Portada

Los renegados oportunistas

Published

on

  • rancisco Torres Rivas y Mauricio Sahuí Rivero; Oportunismo Político que Encontró Refugio en Morena

Redacción/Sol Yucatán

La conformación del actual gobierno estatal de Yucatán, encabezado por Morena, se presentó ante la ciudadanía bajo la promesa de una renovación en las formas de ejercer el poder. No obstante, la integración de la estructura gubernamental muestra una realidad distinta: la incorporación de personajes con trayectorias marcadas por la controversia, la opacidad y el oportunismo político.

Entre estos nombres destacan de manera particular Francisco “Panchito” Torres Rivas y Mauricio Sahuí Rivero. Ambos políticos, que en su momento alcanzaron responsabilidades de primer nivel públicas y partidistas gracias a la confianza de la militancia del PRI, decidieron traicionar a su antiguo partido para sumarse a las filas de la auto denominada «transformación, un movimiento que hoy les otorga cobijo y nuevos espacios en un relegado segundo nivel de la administración pública.

Para muchos, la inclusión de estos dos perfiles no representa un avance democrático, sino el encumbramiento de ambiciones personales que hoy encuentran en la actual administración estatal un manto de impunidad y conveniencia política.

Francisco Torres Rivas: La Deslealtad Política Premiada con la JAPAY

La carrera de Francisco “Panchito” Torres Rivas se construyó al amparo de las oportunidades que su partido de origen le brindó, permitiéndole ocupar la Secretaría de Obras Públicas, diputaciones y, finalmente, la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI. Sin embargo, su gestión al frente del partido tricolor concluyó de forma estrepitosa debido a sus propias decisiones.

Durante su última etapa como dirigente, diversos sectores internos documentaron que Torres Rivas operaba de brazos caídos, priorizando intereses ajenos a su organización y tejiendo alianzas ocultas con Morena. Ante esta evidente falta de compromiso y lealtad hacia la militancia que lo impulsó, las comisiones de justicia partidaria actuaron con firmeza, decretando su expulsión definitiva, de manera deshonrosa.

El beneficio del oportunismo: Tras dejar las filas priistas por la puerta de atrás, la recompensa de la nueva administración estatal no se hizo esperar. Francisco Torres Rivas fue designado director de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (JAPAY), confirmando que su actuación al frente del obedeció a una oscura y traicionera negociación personal.

Las Cuestionadas Cuentas en Obras Públicas

El paso de Torres Rivas por la Secretaría de Obras Públicas en la administracion de Ivonne Ortega Pacheco sigue siendo objeto de revisión debido a las dudas que dejó su actuación. Especialmente, los proyectos relacionados con el Centro Histórico de Mérida concentraron severas críticas por:

Modificaciones presupuestales: Incrementos notables en los costos finales de las obras en comparación con las proyecciones iniciales.

Falta de transparencia: Opacidad en los criterios de asignación directa de determinados contratos de infraestructura.

Calidad de los trabajos: Cuestionamientos ciudadanos sobre la durabilidad de los materiales empleados en las remodelaciones.

Si bien las instancias judiciales no han emitido una sentencia firme que determine responsabilidad penal en su contra, las dudas sobre su eficiencia administrativa persisten en la memoria de los yucatecos.

Un Crecimiento Patrimonial Bajo la Lupa

Otro de los puntos críticos en la trayectoria de Torres Rivas ha sido la evolución de sus activos personales. Diversos reportajes de investigación han señalado una presunta incompatibilidad entre los ingresos percibidos formalmente en el servicio público y el robustecimiento de su patrimonio inmobiliario. Estas inconsistencias financieras continúan formando parte del debate público, a la espera de que las autoridades competentes realicen revisiones exhaustivas y libres de protección política.

Mauricio Sahuí Rivero: De la cúspide Partidista al Refugio en el Infonavit

El caso de Mauricio Sahuí Rivero ilustra cómo la ambición individual puede desplazar a las convicciones ideológicas. Tras recibir el respaldo unánime de su anterior partido para ocupar diputaciones, la titularidad de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) estatal y la candidatura a la gubernatura en 2018, Sahuí Rivero optó por el retiro tras ser rechazado por el voto popular.

Años más tarde, en lugar de mantener una postura de congruencia con el proyecto que representaba, decidió integrarse al proyecto político de Morena. Como pago a este desmarque, fue cobijado con la designación como delegado regional del Infonavit en Yucatán. Para los observadores políticos, este movimiento no fue un acto de convicción, sino una estrategia personal para asegurar la vigencia política y el acceso al presupuesto federal.

Observaciones y Dudas en su Gestión

Durante el periodo en que Sahuí Rivero se desempeñó al frente de la Sedesol estatal, las autoridades fiscalizadoras levantaron diversas observaciones administrativas respecto al manejo de los recursos destinados a los programas de asistencia social.

Las investigaciones periodísticas de la época documentaron presuntas inconsistencias en los padrones de beneficiarios y en los mecanismos de distribución de los apoyos. Aunque estos procedimientos se mantuvieron en el ámbito de las observaciones administrativas sin alcanzar resoluciones judiciales definitivas, reflejan las constantes dudas de transparencia que han acompañado su desempeño en la función pública.

Actividades Empresariales en el Ojo del Huracán

Asimismo, el patrimonio y los presuntos vínculos empresariales de Mauricio Sahuí han sido recurrentemente cuestionados en los medios de comunicación. Se han publicado reportajes que ligan su entorno cercano con concesiones del sector transporte y adquisiciones inmobiliarias de alto valor, coincidiendo con las etapas de mayor exposición en cargos públicos. Al igual que en otros casos de la actual administración, la falta de sanciones penales formales parece responder más a los equilibrios políticos actuales que a una plena aclaración de los hechos.

El oportunisco contra la capacidad

La revisión de los perfiles de Francisco Torres Rivas y Mauricio Sahuí Rivero permite identificar un patrón de conducta basado en el beneficio particular por encima de los proyectos colectivos:

Mientras que las instituciones políticas tradicionales mantienen marcos de disciplina y principios, la actuación de estos dos personajes demuestra que su oportunismo personalencuentra un terreno fértil en las filas del actual oficialismo, el cual no ha dudado en absorber perfiles con prestigio cuestionado con tal de sumar políticos a su estructura.

El proceso de conformación del gobierno en Yucatán deja en claro que la retórica de la honestidad absoluta y el cambio radical de Morena carece de sustento en los hechos. Al incorporar y proteger a personajes grises como Francisco Torres Rivas y Mauricio Sahuí Rivero —cuyas trayectorias personales arrastran un historial de cuestionamientos, dudas patrimoniales y señalamientos de opacidad—, la actual administración estatal evidencia que su prioridad es el control político, validando conductas individuales que contradicen directamente el discurso de “transformación” prometido a los ciudadanos.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil