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Pacto para aprobar el préstamo

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El PAN prepara el terreno para validar el préstamo de 1,500 millones de pesos
El “Guion Vila”: La historia de complicidades que se repite
¿Entrega pactada o reparto del botín?
Una oposición anestesiada
Legitimación escondida del negocio
Redacción/Sol Yucatán

Lo que la bancada del Partido Acción Nacional (PAN) intentó vender como un ejercicio de «diálogo, transparencia y firmeza opositora» tras su reciente reunión con el gobernador guinda Joaquín Díaz Mena, no es más que guion trillado. Tras los reflectores de la rueda de prensa, las sonrisas de compromiso y las frases hechas —como el consabido “no es oponerse por oponerse, pero tampoco aprobar por aprobar”—, lo que realmente quedó al descubierto es cómo la supuesta «oposición» blanquiazul prepara el terreno para validar y empeñar el futuro financiero del estado a cambio de conveniencias políticas.

El motivo central del encuentro fue la aprobación de un millonario empréstito por 1,500 millones de pesos solicitado por el Ejecutivo estatal. Una cifra estratosférica que, bajo la excusa de la infraestructura hidráulica y las obras públicas, amenaza con hipotecar a las futuras generaciones de yucatecos. Sin embargo, en lugar de actuar como un contrapeso real y cuestionar la viabilidad financiera de tal endeudamiento, los legisladores del PAN prefirieron armar un pliego de «condiciones» que parecen más un justificante previo para decir sí que una verdadera resistencia.

El “Guion Vila”: La historia de complicidades que se repite

Para el ojo crítico y sin amnesia política, la postura adoptada por la bancada panista resulta familiar. Recuerda de inmediato al «pacto de terciopelo» que durante seis años sostuvo el exgobernador Mauricio Vila Dos Santos con la administración federal de Andrés Manuel López Obrador, una subordinación complaciente disfrazada de «coordinación institucional». Aquellas alianzas bajo la mesa terminaron por allanarle el camino a Morena para arrebatarle el Gobierno del Estado al PAN.

Hoy, la historia se repite con los mismos actores, pero diferentes ropajes. La insistencia de los diputados albiazules en que «por cada peso estatal deba llegar uno federal» o en exigir comités de seguimiento, no busca frenar el endeudamiento, busca simular que presionan mientras preparan la firma. Es la legitimación escondida del negocio que trae entre manos la autodenominada Cuarta Transformación en Yucatán.

¿Entrega pactada o reparto del botín?

Las sospechas entre el electorado no son infundadas. En los pasillos del poder suena fuerte que este «diálogo fluido» entre el blanquiazul y la administración de Díaz Mena forma parte de una transacción de mayor calado. Así como en el proceso electoral pasado la cesión del Palacio de Gobierno pareció una entrega acordada en las altas esferas de la política nacional, hoy se rumora que el contubernio entre el PAN y Morena incluye el intercambio de voluntades legislativas a cambio de blindar intereses y afianzar la continuidad en el Ayuntamiento de Mérida.

La supuesta fiscalización mediante portales web, licitaciones públicas e «inspectores técnicos» en la JAPAY suena bien en el discurso, pero en la práctica funciona como el velo perfecto para tapar un entendimiento cupular. Exigir que «el desglose de las obras sea sumamente detallado» es el maquillaje para que la bancada panista vote a favor sin sentir el rechazo social que conlleva aprobar una deuda millonaria.

Una oposición anestesiada

En lugar de fungir como un auténtico contrapeso que proteja la economía de los yucatecos y cuestione el gasto público de una administración que apenas comienza, la bancada del PAN optó por asumir el papel de comparsa. Al salir a medios a «condicionar» la aprobación del crédito de 1,500 millones de pesos, únicamente confirmaron que el puente de negociación ya estaba tendido antes de entrar a la reunión.

En Yucatán, el cuento del «trabajo en equipo» y del «diálogo transparente» no convence a nadie. Para la ciudadanía, la conferencia de prensa panista dejó un sabor amargo, la amarga certeza de que Morena y el PAN juegan en la misma cancha y con las mismas reglas, dejando en evidencia que el contubernio político prevalece sobre las verdaderas necesidades de las familias yucatecas.

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