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Morena recicla estructura panista

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  • Ahora busca aprovechar la estructura de políticos panistas desplazados para conservar el poder conquistado hace dos años y arrebatarle al PAN sus principales bastiones municipales.
  • En la elección del 2024, políticos con historial de corrupción del PRI y PRD chapulinearon al partido guinda, con lo cual consiguieron históricos resultados electorales y cambiaron el mapa político de la entidad.
  • Renán Barrera Concha es el gran fichaje del partido guinda, donde será el operador en Mérida, aprovechando su estructura política para impulsar la candidatura de Rommel Pacheco Marrufo.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

En Yucatán, Morena parece haber encontrado en el reciclaje político una fórmula que ya le dio resultados. En 2024, el partido guinda abrió las puertas a políticos desplazados, resentidos, inconformes y grupos que buscaban conservar sus espacios de poder.

La estrategia funcionó y terminó por modificar, como nunca antes, el mapa político de la entidad.

Aquella operación le permitió a Morena conquistar la gubernatura, obtener la mayoría en el Congreso del Estado, ganar cinco de las seis diputaciones federales que estuvieron en disputa y hacerse de más de 40 presidencias municipales.

En un solo proceso electoral pasó de ser la cuarta fuerza política de Yucatán a convertirse en el partido más poderoso de la entidad.

El avance fue histórico para el partido y representó un duro golpe para el PAN y sus grupos tradicionales de poder.

Pero rumbo a 2027, Morena vuelve a echar mano de la misma fórmula, aunque ahora con una variante que puede resultar todavía más polémica: incorporar a políticos y estructuras provenientes del propio PAN.

El movimiento más significativo es el acercamiento de grupos ligados a Renán Barrera Concha, tres veces alcalde de Mérida y candidato panista derrotado en la elección por la gubernatura de 2024, quien junto con parte de su equipo político ha quedado fuera de los principales espacios de decisión del PAN y ahora encuentra en Morena una nueva plataforma.

La jugada tiene un objetivo político evidente: conservar el territorio conquistado en 2024 y ampliar el dominio electoral del partido guinda en 2027.

Morena no solo pretende mantener la mayoría en el Congreso, las alcaldías que ganó hace dos años, sino que tiene la mira puesta en los municipios que permanecen bajo control panista, particularmente Mérida, Progreso, Kanasín, Conkal, Motul y Hunucmá, que en su conjunto concentran a más del 70% del total de la población de Yucatán.

Para conseguirlo, el partido guinda estaría apostando precisamente por una de las fortalezas que durante años permitió al PAN mantenerse como la principal fuerza política de Yucatán: su estructura territorial.

La operación implica, en los hechos, aprovechar cuadros, operadores, redes políticas y conocimiento electoral construidos durante años dentro del panismo, pero ahora colocados al servicio de Morena.

La paradoja es evidente: el partido que durante años fue adversario del PAN pretende ahora ganar sus bastiones utilizando parte de la estructura de quienes alguna vez trabajaron para el blanquiazul.

La estrategia ocurre, además, en un escenario completamente distinto al de 2024.

Morena llega al proceso electoral de 2027 con el desgaste propio del ejercicio de gobierno y con un creciente descontento social que sus adversarios buscan convertir en votos.

A 22 meses de la administración estatal, las críticas por seguridad, servicios públicos, infraestructura, economía y resultados gubernamentales comienzan a convertirse en un factor que podría modificar las condiciones de la próxima contienda.

Por eso, la incorporación de figuras provenientes de otros partidos no sería un movimiento improvisado.

El cálculo político parece ser que la estructura y experiencia electoral de los nuevos aliados puede ayudar a Morena a contener el desgaste, conservar municipios estratégicos y penetrar territorios donde todavía mantiene una desventaja frente al PAN.

La elección de 2024 demostró que el voto de los grupos desplazados puede convertirse en un factor determinante.

Morena lo aprovechó entonces con políticos que rompieron con sus antiguos partidos, PRI y PRD, y encontraron refugio en el proyecto guinda.

La diferencia es que el reciclaje político de 2027 amenaza con convertirse en una operación de mayor profundidad: Morena no solo está incorporando políticos provenientes del PAN, sino que busca aprovechar las estructuras que durante años hicieron del panismo la fuerza dominante en Yucatán.

Una de las principales apuestas es la incorporación de Renán Barrera Concha en Mérida y la de Liborio Vidal Aguilar en el oriente del Estado.

Una de las consignas de la dirigencia nacional y de la propia presidenta es Mérida, considerado un bastión panista y concentra el poder económico y político de Yucatán.

Es donde encaja la figura de Renán Barrera Concha, quien no estará en la boleta electoral del próximo año, pero su salida de las filas del PAN no significa el final de su carrera política.

Por el contrario, de acuerdo con investigaciones de Sol Yucatán, el exalcalde de Mérida habría encontrado en Morena una nueva ruta para mantenerse vigente y operar políticamente en la capital yucateca.

Durante la primera semana de agosto se concretó un acuerdo político entre Barrera Concha y la dirigencia nacional morenista.

La apuesta del partido guinda tendría nombre y apellido: Rommel Pacheco Marrufo, quien sería la carta de Morena para buscar recuperar el Ayuntamiento de Mérida.

De acuerdo con la información recabada por este medio, Barrera Concha y Pacheco Marrufo incluso ya habrían sostenido una primera reunión en la Ciudad de México, como parte de los acercamientos para construir una estrategia política rumbo a 2027.

El objetivo sería aprovechar la estructura territorial, política y de relaciones que Barrera Concha construyó durante sus tres administraciones al frente del Ayuntamiento de Mérida, además de la red que desarrolló durante su campaña por la gubernatura.

El distanciamiento con Acción Nacional se habría profundizado después de una reunión entre el exgobernador Mauricio Vila, el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, y Álvaro Cetina, en la que presuntamente se habría acordado dejar fuera a Barrera Concha de futuras decisiones y postulaciones.

Incluso, según la información obtenida por este medio, al exalcalde se le informó que tampoco sería considerado para una candidatura de representación proporcional.

Ante este escenario, el ex candidato a gobernador habría optado por cambiar de ruta y acercarse al partido que durante años fue uno de los principales adversarios políticos del panismo.

Entre los acuerdos se encuentra dejar sin efecto las siete carpetas de investigación por actos de corrupción y darle entrada a Jorge Barrera Concha como intermediario para contratos entre el gobierno y empresarios.

El movimiento representaría mucho más que una ruptura personal con el PAN.

Barrera Concha fue tres veces alcalde de Mérida y en 2024 encabezó la candidatura de la alianza PAN-PRI-Nueva Alianza a la gubernatura de Yucatán. Ahora, apenas dos años después de aquella contienda, su nombre aparece vinculado a una eventual operación política para Morena.

Además, varios de los operadores políticos cercanos a Barrera Concha ya se encuentran trabajando dentro del gobierno estatal de Joaquín Díaz Mena, lo que apuntaría a una operación más amplia y no solamente a un eventual respaldo electoral en Mérida.

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