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Los negocios se miden en hectáreas

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  • Daniel, hijo del exgobernador Federico Granja Ricalde, aparece vinculado con 36 folios inmobiliarios. Derechos sobre un terreno de 20 hectáreas, compraventas por apenas unos miles y ahora constituyen cientos de millones de pesos.
  • Los negocios con una constructora administrada por su hermano y donaciones que trasladaron propiedades entre integrantes de la familia muestran un modus operandi de las operaciones millonarias, con trasfondo inexplicable a través de su relación documentada con Inmoplus.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

Daniel Jesús Granja Peniche pasó de los cargos públicos y los reflectores del PRI a un ámbito donde los negocios se miden en hectáreas, lotes y plusvalía. Su historial inmobiliario, reconstruido a partir de documentos del Registro Público de la Propiedad de Yucatán, exhibe operaciones sobre extensiones considerables de tierra, adquisiciones por precios escriturados extraordinariamente bajos y una cadena de donaciones familiares que modificó la titularidad de distintos inmuebles.

El nombre del hijo del exgobernador Federico Granja Ricalde aparece relacionado con un universo inicial de 36 folios electrónicos, identificados mediante consultas registrales y organizados en 11 bloques. Treinta documentos descargados permiten examinar con detalle algunas de esas operaciones, aunque varios corresponden a muestras de conjuntos mayores y otros registran movimientos sucesivos sobre una misma propiedad.

El resultado dibuja una trayectoria patrimonial que no puede reducirse a una simple lista de terrenos. Comprende adquisiciones individuales, copropiedades con empresarios, subdivisiones y transmisiones gratuitas entre familiares. También revela una relación pública con la actividad comercial inmobiliaria, más allá de las propiedades que alguna vez estuvieron a su nombre.

Granja Peniche no es un empresario ajeno al poder político. Fue regidor de Mérida, diputado federal, legislador local y funcionario del gobierno yucateco. El Sistema de Información Legislativa de la Secretaría de Gobernación confirma que ocupó una curul federal en la LXI Legislatura, como suplente de Rolando Zapata Bello, y que anteriormente fue coordinador del despacho de la gobernadora de Yucatán, entre 2007 y 2009.

Su apellido también tiene un peso histórico en la política estatal. Federico Granja Ricalde gobernó Yucatán durante el llamado miniperiodo de 1994 a 1995 y encabezó previamente el Ayuntamiento de Mérida. Daniel Jesús fue el integrante de la familia que siguió una trayectoria destacada dentro del PRI.

Ese pasado político vuelve especialmente relevante el examen de sus negocios privados. No porque poseer tierras o recibir donaciones constituya una falta, sino porque la combinación de cargos públicos, relaciones empresariales y operaciones patrimoniales exige una reconstrucción precisa de fechas, valores, beneficiarios y titularidades.

Uno de los expedientes más llamativos conduce al municipio de Mocochá.

Ahí, el folio electrónico 93588 identifica un terreno rústico de 200 mil metros cuadrados, equivalentes a 20 hectáreas, registrado bajo el tablaje catastral 546.

Mediante escritura pública del 18 de abril de 2018, Daniel Jesús Granja Peniche adquirió las dos terceras partes del inmueble a Federico Antonio Granja Peniche y Alberto Delgado Bechara.

El precio asentado en el documento fue de 120 mil pesos.

La operación resulta difícil de pasar por alto: el equivalente a aproximadamente 13.33 hectáreas de derechos inmobiliarios quedó documentado por una cantidad que, dividida entre la superficie correspondiente, representa alrededor de 90 centavos por metro cuadrado.

El monto no demuestra por sí mismo que la tierra se haya vendido por debajo de su valor real ni que existiera una evasión fiscal. Pero constituye un dato que reclama contrastarse con los avalúos y las condiciones del mercado en la fecha de la compraventa.

El expediente contiene otra particularidad. Aunque la escritura está fechada en abril de 2018, fue presentada al Registro Público hasta el 16 de octubre de 2025, más de siete años después.

La distancia entre ambos momentos deja una línea documental pendiente: establecer por qué se presentó entonces, cuáles fueron sus efectos registrales y si durante ese intervalo existieron otras operaciones sobre el predio.

El terreno colinda con tierras ejidales de Baca, de acuerdo con la descripción registral. La documentación examinada no acredita que el inmueble forme parte de esas tierras ejidales, pero su ubicación hace pertinente verificar la historia agraria y catastral del polígono.

La relación de Granja Peniche con Alberto Delgado Bechara no se limita a esa propiedad.

Otro documento registra que, en abril de 2018, Daniel Jesús adquirió de Delgado Bechara una tercera parte de un terreno de 5 mil 300 metros cuadrados situado al norte de Mérida, identificado con el folio 615099 y el tablaje catastral 10665.

