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La política convertida en circo
Del camerino al escritorio público
- Raúl Osorio confunde la Beneficencia Pública con un foro de televisión, ataca la libertad de expresión y exhibe la improvisación que caracteriza al gobierno.
José González/Sol Yucatán
Mérida, Yucatán.— Lo que debió ser la administración seria y profesional de una de las dependencias más sensibles para los sectores vulnerables del estado, se transformó en una lamentable pista de carpa. Raúl Osorio, actual director de la Beneficencia Pública en Yucatán y exanimador de la televisión comercial, arremetió contra este medio de comunicación, Sol de Yucatán, en una clara muestra de intolerancia a la crítica y desprecio por la función pública.
El mensaje, publicado en sus redes sociales personales, surge como una reacción visceral ante las investigaciones periodísticas que han puesto al descubierto su falta de capacidad. Con un lenguaje chabacano, saturado de emoticones y burla institucional, el funcionario dirigió su provocación:
“BIENVENIDOS AL CIRCO DE LOS ARDIDOS tome usted sus asientos, en la pista uno tenemos a los ‘CHAYOTES’ haciendo sus travesuras. Recuerde que aquí se viene usted a divertir y QUE VENGA LA ALEGRIAAAAA (el que se ríe se lleva y el que se lleva se aguanta verdad??) Gracias Sol Yucatán salgo ‘CHULO DE BONITO’”
Intimidación a la prensa: El sello de la casa
La agresión verbal de Osorio no es un hecho aislado; forma parte del manual con el que los gobiernos de la autodenominada «Cuarta Transformación» buscan silenciar al periodismo independiente. Ante la incapacidad de responder con argumentos técnicos o rendición de cuentas sobre el destino de las arcas públicas, la estrategia gubernamental se reduce a descalificar al emisor, etiquetar como «chayoteros» a los reporteros y convertir el debate público en una contienda de vecindario.
Para amplificar su ataque, el titular de la Beneficencia Pública echó mano de sus viejas mañas del espectáculo: el uso de granjas de «bots» y cuentas falsas. Se trata de los mismos mecanismos de los que echaba mano durante su paso por la televisión nacional para inflar audiencias ficticias, y que hoy utiliza con recursos dudosos para hostigar a los medios críticos, crear corrientes de opinión artificiales y aplaudirse a sí mismo.
Del espectáculo a la administración: El modelo de la improvisación
El caso de Raúl Osorio encaja perfectamente en el patrón de funcionarios morenistas que brincaron del entretenimiento a la administración estatal sin contar con la mínima preparación ni el perfil profesional requerido:
Del «striptease» al Congreso Federal: Al igual que personajes a nivel federal como Sergio Mayer, a quien López Obrador convirtió en diputado federal, Osorio se pasó de los escenarios de entretenimiento ligero a la toma de decisiones públicas sin escala en la formación académica ni experiencia administrativa.
Censura mediante el escarnio: La publicación responde directamente a la labor informativa de Sol de Yucatán, vulnerando la libertad de expresión mediante el insulto para evitar cuestionar la calidad de los servicios médicos que presta el Estado.
Estrategia de «Pan y Circo»: Se pretende anestesiar a la ciudadanía con un tono bufo, asumiendo que el pueblo solo requiere entretenimiento mientras el presupuesto gubernamental se maneja en la opacidad.
La degradación del servicio público
La Beneficencia Pública administra fondos para programas asistenciales, equipamiento médico y apoyo a familias en extrema pobreza. No es un foro para gritar consignas de programas matutinos ni para orquestar campañas de acoso en redes con cuentas automatizadas.
La respuesta de Raúl Osorio a la cobertura de Sol de Yucatán confirma la grave crisis de perfiles en el gobierno: la llegada de improvisados, ignorantes y vulgares al servicio público no solo degrada las instituciones, sino que atenta de forma directa contra el derecho a la información de los yucatecos.
Cuando la incapacidad se disfraza de espectáculo, la libertad de prensa se convierte en el blanco a derribar.