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Ocultan la verdad de los apagones
- El Gobierno estatal aplazó tres años la promesa de acabar con las fallas eléctricas, pero el verdadero problema sigue sin decirse: Yucatán no tiene suficiente gas natural para producir toda la energía que se necesita.
Redacción/Sol Yucatán
La promesa se vino abajo. El gobierno de Joaquín Díaz Mena vendió a los yucatecos la idea de que en 2027 terminarían los apagones gracias a una supuesta eficiencia energética total. Hoy, la propia Agencia de Energía de Yucatán admite que esa meta no se alcanzará sino hasta 2030, exhibiendo que el discurso oficial estuvo muy lejos de la realidad que enfrenta el estado.
Hace exactamente un año, el gobernador Joaquín Díaz Mena aseguró, acompañado por la directora general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Emilia Esther Calleja Alor, que Yucatán alcanzaría el 100 por ciento de eficiencia energética en 2027, poniendo fin a los apagones que cada verano golpean a miles de familias, comercios e industrias.
Hoy, ese compromiso quedó oficialmente rebasado.
Fue el propio director de la Agencia de Energía de Yucatán, Pablo Gamboa Miner, quien reconoció que la meta ya no será en 2027, sino hasta 2030, tres años después de lo prometido por el mandatario estatal.
El cambio de discurso confirma que los apagones seguirán acompañando a los yucatecos durante varios años más, pese a que el Gobierno aseguró que la solución ya estaba en marcha.
Sin embargo, el retraso deja al descubierto un problema mucho más profundo que el Gobierno evita reconocer públicamente.
Aunque el Gobierno insiste en anunciar nuevos parques solares, inversiones y plantas eléctricas, la realidad es que Yucatán sigue dependiendo del suministro de gas natural, combustible indispensable para operar las plantas de ciclo combinado que generan la mayor parte de la electricidad.
Y ese gas simplemente no alcanza.
Especialistas en el sector energético han advertido desde hace varios sexenios que el problema no radica únicamente en construir nuevas centrales eléctricas, sino en garantizar el abasto suficiente de gas natural hacia la Península.
Actualmente, gran parte del combustible continúa enviándose hacia zonas industriales del centro y norte del país, donde existe mayor demanda, mientras la Península permanece con un suministro limitado.
Sin gas suficiente, ninguna planta puede operar al cien por ciento, por más moderna que sea.
Ese ha sido el principal obstáculo durante años y continúa sin resolverse.
PROMESAS SIN SUSTENTO
El 25 de junio de 2025, Huacho Díaz Mena aseguró públicamente que las inversiones permitirían que «a partir del año 2027 podamos tener en Yucatán un sistema de servicio eléctrico de total calidad».
Un año después, esa fecha ya quedó descartada.
Ahora, Pablo Gamboa Miner sostiene que la autosuficiencia energética llegará hasta 2030, gracias a dos plantas de ciclo combinado que aportarían alrededor de 1,500 megawatts y otros 1,500 megawatts provenientes de energías renovables.
No obstante, esa meta sigue dependiendo del mismo factor que ha frenado durante años el desarrollo energético del estado: contar con suficiente gas natural para alimentar esas plantas.
LOS APAGONES CONTINUARÁN
Mientras tanto, la población seguirá enfrentando cortes de energía durante las temporadas de mayor consumo.
Los constantes apagones ya provocan pérdidas económicas, daños en electrodomésticos, interrupciones en negocios, afectaciones industriales y molestias para miles de familias que cada verano soportan temperaturas superiores a los 40 grados sin electricidad.
El propio titular de la Agencia de Energía reconoció que el crecimiento poblacional y el incremento en la demanda eléctrica mantienen bajo presión la red de distribución, por lo que trabajan de manera coordinada con la CFE para atender las fallas.
Sin embargo, esa explicación no responde por qué una promesa presentada como solución definitiva terminó aplazándose tres años más.
El problema eléctrico de Yucatán no nació con esta administración. Se trata de una crisis que distintos gobiernos conocían desde hace años.
La diferencia es que el Gobierno del Renacimiento Maya prometió resolverla en 2027, aun cuando las condiciones estructurales seguían siendo las mismas.
Hoy, la realidad terminó imponiéndose sobre el discurso.
Porque mientras no exista suficiente gas natural para abastecer a la Península, la autosuficiencia energética seguirá siendo una promesa, sin importar cuántas plantas se construyan o cuántos anuncios oficiales se realicen.