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MC, esquirol electoral
Ivonne Ortega y la alianza con Morena
- El plan no es competir de manera real, sino servir como brazo auxiliar de la Cuarta Transformación. El verdadero objetivo de esta estructura es fungir como esquirol electoral para pulverizar el voto opositor.
- La consigna es clara: cooptar a liderazgos regionales y ponerlos a trabajar de forma indirecta para la causa de Morena, dividiendo a la oposición.
José González/Sol Yucatán
Mérida, Yucatán.— Bajo el gastado eslogan de la «nueva política» y con una pintura naranja que apenas alcanza a cubrir el óxido del pasado, Movimiento Ciudadano pretende presentar su reorganización en Yucatán como un proyecto fresco e independiente. Sin embargo, en el fondo del escenario no hay ningún rostro nuevo; la verdadera dueña del circo sigue siendo Ivonne Ortega Pacheco. La exmandataria, hoy transmutada en figura del partido de Dante Delgado, busca venderle a los yucatecos una alternativa que en realidad es la recolección de lo peor del viejo sistema.
Para entender la farsa actual basta con revisar el pasado reciente. El nombre de Ivonne Ortega en Yucatán evoca de inmediato la herencia de un quinquenio signado por la frivolidad, el desmedido endeudamiento público y las megaobras inconclusas. Mientras la entidad era condenada a una deuda cercana a los 2,000 millones de pesos y compromisos financieros a largo plazo por proyectos opacos —como la inacabable deuda del Museo del Mundo Maya—, la marca de su gestión fueron las fiestas, las vaquerías, los zangoloteos mediáticos y la colocación de «primeras piedras» de hospitales que jamás terminaron de construirse, dejando al sector salud en obra negra y a la ciudadanía en el abandono.
Ese pasado de excesos e impunidad no desapareció; solo mudó de piel. Ortega encontró acomodo en la dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano al amparo de Dante Delgado, un político formado a la sombra del viejo aparato represor de la época de Fernando Gutiérrez Barrios y la Guerra Sucia, quien también sabe de expedientes judiciales y cárcel. Desde esa cúpula, la dzemuleña opera para mantener vigente su feudo.
Vida Gómez, la operadora del reciclaje
En este montaje, la pieza elegida para encabezar el comité estatal es Vida Gómez Herrera, excandidata a la gubernatura ahora reciclada como dirigente de la franquicia en Yucatán. Sin capital político propio ni un discurso con identidad, Gómez actúa como simple representante del ivonismo.
El plan no es competir de manera real, sino servir como brazo auxiliar de la Cuarta Transformación. El verdadero objetivo de esta estructura es fungir como «esquirol» electoral para pulverizar el voto opositor. La consigna es clara: cooptar a liderazgos regionales y ponerlos a trabajar de forma indirecta para la causa de Morena, dividiendo a la oposición.
Las evidencias de este arreglo entre Ivonne Ortega y el gobierno estatal de Joaquín Díaz Mena saltan a la vista.
Facilidades oficiales. El uso descarado de recintos e infraestructura pública para los eventos de presentación y actos proselitistas de la franquicia naranja, favores que no se le conceden a ninguna fuerza opositora real.
El caballo de Troya en la administración. Mientras públicamente fingen independencia, en la estructura del gobierno estatal proliferan figuras ligadas históricamente al grupo político de la exgobernadora (con perfiles como Dafne López, Luis Hevia o Francisco Torres Rivas dentro de la nómina y el gabinete).La memoria contra el olvido. Cambiar el color tradicional por el naranja no borra el historial de saqueo, la quiebra de las finanzas estatales ni los hospitales a medio construir. La irrupción de Ivonne Ortega y sus peones no representa una «tercera vía», sino el retorno de la vieja política que busca seguir cobrando facturas a costa de Yucatán.