Portada
¿Qué pasó esa noche?
ENTREVISTA EXCLUSIVA CON LA MADRE DE DANIELA
LO QUE FALTA POR RECONSTRUIR
- ¿Dónde estaba Daniela?
- ¿Quién estaba junto a ella?
- ¿Quién manejaba la embarcación?
- ¿En qué momento cayó al agua?
- ¿Qué hicieron los demás tripulantes inmediatamente después?
- ¿Cómo la subieron nuevamente a la embarcación?
- ¿En qué lugar la colocaron?
- ¿Quién pidió auxilio?
- ¿Qué maniobras realizó la embarcación mientras intentaban rescatarla?
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Primera parte
Norma Pimentel esperaba en el aeropuerto. Había comprado el vuelo más rápido desde Tijuana para llegar a Mérida y estar con su hija Daniela, quien, según le habían informado, había sufrido un fuerte accidente.
Eran aproximadamente las tres de la mañana cuando su hija menor llegó hasta la camioneta donde Norma esperaba junto con su esposo. No hizo falta que dijera demasiado. El llanto de Natalia le confirmó lo que una madre jamás está preparada para escuchar: Daniela había muerto.
Norma había pasado horas esperando un vuelo para llegar a abrazar a su hija. Nunca pudo hacerlo.
Ha pasado un mes desde aquella noche en el mar frente a las costas de Progreso, y mientras la investigación busca esclarecer qué ocurrió a bordo de la embarcación “El Negrillo» en la que Daniela viajaba con otras seis personas, Norma intenta hacer algo que para ella resulta igual de urgente: que su hija no quede reducida a una carpeta de investigación ni a la noticia de una mujer que murió tras caer al mar.
Porque antes de aquella noche, Daniela era mucho más.
“Dani era un sol”, dice su madre.
Era una mujer de 35 años, perseverante, independiente, profesionista y llena de proyectos. Estudió Diseño Industrial, vivió alrededor de cinco años en Playa del Carmen y posteriormente llegó a Mérida, donde comenzó una nueva etapa de su vida.
La ciudad terminó convirtiéndose en su hogar.
En Mérida trabajó durante varios años para una empresa y llegó a ocupar la dirección. Tenía metas, sueños y planes todavía pendientes. También construyó una amplia red de amistades que, para su madre, quedó demostrada después de su muerte: más de un centenar de personas acudieron a despedirla vestidas de blanco.
Norma quedó impactada al descubrir la cantidad de gente que su hija había logrado conquistar en menos de seis años de vivir en la ciudad.
“Al lugar que ella llegaba, Dani brillaba”, recuerda.
Norma y Daniela hablaban todos los días.
Había mensajes cotidianos, saludos, pequeñas conversaciones sobre lo que cada una hacía. Por eso aquella mañana no parecía diferente a tantas otras.
Daniela le había contado a su madre desde días antes que el sábado saldría con sus amigos a Progreso. Norma sabía del paseo. Sabía que iría en una lancha. Incluso conocía parte de los planes de su hija para ese día.
La mañana del sábado, Daniela desayunó con una de sus mejores amigas. Después, aproximadamente a la hora de la comida, Juan José pasó por ella junto con otras dos personas.
Antes de salir, Norma le dejó una de esas frases que las madres dicen sin imaginar que podrían convertirse en las últimas palabras que una hija escuchará de ellas.
“Disfruta tu vida, gózalo al máximo”, le dijo. Después agregó su despedida habitual: que Dios la bendijera.
No sabía que esa sería la última conversación que tendría con Daniela.
Horas después recibiría la noticia de que su hija había sufrido un accidente en el mar.
Al principio, Norma pensó que se trataba de un accidente automovilístico. La información que recibió era confusa y creyó que algo había ocurrido durante el regreso de Progreso.
Compró el vuelo y comenzó el viaje.
Nunca llegó a ver a Daniela con vida.
La familia sostiene que todavía existen puntos que deben ser esclarecidos dentro de la investigación.
Norma afirma que las seis personas que se encontraban en la embarcación ya rindieron declaración y que existen inconsistencias entre las versiones. También cuestiona diferentes circunstancias ocurridas después de que Daniela cayó al agua y considera necesario conocer con precisión qué ocurrió durante los minutos posteriores.