El precio escriturado fue de 210 mil pesos.

La propiedad había sido adquirida en 2011 por Federico Granja Ricalde, Alberto Delgado Bechara y Humberto Rodríguez Vadillo, quienes pagaron conjuntamente 200 mil pesos, según los antecedentes registrales.

En septiembre de 2020, Federico Granja Ricalde formalizó una donación de otra tercera parte del terreno a favor de Daniel Jesús. De confirmarse la inscripción definitiva de esa transmisión, ambas operaciones habrían concentrado aproximadamente dos terceras partes de los derechos del inmueble en el exlegislador.

Delgado Bechara aparece nuevamente en una compraventa celebrada en julio de 2019. Esta vez vendió a Granja Peniche el 16.66% de un terreno de mil 750 metros cuadrados en Komchén, por 30 mil pesos.

Las operaciones permiten establecer una relación inmobiliaria reiterada entre ambos, aunque los documentos disponibles no acreditan que todas las propiedades continúen bajo la misma distribución de derechos.

La actividad inmobiliaria de Granja Peniche también pasó por una empresa administrada por su propio hermano.

En abril de 2010, cuando tenía 23 años, Daniel Jesús adquirió un predio urbano de 249.28 metros cuadrados ubicado en la calle 9 número 159 de la colonia Vistahermosa, en Umán.

El precio escriturado fue de apenas 3 mil 300 pesos.

La vendedora fue AGSA Constructora Inmobiliaria, S.A. de C.V., representada por Alejandro José Granja Peniche, quien compareció como administrador de la sociedad.

La escritura acredita una compraventa entre Daniel Jesús y una empresa administrada por su hermano. La operación no demuestra por sí misma simulación ni conflicto de interés, pero el monto asentado obliga a revisar el valor catastral y las condiciones del inmueble en 2010.

Las conexiones familiares aparecen también en las donaciones.

En Montebello, una zona residencial de Mérida, el folio 1093579 corresponde a un inmueble de 615.75 metros cuadrados, ubicado en la calle 20 número 384.

La propiedad fue donada en 2013 por Florinda de las Mercedes Peniche Amaro a Miguel Ángel Granja Peniche. En octubre de 2022, Miguel Ángel la devolvió mediante otra donación a su madre, quien tres días después formalizó una nueva transmisión a favor de Daniel Jesús.

El inmueble circuló así entre tres integrantes de la familia mediante escrituras sucesivas, sin que los documentos indiquen un precio de compraventa por esas transmisiones gratuitas.

Pero las donaciones no siempre terminaron favoreciendo a Daniel Jesús.

En una propiedad de 980.40 metros cuadrados, ubicada en la calle 33 B número 513-A de Mérida, Florinda Peniche Amaro donó en febrero de 2022 la nuda propiedad a sus cuatro hijos y conservó el usufructo vitalicio.

Meses después, Alejandro José devolvió su participación del 25% a Florinda. En octubre de 2023, Daniel Jesús, Miguel Ángel y Federico Antonio formalizaron la donación del 75% restante a favor de su madre.

Un movimiento semejante ocurrió en Chabihau, municipio de Yobaín, donde un terreno de 220 metros cuadrados, con colindancia descrita hacia las playas del Golfo de México, pasó por una secuencia de donaciones familiares.

Federico Granja Ricalde había transmitido la nuda propiedad a sus cuatro hijos en 2021, mientras Florinda conservó el usufructo vitalicio. Posteriormente, los hermanos formalizaron donaciones de sus participaciones a favor de ella.

La misma escritura pública número 867, del 27 de octubre de 2023, aparece vinculada con otras transmisiones familiares, incluida una propiedad de la calle 14 número 129, en el fraccionamiento Montecristo de Mérida.

Ahí, Daniel Jesús, Federico Antonio y Miguel Ángel figuran como donantes del 75% de la nuda propiedad a favor de Florinda.

Estos movimientos muestran una reorganización de derechos inmobiliarios entre integrantes de la familia. Los avisos definitivos de donación deben cotejarse con las inscripciones y operaciones posteriores antes de atribuir la titularidad actual de cada inmueble.

Otro capítulo del historial conduce nuevamente a Mocochá, donde el folio 1095834 corresponde originalmente a una hectárea de terreno rústico.

En febrero de 2019, Daniel Jesús adquirió una participación del 25% por 35 mil 500 pesos. Otros dos compradores, Gerardo Lozano Villarreal y Mauricio Vales Casares, adquirieron participaciones equivalentes, mientras Sergio Peña Cu conservó el porcentaje restante.

