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Paraíso de criminales

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*Yucatán se ha convertido en refugio de criminales de alto nivel, lo cual ha quedado evidenciado con la captura de miembros de diferentes grupos delictivos, incluso con la participación de autoridades internacionales. Zona de operaciones para el trasiego, lavado o para esconderse

*Aparecen referencias al Cártel de Caborca, Cártel del Milenio, Barrio 18, Cártel del Noreste, Cártel de los Arellano Félix y otros grupos o células delictivas. Lo penales de Yucatán no están diseñados para albergar a delincuentes de alta peligrosidad

*El mapa de las detenciones tampoco se concentra exclusivamente en Mérida, sino que también aparecen Valladolid, Conkal, Kanasín, Sucilá, Tzucacab, entre otras.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

Yucatán presume desde hace años una de las tasas de violencia más bajas del país. Sin embargo, detrás de esa imagen de tranquilidad emerge un fenómeno que merece ser investigado: la llegada y permanencia de presuntos integrantes de estructuras criminales provenientes de otras entidades e incluso del extranjero.

Aparecen referencias al Cártel de Caborca, Cártel del Milenio, Barrio 18, Cártel del Noreste, Cártel de los Arellano Félix y otros grupos o células delictivas.

El mapa de las detenciones tampoco se concentra exclusivamente en Mérida, sino que también aparecen Valladolid, Conkal, Kanasín, Sucilá, Tzucacab, entre otras.

Lo que genera preocupación es que Yucatán no solo aparece en los mapas de las inversiones, el turismo y el crecimiento inmobiliario.

En los últimos dos años también se ha convertido en escenario de operaciones para localizar y detener a personas buscadas por delitos de alto impacto.

Entre el 1 de octubre de 2024 y el 5 de octubre de 2026, autoridades estatales y federales reportaron en Yucatán la captura de personas relacionadas con homicidios, violaciones, delitos sexuales contra menores, lavado de dinero y delincuencia organizada.

Algunos eran buscados por la Fiscalía General del Estado, otros fueron localizados por investigaciones iniciadas en Quintana Roo, Estados Unidos y otras instancias federales, mientras que en determinados casos participaron organismos y agencias internacionales.

Uno de los primeros casos documentados dentro de este periodo ocurrió en noviembre de 2024, cuando autoridades localizaron en Tizimín a José “N”, requerido por la Fiscalía de Quintana Roo por su presunta participación en un homicidio ocurrido en Benito Juárez.

La captura fue resultado de la coordinación entre corporaciones de ambas entidades.

El dato es relevante porque el origen de la investigación no estaba en Yucatán.

El presunto responsable habría cruzado la frontera estatal y terminó siendo localizado en territorio yucateco.

Meses después, en julio de 2025, nuevamente Mérida apareció como punto de localización de una persona investigada en Quintana Roo.

Se trató de Arturo Antonio “N”, relacionado con una investigación por violación, violencia familiar y tentativa de feminicidio.

Otra vez, la investigación se había originado fuera de Yucatán.

El patrón comenzaba a repetirse.

En enero de 2025, las autoridades localizaron en Mérida a Uriel Alonzo P.K., alias “El Gemelo”, señalado por autoridades de Quintana Roo por presuntos delitos de extorsión y homicidio para el Cártel de Sinaloa.

Semanas después, el 28 de enero, otro operativo terminó con la detención de Herbert Armando B.E., conocido como “El Rey”, señalado como presunto líder del Cártel de Los Epitacio.

El 6 de febrero, un operativo en la colonia Mulsay dejó cinco detenidos, entre ellos a “El Moreno”, señalado como presunto líder de un grupo ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Pero dos días después ocurrió uno de los casos que colocaron a Yucatán en el radar internacional.

En Mérida fue detenido Rudy Augusto Ortiz Morales, alias “El Smoking”, señalado como integrante de la pandilla Barrio 18 y buscado después de una fuga penitenciaria en Guatemala.

No era un delincuente buscado exclusivamente en Yucatán, debido a que había una ficha roja de la Interpol.

Era un fugitivo de otro país que terminó siendo localizado en la capital yucateca.

Durante junio de 2025, un cateo en un rancho ubicado sobre la carretera a Sucilá-Buctzotz derivó en la captura de tres personas señaladas como integrantes del Cártel del Milenio, familiares de Juan Carlos Valencia González, nuevo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Ese mismo mes, en Tzucacab, fue detenido Nemías A.C., alias “El Búho”, señalado como presunto cabecilla de una célula del Cártel de Caborca.

Y el 10 de julio, la captura de Fernando R.C., conocido como “El Patrón Fernando”, un importante narcotraficante que habría financiado la campaña de la actual alcaldesa de Conkal, Linda Pérez Quijano.

De acuerdo con la información, era líder de plaza en Mérida, vinculado al CJNG.

El 19 de julio de 2026 ocurrió uno de los episodios más importantes de todo el periodo.

Fuerzas federales realizaron cuatro cateos en diferentes puntos de Mérida y en la comisaría de Komchén.

El objetivo era Justo “N”, señalado oficialmente como presunto operador financiero y articulador de esquemas de lavado de dinero del Cártel de Jalisco Nueva Generación y del Cártel del Noreste.

El operativo permitió asegurar 15 vehículos de alta gama y diversos bienes cuyo valor aproximado superaba los 145 millones de pesos, además de dinero, joyería y documentación.

