Portada

Incompetencia y caos

Published

on

En la Mérida-Progreso, el mantenimiento en plena temporada asfixia a la costa.

*La falta de planeación vial desata el desgaste progresivo por la falta de resultados.

*Ciudadanos acusan que el lema de «primero los pobres» devino en un gobierno «pobre de cerebro».

Redacción/Sol Yucatán

En pleno corazón de la temporada vacacional de julio, el período más esperado por los habitantes de la costa para reactivar su economía, las autoridades han desatado un verdadero caos logístico. Los trabajos de mantenimiento mayor en la carretera Mérida-Progreso han sembrado filas kilométricas y parálisis vial, una decisión que transportistas, turistas y comerciantes locales califican como una absoluta muestra de ineptitud y falta de sentido común.

La temporada de veraneo, que representa el principal alivio económico para el puerto, se encuentra bajo seria amenaza debido al estrangulamiento de la principal arteria de acceso. La molestia ciudadana ha escalado rápidamente ante lo que se considera una ocurrencia sin pies ni cabeza por las fechas elegidas para realizar estas obras.

Abandono vial y nula coordinación institucional

Para colmo de males, el operativo de mantenimiento se ejecuta en la más completa opacidad operativa y sin el menor apoyo de vialidad. Usuarios de la vía reportan la ausencia total de elementos de la Guardia Nacional, de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la policía municipal para agilizar el flujo vehicular.

Este abandono institucional no solo genera pérdidas de tiempo millonarias, sino que incrementa el riesgo de accidentes en una carretera de alta densidad, evidenciando el desgaste progresivo de los gobiernos de Morena por la falta de resultados tangibles en materia de gestión pública y planeación urbana.

Del discurso oficial al «pobres de cerebro»

A diferencia de lo que la burocracia pudiera asumir, este freno al turismo local no es una simple molestia para los veraneantes; es un golpe fulminante a la supervivencia de las familias de la costa. Los principales afectados son los vendedores de pescado, palaperos, artesanos y prestadores de servicios que esperan todo un año para capitalizar la derrama económica del verano.

El malestar ha hecho eco profundo en el puerto, donde el lema insignia de la administración federal y estatal ha sido duramente ironizado por los propios trabajadores:

“Nos repiten hasta el cansancio que este es el gobierno de ‘primero los pobres’, pero con este tipo de ocurrencias en plena temporada lo único que demuestran es que son primeros, pero pobres de cerebro», sentenció con indignación uno de los comerciantes afectados en el malecón.

Quienes verdaderamente provienen del trabajo son los que terminan pagando las consecuencias de una pésima administración. Por ello, la ciudadanía exige de manera urgente que las autoridades reaccionen y que los funcionarios finalmente cambien la propaganda y trabajen para resolver el desastre vial que hoy mantiene asfixiado el motor económico de Progreso.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Salir de la versión móvil