Uno de los puntos que la familia busca esclarecer es el estado en que llegó la embarcación. Norma sostiene que la lancha llegó lavada, aunque ella misma reconoce que no cuenta con conocimientos sobre cuestiones marítimas para establecer qué implicaciones tendría ese hecho.
La familia también busca que se realice una reconstrucción de los hechos, como parte de las acciones legales que lleva su abogado, con el propósito de establecer con mayor precisión la secuencia de acontecimientos de aquella noche.
Estos elementos forman parte de los aspectos que la familia considera necesarios esclarecer dentro de la investigación.
Norma insiste, sin embargo, en que no quiere llenar los vacíos con versiones sin comprobar.
“No quiero dar información falsa”, ha dicho.
Y esa postura resulta particularmente importante para una mujer que reconoce que ni siquiera ha tenido la fortaleza de conocer todos los detalles de las lesiones que sufrió su hija.
En los días posteriores a la muerte de Daniela, permaneció durante horas en la Fiscalía realizando trámites y firmando documentos. Cuando llegó el momento de escuchar información relacionada con las lesiones que presentaba el cuerpo de su hija, no pudo permanecer en el lugar. Su esposo tuvo que quedarse en su representación.
Para Norma, el dolor simplemente ha sido demasiado.
“¿Quién era Dani?”
Esa es la pregunta que su madre quiere que también se haga.
No solamente qué ocurrió aquella noche.
No solamente quién estaba en la embarcación.
No solamente qué dijeron unos y otros.
¿Quién era Daniela?
Era una mujer que salió de Baja California para construir su propia vida.
Era una profesionista que buscó oportunidades lejos de casa.
Era una mujer que llegó a Mérida y consiguió hacer una familia de amigos.
Era la hija que todos los días le escribía “hola, mami”.
Era la mujer que, según su madre, tenía todavía una larga lista de sueños por cumplir.
Y era una persona profundamente querida.
Norma lo descubrió de una manera dolorosa: al llegar a Mérida para despedirla, encontró a más de un centenar de personas vestidas de blanco.
“Me impacté de ver esa cantidad de gente”, recuerda.
Para una madre que había perdido a su hija lejos de casa, aquella multitud también fue una confirmación: Daniela había dejado una huella.
Pero mientras cientos de personas acompañaban a Daniela en su despedida, Norma asegura que ninguna de las personas que se encontraban con ella aquella noche se acercó personalmente a la familia.
Cuenta que, mientras viajaba para tomar el vuelo hacia Mérida, envió mensajes desesperados preguntando por su hija.
“Hola, soy la mamá de Dani. Por favor, dime cómo está Dani”.
No obtuvo respuesta.
Norma también sostiene que, después de lo ocurrido, las personas que estaban con Daniela dejaron de seguirla en redes sociales y posteriormente desaparecieron de sus propios perfiles.
Para ella, esas circunstancias forman parte de las preguntas que todavía necesitan respuesta.
LA VIDA DESPUÉS DE DANI
Norma habla de Daniela en presente y pasado. A veces se refiere a ella como “mi hija”; otras, como “era una niña de 35 años”.
El duelo todavía no tiene calendario.
Dice que se despierta sin ilusión, sin saber qué hacer, hacia dónde ir o cuál es ahora el sentido de su vida. Está buscando ayuda psicológica y grupos de madres para poder enfrentar el dolor.
Porque para Norma no se trata únicamente de una investigación.
Es su hija.
“Es una vida la que se perdió”, expresa.
Y explica que necesita que quienes tengan información hablen, que exista humildad y humanidad frente a la muerte de una persona.
No quiere vivir consumida por el odio. Dice que el rencor solamente la destruiría más.
Lo que quiere es la verdad.
Hay una imagen que Norma repite durante la conversación: una antorcha.
Dice que su corazón y su alma están destrozados, pero que tiene una armadura y mantiene encendida esa antorcha por Daniela.
No sabe cuánto tiempo más tendrá que caminar con ella.
Lo que sí sabe es que no piensa apagarla.
Norma quiere que la investigación llegue hasta el final, que se determinen las responsabilidades que correspondan y que se esclarezcan las circunstancias en las que murió su hija.
Mientras tanto, también quiere recuperar algo que ninguna investigación puede devolverle: la posibilidad de tener a Daniela nuevamente consigo.