Posteriormente, la Fiscalía General de la República informó que Justo “N” fue vinculado a proceso por su probable participación en operaciones con recursos de procedencia ilícita y delitos contra la salud.

No se trataba solamente de un presunto delincuente que habría llegado a Yucatán para esconderse.

La investigación federal ubicó en territorio yucateco bienes y elementos de una presunta estructura financiera.

El dinero, literalmente, también había encontrado espacio en Yucatán, es decir, desde Yucatán se lavaban cientos o miles de millones de pesos para la delincuencia organizada.

Apenas cuatro días después, el 23 de julio de 2026, Valladolid volvió a aparecer en una operación de alto impacto.

Fuerzas federales capturaron a Héctor Manuel “N”, alias “Kado” o “El Cazador”, señalado oficialmente como presunto líder del Cártel de los Arellano Félix, organización criminal con operaciones principalmente en Baja California.

Las autoridades lo relacionaron con actividades de trasiego de drogas, extorsión y homicidios.

Su localización en Valladolid habría sido posible mediante labores de inteligencia e intercambio de información con agencias estadounidenses, es decir, de la DEA.

La dimensión internacional apareció nuevamente en enero de 2026.

Autoridades localizaron en Mérida a Alfredo “N”, cubano buscado por autoridades de Estados Unidos por un homicidio cometido en Miami, Florida.

De acuerdo con los reportes oficiales, el hombre se encontraba viviendo en la capital yucateca y presuntamente utilizaba una identidad falsa.

La investigación requirió colaboración entre autoridades mexicanas y estadounidenses.

La lista tampoco se limita a integrantes o presuntos integrantes de organizaciones criminales.

Durante estos dos años se han registrado en Yucatán detenciones de personas buscadas por investigaciones relacionadas con violación y delitos sexuales contra menores.

Los municipios donde se han realizado localizaciones incluyen Izamal, Motul, Huhí, Kanasín, Sanahcat y Mérida.

Uno de los casos más recientes ocurrió el 1 de octubre de 2026, cuando fue localizado en Yucatán un ciudadano estadounidense identificado como Jonathan M.W., requerido por autoridades de Massachusetts por pedofilia y pornografía infantil.

La localización tuvo participación de autoridades federales e internacionales.

Una vez más, Yucatán no era el origen de la investigación.

La primera semana de octubre agregó nuevos elementos.

El 1 de octubre, José Esteban S.B. y Karen Odeth B.L. fueron detenidos en Mérida e imputados por presunta extorsión agravada contra comerciantes.

La investigación los relaciona con una agrupación denominada “La Concordia”.

Un juez les impuso prisión preventiva justificada mientras continúa el proceso.

Apenas el viernes pasado fueron detenidas cuatro personas integrantes del Cártel Caborca, por su presunta participación en el ataque ocurrido en Montes de Amé contra “El Marce”, líder de plaza en Cancún para el Cártel de Sinaloa, que vivía en Mérida.

El territorio percibido como seguro se ha convertido en un lugar atractivo para quienes desean esconderse, establecerse o mover recursos lejos de los lugares donde originalmente son investigados.

Durante estos dos años aparecen personas relacionadas, según las investigaciones oficiales, con referencias al Cártel de Caborca, Cártel del Milenio, Barrio 18, Cártel del Noreste, Cártel de los Arellano Félix y otras estructuras o células delictivas.

La gran interrogante gira en torno a que estas personas han sido detenidas en Yucatán, pero ¿cuántas otras vivirán en la entidad y estarán utilizando al estado como zona de operaciones para el trasiego, blanquear sus ganancias o para esconderse?

Otra situación que ya genera preocupación en Yucatán es el hecho de que los centros penitenciarios de Yucatán son de baja seguridad, es decir, no están adecuados para albergar a delincuentes de alta peligrosidad.

Ya que hasta hace una década la gran mayoría de los inquilinos estaban en las cárceles purgando condenas por delitos como robo, violencia familiar, delitos sexuales y homicidio calificado sin que tuvieran relación con la delincuencia organizada, hoy la situación es diferente.

El Centro de Reinserción Social (Cereso) de Mérida se encuentra convertido en un verdadero polvorín debido a los delincuentes de alta peligrosidad que alberga, producto de las detenciones de gente ligada a diferentes grupos criminales.

El penal más grande del sureste del país alberga a integrantes de diferentes grupos criminales como el Cártel del Noreste, Cártel Jalisco Nueva Generación, Caborca, Santa Rosa de Lima, Cártel de los Epitacio, Zetas y Cártel de Sinaloa.

El panorama se vuelve todavía más delicado con el ingreso de cuatro personas relacionadas con el intento de ejecución registrado el pasado viernes en el fraccionamiento Montes de Amé, cuyos procesos judiciales comenzaron recientemente con la imputación de los cuatro detenidos por el ataque contra “Marce”.

Los cuatro detenidos estarían relacionados con el Cártel de Caborca, por lo cual se teme un ajuste de cuentas al interior del penal de Mérida, ante lo cual se reforzó la vigilancia y se tiene aislados a los involucrados en el ataque.

Lo que es evidente es que el Cereso de Mérida está convertido en un polvorín por el crecimiento de las operaciones de gente ligada a la delincuencia organizada.

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