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Millonario saqueo en Conkal

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El gobierno de Hisselle Díaz del Castillo deja un hueco millonario y un caos financiero en ruinas.
La ASEY desnuda la red de opacidad, desvíos y anomalías monumentales durante la gestión de la exalcaldesa.
Millones de pesos esfumados bajo la sombra de la simulación, contratos fantasmas y un control interno totalmente pulverizado.
Redacción/Sol Yucatán

CONKAL, Yucatán.— ¡Escándalo de proporciones alarmantes sacude al municipio de Conkal! Las entrañas de la administración encabezada por la exalcaldesa Hisselle Díaz del Castillo Canché han quedado al descubierto tras las implacables auditorías practicadas por la Auditoría Superior del Estado de Yucatán (ASEY) a las cuentas públicas. Lo que prometía ser una gestión de progreso se convirtió, en los hechos, en un barril sin fondo donde los recursos del pueblo terminaron evaporados entre la opacidad, la simulación y un festín de irregularidades financieras que hoy indignan a toda la sociedad yucateca.

El análisis técnico de los informes revela un panorama tétrico: un ayuntamiento sumido en la total anarquía administrativa, donde las leyes de contabilidad gubernamental fueron convertidas en letra muerta y el erario público quedó a merced de la discrecionalidad más absoluta.

El botín de las sombras: millones bajo la sospecha y sin justificación

De acuerdo con los datos documentados por los inspectores de la ASEY, el paso de Díaz del Castillo por la silla presidencial dejó un rastro de daño patrimonial y posibles afectaciones a la hacienda pública que superan los 6.2 millones de pesos tan solo en las revisiones prioritarias del ejercicio 2023, a lo que se suman múltiples observaciones críticas, contratos millonarios sin rastro y comprobaciones ficticias que persisten en el monitoreo institucional.

La cloaca estalló en múltiples flancos.

Nóminas y pagos en la opacidad total: Se detectaron millones de pesos erogados en sueldos, dietas y ayudas sociales que carecen de los Comprobantes Fiscales Digitales por Internet (CFDI) reglamentarios y recibos timbrados, o cuyos comprobantes presentaban, alarmantemente, el estatus de «cancelados» ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). ¡Dinero del pueblo pagado al aire, sin que nadie explique a dónde fueron a parar los recursos!
El festín de los «proveedores fantasma» y adjudicaciones a la carta: Millones de pesos en compras de combustible, materiales de construcción, equipo eléctrico, ferretería y servicios profesionales fueron entregados a discreción, violando flagrantemente los montos mínimos para licitaciones públicas e invitaciones a tres proveedores. Contratos inflados, firmas simuladas y obras o servicios pagados, pero jamás entregados, forman parte del rosario de anomalías.
Programas sociales chuecos y padrones inexistentes: Bajo el rubro de «ayudas sociales» y apoyos económicos o en especie (como despensas, uniformes y tenis deportivos), la administración operó una caja chica sin reglas de operación, sin padrones de beneficiarios verificables y con diferencias abismales entre lo que se decía pagar y lo que realmente llegaba (o no llegaba) a las familias más vulnerables de Conkal.
Colapso total del control interno: La ASEY calificó el sistema de control interno de la gestión de Hisselle Díaz en niveles de «medio» a «bajo». La institución operó sin comités de administración de riesgos, sin manuales de organización, sin canales formales anticorrupción y con una absoluta simulación en la rendición de cuentas, dejando el patrimonio municipal indefenso ante el apetito voraz de sus funcionarios.
Una estela de impunidad que clama justicia

Mientras los habitantes de Conkal enfrentan carencias en los servicios públicos, baches, deficiencias en seguridad y un crecimiento urbano desordenado, la administración de Díaz del Castillo operó de espaldas a la ley.

Las observaciones emitidas por la autoridad fiscalizadora no son simples errores administrativos; configuran un esquema sistemático de simulación y desvío que hoy tiene a la exmunícipe y a sus achichincles bajo la mira de los pliegos de observaciones y las promociones de responsabilidad administrativa.

La sociedad conkaleña y el pueblo de Yucatán exigen que este saqueo no quede impune. Las pruebas están sobre la mesa, los dictámenes de la ASEY son lapidarios y el juicio de la historia ya catalogó a esta administración como una de las etapas más oscuras y cuestionadas del municipio. ¿Hasta cuándo la opacidad y el despilfarro gozarán de protección? ¡Conkal exige cuentas claras y castigo ejemplar para los depredadores del erario!

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