de tecnología y modernidad.

En 1996, Zapata recibió del Registro Agrario Nacional un predio de 7,377 metros cuadrados en Chuburná, mediante “adjudicación gratuita”.

Pero las escrituras de sus propiedades cuentan otra historia: la de un político que recibió terrenos gratis del Estado, compró a precios simbólicos y heredó predios en la zona más codiciada del boom inmobiliario yucateco.

El caso de Rolando Zapata Bello es paradigmático: mientras su administración es recordada por las denuncias de corrupción y daño al erario, sus bienes raíces crecen en valor en las sombras. La opacidad en la adquisición de predios y la coincidencia de sus propiedades con zonas de alta especulación revelan un patrón: aprovechar el poder político para asegurar inversiones familiares en tierra.

Su imagen pública de político institucional contrasta con los documentos registrales que exhiben predios en Chuburná, Komchén y Santa María Chi. Zonas donde se juega el gran negocio inmobiliario de Yucatán y donde su nombre no es ajeno.

En la narrativa del poder yucateco, Zapata Bello representa la cara clásica de la élite priísta: tierras, contratos y denuncias, mientras la rendición de cuentas sigue pendiente.

En 1996, Zapata recibió del Registro Agrario Nacional un predio de 7,377 metros cuadrados en Chuburná, Mérida. El documento habla de una “adjudicación gratuita”, una práctica común en la década de los noventa, pero cuestionable para un político en ascenso. El terreno, ubicado en una zona que décadas después se convirtió en codiciada por fraccionadores y desarrolladores, no tuvo costo alguno para el entonces joven priísta.

Años después, en 2004, adquirió una propiedad en la colonia Santa María Chi, Mérida, de apenas 379 metros cuadrados, por la ridícula cantidad de 45 mil 534 pesos. La operación, inscrita en el folio 592851, fue avalada por el notario Luis Silveira Cuevas. El valor declarado está a años luz de los precios reales de mercado, incluso para esa época, lo que evidencia una subvaluación sospechosa.

En 2021, ya lejos de la gubernatura, Rolando Zapata recibió otra transferencia patrimonial: su madre, Ofelia Angélica Bello Paredes, le donó un terreno rústico de 3,385 metros cuadrados en Komchén, Mérida.

Este predio se ubica en el corazón del boom inmobiliario actual, una zona donde florecen fraccionamientos residenciales de lujo, lotes de inversión y proyectos de alta densidad. Aunque no hay registro de construcciones en ese tablaje, la sola tenencia representa una inversión que multiplica su valor con la expansión de Mérida hacia el norte.

Los tres predios no son simples lotes olvidados. Chuburná y Komchén forman parte de los corredores inmobiliarios más codiciados de Yucatán. Ahí se han instalado desarrollos como Komchén Residencial, La Rejoyada, Dzidzil-Ha y múltiples privadas que venden la promesa de exclusividad y plusvalía.

El predio de Komchén, por ejemplo, se encuentra en la misma franja donde los lotes superan los 2,000 pesos por metro cuadrado en preventa. Si se aplican estos valores al terreno donado a Zapata, su valor podría rebasar los 6 millones de pesos actuales, aunque haya llegado a sus manos de manera gratuita.

Lo mismo ocurre en Chuburná: tierras que alguna vez fueron ejidales hoy están cercadas por la especulación de fraccionadores y la presión del mercado inmobiliario.

En Santa María Chi, la propiedad adquirida en 2004 a precio subvaluado es un recordatorio de cómo los políticos yucatecos declaraban operaciones con montos simbólicos, generando un diferencial entre el valor fiscal y el valor real que servía para encubrir patrimonio.

Direcciones de Rolando Zapata

•             Chuburná, Mérida

Folio 569551

Ubicación: Tablaje catastral 18635, parcela 113 P8/11, ejido de Chuburná, Mérida

Clase: Rústico

Superficie: 7,377.7 m²

•             Colonia Santa María Chi, Mérida

Folio 592851

Ubicación: Calle 21 número 222, Col. Santa María Chi, Mérida

Clase: Urbano

Superficie: 379.45 m²

•             Komchén, Mérida

Folio 1021438

Ubicación: Tablaje catastral 32159, ejido de Komchén, Mérida

Clase: Rústico

Superficie: 3,385.27 m²

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