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La camiseta no sustituye las carencias
Carta abierta al gobernador
Redacción /Sol Yucatán
Resulta indignante que, mientras personal del nuevo Hospital O’Horán denuncia falta de personal y sobrecarga de trabajo, la respuesta del gobernador Huacho Díaz Mena sea pedirles que “se pongan la camiseta”. Los trabajadores no están reclamando por falta de compromiso: están advirtiendo que no hay suficientes manos para atender la demanda. Pedirles que trabajen todavía más bajo esas condiciones no resuelve el problema, solo normaliza la explotación de un personal de salud que ya está saturado.
Y todavía más desafortunada fue la comparación del gobernador con su experiencia trabajando en un hotel hace 30 años. Quedarse unas horas más para recibir huéspedes no puede compararse con jornadas donde están en juego la salud y la vida de miles de personas. No sorprende que sus palabras hayan provocado todavía más molestia entre trabajadores de la salud. Aquí no se trata de quién “se pone la camiseta”: es responsabilidad del gobierno estatal y del sistema federal de salud garantizar personal suficiente y condiciones dignas para que un hospital pueda funcionar.
Prácticamente no ha habido semana en la que el nuevo O’Horán no termine envuelto en críticas por alguna deficiencia en su operación, pero la falta de personal toca el corazón mismo del problema. ¿De qué sirve presumir instalaciones nuevas y un hospital enorme si no hay suficientes trabajadores para atender a los pacientes? El problema no es la falta de compromiso de quienes ahí trabajan, es un sistema que parece no estar preparado para operar lo que tanto presumió. Antes de exigirles más a quienes ya están saturados, el gobierno debería empezar por cumplir con la parte que le corresponde. Disfruten lo votado
Carta abierta de un trabajador de salud
A LA ADMINISTRACIÓN DEL HOSPITAL GENERAL DR. AGUSTÍN O’HORÁN
AL GOBIERNO DEL ESTADO DE YUCATÁN
A LAS AUTORIDADES DEL IMSS-BIENESTAR
“LA CAMISETA NO SUSTITUYE LAS CARENCIAS DEL HOSPITAL”
Hablaré como personal de salud, pero también como trabajador, como integrante de un equipo de salud y como ciudadano.
Durante semanas advertimos que no éramos suficientes.
No lo dijimos por comodidad.
No lo dijimos porque no quisiéramos trabajar.
Lo dijimos porque conocemos lo que significa tener la responsabilidad de una vida en nuestras manos.
Mientras el hospital recibía pacientes, nosotros cubríamos áreas, acumulábamos jornadas, trasladábamos pacientes, administrábamos medicamentos, hacíamos registros, atendíamos emergencias y tratábamos de que nada se saliera de control.
En el nuevo O’Horán, trabajadores denunciaron públicamente cargas de 12 a 14 pacientes por enfermera AL MISMO TIEMPO, además de áreas que durante fines de semana llegaron a funcionar con apenas tres o cuatro enfermeros. También se reportó que la plantilla inicial de enfermería se redujo después de diversas renuncias.
Y mientras nosotros advertíamos el problema, el problema siguió creciendo.
Hasta que tuvimos que salir a manifestarnos.
No para abandonar a nuestros pacientes.
Precisamente porque queremos poder atenderlos correctamente.
Y entonces escuchamos: “PÓNGANSE LA CAMISETA”.
Sí, señor Gobernador.
La camiseta ya nos la pusimos.
Nos la pusimos cuando entramos a trabajar aun sabiendo que faltaban compañeros.
Nos la pusimos cuando atendimos pacientes mientras cubríamos más de un área.
Nos la pusimos cuando no tuvimos ni tiempo para ir al baño.
Nos la pusimos cuando un compañero renunció y su carga quedó sobre los que permanecimos.
Nos la pusimos cuando tuvimos que decirle a un paciente que esperara porque simplemente no había suficientes manos.
Y durante la pandemia también nos pusimos el traje completo, las mascarillas y el miedo.
Muchos lo hicimos pensando en nuestras familias y confiando en las promesas de estabilidad laboral.
No confundamos vocación con obligación de soportarlo todo.
Ahora nosotros les pedimos que se pongan la camiseta!!!
Pero no una camiseta simbólica.
La camiseta de la salud pública.
Póngansela y entren a Urgencias.
Vean cuántos pacientes tiene una enfermera.
Vean cuántos procedimientos tiene que realizar.
Vean cuántas veces tiene que elegir entre atender inmediatamente a un paciente o terminar el registro de otro.
Vean lo que ocurre cuando llegan simultáneamente cinco, diez o veinte pacientes.
Vean qué sucede cuando falta personal.
Y después dígannos que solamente necesitamos “echarle ganas”
Definición de ponerse la camiseta para Huacho:
- Trabajar tiempo extra sin remuneración, aceptar carga doble de trabajo obvio sin remuneración, aceptar imposiciones de gente no calificada para el puesto, comprar algunos insumos por cuenta propia para poder realizar su trabajo con algo de dignidad, aceptar malos tratos de parte de los encargados de área, usar su celular personal para el trabajo, no exigir mejores condiciones de trabajo ni mucho menos atreverse a protestar afuera de su lugar de trabajo.