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Ivonne secuestra a MC

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Los números desmienten el discurso triunfalista

  • Vende triunfos inexistentes y concentra el control de las candidaturas rumbo a 2027

Redacción/Sol Yucatán

La exgobernadora Ivonne Ortega Pacheco ha consolidado el control absoluto de Movimiento Ciudadano en Yucatán. No sólo ha desplazado a dirigentes y grupos internos del partido naranja en la entidad, sino que también será la principal operadora política encargada de definir quiénes serán los candidatos que competirán en el próximo proceso electoral.

Su influencia dentro de Movimiento Ciudadano es tal que las decisiones más importantes del partido en Yucatán parecen depender de un solo criterio: el suyo.

El problema no radica únicamente en la concentración del poder al interior del partido, sino en el panorama político que, presuntamente, se está presentando a la dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano, uno que dista considerablemente de la realidad electoral que reflejan las encuestas más recientes.

La muestra más clara de ello fue el discurso pronunciado por Jorge Álvarez Máynez, quien aseguró que Movimiento Ciudadano ganará las alcaldías de Mérida, Umán y Progreso. Sus declaraciones evidenciaron un profundo desconocimiento del escenario político yucateco o, en el mejor de los casos, la confianza en información que no corresponde con los números actuales.

Las cifras son contundentes.

De acuerdo con la encuesta de Massive Caller, dada a conocer ayer, Movimiento Ciudadano ocupa la quinta posición en las preferencias electorales para la alcaldía de Mérida, con apenas el 3.6 por ciento de intención del voto. El PAN encabeza la medición con el 45.2 por ciento, dejando al partido naranja a una distancia prácticamente insalvable en este momento.

En el municipio de Progreso, el escenario es igual de adverso. Movimiento Ciudadano registra apenas el 3 por ciento de las preferencias electorales, ubicándose también en la quinta posición. Morena lidera la encuesta con el 45.9 por ciento, lo que demuestra que el partido naranja se encuentra lejos de ser competitivo en uno de los municipios que su dirigencia nacional afirma que conquistará.

Respecto a Umán, aunque no existen mediciones recientes que lo coloquen en la pelea por la alcaldía, la realidad es que en la elección pasada Movimiento Ciudadano terminó como la cuarta fuerza política, por lo que tampoco existen elementos objetivos que permitan sostener un escenario de triunfo electoral.

Los números desmienten el discurso triunfalista.

Mientras la dirigencia nacional habla de victorias inminentes, las encuestas colocan a Movimiento Ciudadano en las últimas posiciones en los principales municipios del estado. La diferencia entre la narrativa política y la realidad electoral es simplemente abismal.

La situación recuerda la forma en que Ivonne Ortega condujo políticamente al estado durante su administración, cuando los diagnósticos optimistas y los discursos alejados de la realidad terminaron chocando con los resultados.

Hoy, nuevamente, la exgobernadora parece construir un escenario político favorable ante la cúpula nacional de Movimiento Ciudadano que no encuentra sustento en las preferencias electorales.

Más preocupante aún es que, con el proceso electoral prácticamente a la vuelta de la esquina, será precisamente ella quien tendrá la facultad política de palomear las candidaturas del partido naranja en Yucatán.

Movimiento Ciudadano no sólo enfrenta un problema de competitividad electoral en el estado. También enfrenta el riesgo de convertirse en un proyecto político construido alrededor de una sola figura, donde las decisiones estratégicas y las candidaturas dependen del criterio de una persona que, hasta ahora, no ha demostrado que el optimismo que vende a la dirigencia nacional corresponda con la realidad política y electoral de Yucatán.

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