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La caída de «el Tío Rivers» al descubierto en Mérida
Sombras del narco en el refugio del sur
- El arresto de Justo Rivera en Mérida saca a la luz el flujo de capitales de origen ilícito en la región más segura del país, la inacción policial ante sus eventos clandestinos y la contradicción entre los reportes de inteligencia federales y la DEA.
Por Claudia V. Arriaga Durán.
La reciente detención de Justo Aurelio Rivera Parrazales, conocido bajo los apodos de «El Tío Rivers» o «El Señor de los Lamborghinis», ha puesto en evidencia el marcado contraste entre el discurso oficial de seguridad en Yucatán y la estancia impune de presuntos operadores del crimen organizado en su capital.
Capturado el pasado 17 de julio en Mérida durante un cateo ejecutado por la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana en coordinación con la Secretaría de Marina, Rivera Parrazales enfrenta formalmente un proceso penal por operaciones con recursos de procedencia ilícita y delitos contra la salud, dictaminándole prisión preventiva la Fiscalía General de la República el 16 de agosto.
La trayectoria del imputado en la península comenzó en 2017 con su mudanza a Cancún, Quintana Roo, para posteriormente asentarse en Yucatán en 2018. Para el 25 de junio de 2020, según consta en la escritura pública número 400, adquirió la residencia de San Ramón Norte, donde finalmente fue aprehendido.
A pesar de que las dependencias federales lo señalan como una pieza fundamental del Cártel del Noreste y de La Barredora, existe una notable discrepancia con el informe Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025 publicado por la DEA, documento que sostiene que dicho grupo no registra presencia en el territorio.
En sus redes sociales se exhibía publicando videos con temas como «Diez camionetas se miran atrás, cuido la plaza del señor Guzmán», frase de la canción «Siempre Pendientes» de Peso Pluma y Luis R. Conriquez, referente a una organización rival a la que se le vincula.
A lo largo de su estancia, Rivera hizo gala de una exposición pública cotidiana que desafió cualquier perfil bajo.
A través de redes sociales exhibió propiedades de alta gama como una residencia en la privada La Rejoyada, en la comisaría de Komchén, la proveedora de insumos médicos Inmedicen, situada a un costado del Centro Médico Las Américas, y especímenes de fauna silvestre, entre los que figuraban un cachorro de león y un gato bengala que no fueron contabilizados en el reporte de bienes asegurados.
Su colección automotriz, resguardada en un predio de Komchén hoy custodiado por las Fuerzas Armadas, incluía modelos Lamborghini, Porsche, Acura y Land Rover con un valor superior a los 1.4 millones de dólares.
El impacto de Rivera Parrazales se consolidó en el ámbito urbano mediante su participación en arrancones clandestinos semanales conocidos como «Miércoles de hamburguesa», donde impulsó el club TMT MID. A pesar de que en diversos materiales audiovisuales se constata la presencia de patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y de la Guardia Nacional durante estas carreras, las cuales derivaron en un choque fatal el 14 de mayo, las actividades del imputado continuaron de forma ininterrumpida hasta el despliegue del operativo federal.
CRONOLOGÍA E INCONSISTENCIAS DEL CASO
Inserción regional (2017–2020): Según registros públicos en redes sociales y la escritura pública 400 del 25 de junio de 2020, Rivera transitó de Quintana Roo a Yucatán, donde adquirió bienes inmuebles en zonas residenciales de alto valor como San Ramón Norte y La Rejoyada (Komchén).
Contradicción institucional: Pese a que las investigaciones federales lo vinculan como un operador clave del Cártel del Noreste y del grupo La Barredora, el informe Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas 2025 de la DEA sostiene que dicho cártel no registra operaciones formales en territorio yucateco.
Exposición pública impune: Mediante plataformas como TikTok e Instagram, Rivera exhibió de manera continua un patrimonio multimillonario compuesto por relojes de alta gama, fauna exótica (un felino bengala y un cachorro de león) y una flota vehicular estimada en más de 1.4 millones de dólares, la cual incluyó modelos Lamborghini, Acura y Porsche.
DE LOS «MIÉRCOLES DE HAMBURGUESA» AL SECTOR SALUD
El actuar de Rivera Parrazales no se limitó al entorno digital. Sus vehículos participaban de forma recurrente en competencias clandestinas conocidas como «Miércoles de hamburguesa», eventos nocturnos donde se ha constatado la presencia de patrullas de la Policía Estatal y la Guardia Nacional sin que mediaran intervenciones restrictivas, incluso tras registrarse accidentes fatales el pasado 14 de mayo.
De forma paralela, sus actividades comerciales, como la firma de insumos médicos Inmedicen, ubicada a escasos metros del Centro Médico de las Américas, operaron sin contratiempos administrativos. El aseguramiento definitivo de sus inmuebles por parte de las Fuerzas Armadas expone la permisividad con la que el imputado consolidó su estancia en la capital yucateca.