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Mercenario de la política
- Sergio Vadillo Lora, en tres años se convirtió en millonario, que coincide con su llegada al despacho del gobernador Rolando Zapata Bello. Será recordado como uno de los personajes más corruptos en la política de Yucatán.
- Es dueño de múltiples propiedades, entre las que se encuentran salas de fiestas, departamentos, bares, escuelas y hasta plazas comerciales, bienes no acordes a su sueldo como funcionario de gobierno.
- En el 2017, encabezó la operación ácido, mediante la cual, en contubernio con la empresa OCME, que rescató de la quiebra, vertieron ácido muriático en calles recién construidas durante el gobierno municipal de Mauricio Vila Dosal.
- En su momento, Jesús Pérez Ballote lo acusó de ser el autor intelectual del ataque, hoy es inminente que regresará a la política como operador de Liborio Vidal en las comisarías de Mérida.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Sergio Vadillo Lora, alias “Malvadillo”, pasará a la historia de la política de Yucatán, no como una persona que revolucionó y contribuyó a sentar las bases de un estado próspero, vanguardista y estratégico para solucionar alguno de los males que aquejan a la sociedad.
Sino más bien será recordado por muchas generaciones como una persona traicionera y corrupta, que fue uno de los artífices de uno de los mayores desfalcos a las arcas del Estado.
Vadillo Lora se hizo millonario de la noche a la mañana con la política, pasó de ser cajero en un banco a un millonario.
En tan solo tres años, en el Gobierno de Rolando Zapata Bello, tal vez aseguró la estabilidad económica de varias de sus generaciones.
Sin embargo, es percibido por la sociedad, por los analistas políticos y hasta los dirigentes de su propio partido como una persona no confiable y corrupta, por ello nunca fue colocado en una posición ventajosa para ganar una elección.
La única postulación que le dieron fue la de ser candidato a diputado federal por el III Distrito con cabecera en Mérida, cuya elección perdió por un amplio margen contra el morenista Óscar Brito Zapata.
De operador y vándalo no pasó y hoy busca subsistir y seguir viviendo de la política a través de la agrupación “Sociedad Valiente”.
Fue la persona que hizo el trabajo sucio para el PRI, que el año pasado lo desechó y tuvo que salir de la dirigencia municipal del tricolor en Mérida por la puerta de atrás en medio de señalamientos de corrupción, como aseguran miembros del propio partido.
Lo que es una realidad es que es dueño de una gran fortuna que hizo entre el 2014 y 2017, que coincidieron con su llegada al despacho del gobernador, es decir, Rolando Zapata Bello.
Tuvo gran poder y se decía que él manejaba los hilos del gobierno, como ocurre en la actualidad con Dafne López Martínez.
En el 2016, Vadillo Lora adquirió bienes inmuebles valuados en más de 54 millones de pesos, entre ellos una marina con yates, una casa de playa, una quinta y varios centros comerciales.
Para ello, utilizó como prestanombres a Raúl Emilio Sánchez Alcocer, amigo de su infancia y a quien rescató de la quiebra y de la cárcel.
Vadillo Lora rescató al “Grupo Ocme Estructural”, de la familia de Sánchez Alcocer, el cual enfrentaba un proceso de quiebra y estaba a punto de cerrar.
En 2013, “Grupo Ocme Estructural” tenía como oficina y domicilio fiscal una casa de interés social en el fraccionamiento del Arco, literalmente en desuso.
La inyección de dinero llegó de la mano de Vadillo Lora, que trasladó el despacho de la empresa a la calle 39 entre 6 y 8, de la Avenida Manuel Ávila Camacho.
Se convirtió en la empresa prestanombres, bajo ese esquema de triangulación financiera, cerraron las transacciones de compra-venta de una casa de playa, cotizada en 600 mil dólares sobre el malecón en Puerto Progreso, y de la quinta “Los Loros”, valuada en 5 millones de pesos en Sierra Papacal, comisaría de Mérida, que se encuentra a nombre de Raúl Emilio.
Además, adquirieron dos centros comerciales en 24 millones de pesos.
El primer centro comercial, de nombre Plaza Malak, sobre la carretera Mérida-Motul, se encuentra a nombre de María José Hnasen Mena, prima política de Raúl Emilio, y el segundo en la Avenida Paraíso Maya, en Altabrisa, que está a nombre de Elsa Sosa Leal, suegra de María José.
Entre sus bienes también se encuentra una casa de playa en el kilómetro 26 de la carretera Progreso-Dzilam de Bravo, a la altura de San Crisanto, donde cada fin de semana Vadillo Lora organiza fiestas que se prolongan hasta el día siguiente.
Así como una casa en la Marina Solaris en Yucalpetén.
Asimismo, es accionista junto con Víctor Caballero Durán de universidades, entre las escuelas que posee está el Colegio Latino.
Es socio de los bares Like que, según Google, tiene cuatro sucursales en Mérida.
En la esquina de la calle 72 con 39, del centro de Mérida, tiene un bar exclusivo, el cual no abre al público, pero donde acuden personajes de la política estatal entre panistas y priístas.
Vadillo Lora y Caballero Durán son dueños de los salones Versalles.
En el 2017, la empresa “Grupo Ocme Estructural” fue acusada como la directamente responsable de verter ácido muriático en calles recién construidas por el entonces alcalde de Mérida, Mauricio Vila Dosal.
Jesús Pérez Ballote, que en ese entonces encabezaba la dirigencia del PAN municipal, acusó a esa empresa y a Vadillo Lora del ataque a las vías como una estrategia de golpeteo político para intentar restarle poder a Vila Dosal, quien se encaminaba a ocupar la candidatura del PAN a la gubernatura, lo que finalmente ocurrió.
La misma empresa fue señalada como la autora material del robo de cablería en espacios públicos y en las bombas del paso deprimido, lo que ocasionó varias inundaciones del paso a desnivel por el exceso de lluvia.
Las denuncias fueron interpuestas en su momento ante la Fiscalía General del Estado, sin embargo, nunca procedieron, debido a que contaban con la protección del entonces fiscal Ariel Aldecua Kuk, amigo incondicional del gobernador Zapata Belllo.
Ahora todo apunta a que se convertirá en operador de Liborio Vidal Aguilar, en las comisarías de Mérida.