Mérida
Miel en peligro
Redacción/Sol Yucatán
Independientemente a las complicaciones ambientales y depredación humana que han disminuido drásticamente la fauna apícola y que ha mermado hasta en un 50% la producción de miel en la península de Yucatán, el inicio de los trámites para conseguir su Denominación de Origen es un error y amenaza con embrollar más a los productores primarios su inclusión a mercados internacionales que la demandan.
Su célebre calidad la hace atractiva a los consumidores de todo el mundo, no obstante, se exige las certificaciones que garanticen su inocuidad y trazabilidad para potencializar su precio.
Dichas certificaciones son voluntarias en México, pero al no ser obligatorias agudizan dos problemas: no hay un control de calidad para lo que México consume ocasionando graves consecuencias contra la salud y las desventajas competitivas de calidad que dejan la producción nacional a merced del coyotaje.
De las 19 Denominaciones de Origen que tiene México, solo las del tequila y mezcal funcionan, las demás están entrampadas en una inaccesible Norma Oficial Mexicana, su cumplimiento se complica aún más en una zona agrícola de alto riesgo como la península de Yucatán que por su trópico húmedo incrementa el ataque de plagas y enfermedades sumado a la alta alcalinidad del agua, su elevado PH y la falta de actividad micobacteriana en el suelo debido al abuso de agrotóxicos que no resuelven mucho y tienen en jaque al ecosistema.
El optar por gestionar la Indicación Geográfica Protegida a cambio de la propuesta Denominación de Origen obedecería a que es mucho más práctico alcanzar su reconocimiento y protección para los beneficiarios por los procesos de organización y gestión, así como su regulación, porque se rigen bajo sus propios lineamientos y prácticas bajo el esquema de Reglas de Uso a diferencia de la Denominación de Origen qué debe ser sobre Normas Oficiales Mexicanas.
El único producto certificado de la zona peninsular es el chile habanero y únicamente el productor Gilmer Arrollo Sánchez, de Quintana Roo, se certificó; no le fue redituable y dirimió.
El caso de la miel y las abejas es alarmante, la deforestación las está matando de hambre. La época de floración pasa por una etapa crítica que ha obligado a homologarla ofreciendo la multiflor para soportar las bajas en flores específicas, como el tajonal, el dzidzilché o la enredadera que se dan por temporadas. La lógica comercial indica que a mayor escasez mejor precio, pero…
Las 26,300 toneladas que se producen en la península de Yucatán al año abastecen sobradamente el comercio que se tiene a la mano, desde el changarreo hasta la exportación, pero impide el crecimiento sustentable de la actividad alejando la posibilidad de conquistar mercados que mejor pagan. Como siempre, es el campesino el más afectado en todo esto.
Ambas certificaciones son reconocidas por varios tratados internacionales de protección intelectual y datan del siglo XVIII, fueron creadas para proteger los productos que identifican por tradición determinadas zonas geográficas del planeta, empero su comercialización debe cumplir con los estándares de importación de los países importadores.