En enero de 2020, los cuatro copropietarios formalizaron la subdivisión de los 10 mil metros cuadrados en 20 lotes, mediante una escritura ante el notario Jorge Luis Esquivel Millet.

La operación resulta significativa porque muestra cómo una sola propiedad se transformó registralmente en un conjunto de terrenos independientes. Sin embargo, la división no acredita que Daniel Jesús haya recibido los 20 lotes ni permite asignarle su valor comercial completo.

El historial de estos inmuebles adquiere otra dimensión al revisar la actividad empresarial que actualmente se promociona en internet.

El directorio público de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios de Ciudad de México identifica a Daniel Jesús Granja Peniche bajo el nombre de Inmobiliaria Inmoplus.

La empresa se presenta como una inmobiliaria enfocada en la comercialización de terrenos patrimoniales, residenciales y de playa en Yucatán. En su página ofrece proyectos denominados Mocochá, Habinta y Komunah, y promociona las oportunidades de inversión vinculadas con la plusvalía de la tierra.

La coincidencia del municipio de Mocochá con propiedades documentadas en el historial de Granja Peniche abre una ruta de investigación especialmente importante.

No obstante, la coincidencia geográfica y su aparición en el directorio inmobiliario no demuestran que los terrenos de los folios 93588 o 1095834 formen parte de los proyectos comercializados por Inmoplus. Para establecer ese vínculo, sería indispensable comparar tablajes, polígonos, superficies y sociedades propietarias.

Hay otro elemento público: en enero de 2023, Inmoplus anunció un acuerdo con CUME México para ofrecer becas a colaboradores, inversionistas y socios comerciales. La publicación confirma una relación institucional entre ambas organizaciones, aunque no permite atribuir automáticamente a Granja Peniche la propiedad de la universidad ni de todos los desarrollos de la inmobiliaria.

El contraste entre su trayectoria política y su actividad inmobiliaria es uno de los ejes centrales del caso.

De acuerdo con la información oficial de la Secretaría de Gobernación, Granja Peniche ocupó la coordinación del despacho de la gobernadora de Yucatán entre 2007 y 2009, fue regidor de Mérida entre 2010 y 2012 y posteriormente diputado federal. También desempeñó funciones legislativas en el Congreso estatal.

Mientras su trayectoria pública avanzaba, los registros muestran que participaba en operaciones inmobiliarias, algunas directamente con familiares y otras con particulares que reaparecen en distintos expedientes.

La revisión inicial identifica 36 folios electrónicos, pero todavía no permite sostener que representen 36 propiedades que Granja Peniche conserva actualmente. Algunos corresponden a bloques de inmuebles, otros contienen participaciones compartidas y varios documentan derechos posteriormente transferidos.

Esta distinción es esencial para medir la dimensión económica de su trayectoria. Sumar los terrenos completos, atribuirles los lotes derivados de una subdivisión o valorar como suyas las propiedades que donó produciría una cifra patrimonial engañosa.

Tampoco sería correcto presentar los precios escriturados como prueba automática de operaciones fraudulentas. Los montos son verificables en los documentos, su correspondencia con el valor real de mercado requiere avalúos y antecedentes fiscales que todavía no forman parte de la investigación.

Pero las cifras dejan hechos que merecen escrutinio: 120 mil pesos por derechos sobre aproximadamente 13.33 hectáreas en Mocochá, 3 mil 300 pesos por un predio urbano adquirido a una constructora administrada por su hermano y una serie de donaciones que movieron derechos inmobiliarios entre padres e hijos.

A ello se suma una compraventa escriturada en 2018 que no fue presentada al Registro Público sino hasta 2025, así como la transformación de una hectárea en 20 lotes independientes.

El expediente patrimonial de Daniel Jesús Granja Peniche revela, en consecuencia, una actividad inmobiliaria que va mucho más allá de la adquisición ocasional de una casa o un terreno.

El exlegislador que transitó por el poder político también aparece en operaciones sobre grandes superficies de tierra y en el directorio de una empresa dedicada a comercializar lotes en Yucatán.

La magnitud de su patrimonio actual, el valor comercial de los derechos que conserva y la relación exacta entre sus antiguas propiedades y los proyectos inmobiliarios anunciados permanecen pendientes de acreditación.

Los documentos no prueban enriquecimiento ilícito ni irregularidades fiscales. Sí ofrecen razones concretas para examinar con rigor la evolución de los bienes de un exfuncionario que participó en operaciones de tierra por montos escriturados que contrastan notablemente con las superficies involucradas.

La verdadera dimensión de los negocios inmobiliarios de Daniel Jesús Granja Peniche no está en el número de escrituras que llevan su nombre, sino en el valor, el destino y los beneficiarios finales de las tierras que pasaron por sus manos.

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