Explica que espera que el proceso legal concluya para poder cremar a su hija y tener sus restos en casa. Le duele saber que permanece en un ataúd bajo tierra.
Es una de las partes más difíciles de su duelo: todavía no siente que pueda tenerla completamente consigo.
Y por eso continúa.
Porque si Daniela pudiera verla hoy, Norma está convencida de lo que le diría.
“Mamá, estoy sumamente orgullosa de ti. Siempre vas a ser mi ejemplo”.
Norma guarda esas palabras como si fueran una instrucción.
Y sigue adelante.
No solamente para saber qué ocurrió aquella noche frente a Progreso.
También para que, cuando la historia de Daniela sea contada, la última imagen de ella no sea la de una mujer que murió en el mar, sino la de aquella mujer que llegó a Mérida, construyó una vida, hizo amigos, persiguió sus sueños y, según la recuerda su madre, brillaba dondequiera que llegaba.
Porque para Norma, Daniela no es un expediente. Daniela era un sol.
LO QUE FALTA POR RECONSTRUIR
Detrás del dolor de la familia hay ahora una batalla jurídica que busca responder una pregunta fundamental: ¿qué ocurrió realmente sobre la embarcación El Negrillo durante los minutos previos y posteriores a la caída de Daniela al mar?
La representación legal de la familia, encabezada por el abogado Carlos Fernando González Velázquez, busca que la Fiscalía autorice una reconstrucción de hechos, una diligencia que permitiría establecer, con base en las condiciones de la embarcación y las distintas versiones recabadas, dónde se encontraba cada una de las personas a bordo, quién estaba al mando, qué maniobras se realizaron y qué ocurrió inmediatamente después de que Daniela cayó al agua.
Al cierre de este reportaje, la familia se encontraba a la espera de ser notificada sobre si dicha prueba será admitida.
Para el abogado, la reconstrucción resulta particularmente importante debido a las inconsistencias que, sostiene, existen en las declaraciones de los tripulantes.
No se trata solamente de determinar si Daniela cayó accidentalmente al agua.
La pregunta que ahora plantea la familia es qué ocurrió después y si alguna conducta imprudente pudo haber contribuido a que aquella caída terminara en la muerte de la joven.
¿QUIÉN ESTABA AL MANDO?
Uno de los puntos que la familia considera necesario esclarecer es quién tenía el control de la embarcación en el momento exacto del accidente.
De acuerdo con lo explicado a la familia, Argenis de Jesús habría sido la persona contratada para conducir la embarcación; sin embargo, durante el recorrido, Miguel Ángel Gutiérrez Solís, propietario de la lancha, según la información proporcionada por la familia, habría tomado el control del timón.
Precisamente por ello, la reconstrucción de hechos adquiere relevancia: establecer dónde estaba cada persona, quién se encontraba en el timón y qué maniobras realizó la embarcación podría ayudar a determinar responsabilidades, si las hubiera.
La familia también busca esclarecer por qué el motor permanecía encendido cuando Daniela terminó en el agua y qué maniobras se realizaron en esos momentos.
No es lo mismo una caída accidental seguida de una reacción inmediata de auxilio que una situación en la que, por imprudencia, una persona haya realizado alguna maniobra que incrementara el riesgo para quien había caído al mar.
Ese es uno de los puntos que la representación legal busca determinar.
Las versiones que no terminan de coincidir
Entre los aspectos que preocupan a la familia se encuentran las diferentes versiones sobre lo ocurrido.
Norma Pimentel ha cuestionado particularmente la explicación de que Daniela habría saltado voluntariamente de la embarcación. Para su madre, esa posibilidad no corresponde con lo que conocía de su hija y con la forma en que Daniela acostumbraba comportarse.
Pero, más allá de las apreciaciones personales, la defensa sostiene que existen preguntas objetivas que deben responderse mediante peritajes y una reconstrucción.
- ¿Dónde estaba Daniela?
- ¿Quién estaba junto a ella?
- ¿Quién manejaba la embarcación?
- ¿En qué momento cayó al agua?
- ¿Qué hicieron los demás tripulantes inmediatamente después?
- ¿Cómo la subieron nuevamente a la embarcación?
- ¿En qué lugar la colocaron?
- ¿Quién pidió auxilio?
- ¿Qué maniobras realizó la embarcación mientras intentaban rescatarla?