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¡Hoteles, centro de lavado!

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  • El empresario yucateco José “Pepe” Chapur Zahoul se encuentra en la mira de las autoridades como presunto operador para lavado de dinero. En el 2019, también fue objeto de investigaciones por parte de la UIF por lavado de dinero piramidal. Las operaciones se realizarían a través de sus empresas hoteleras.
  • UIF tiene abierta una investigación por la venta de terrenos federales y reservas territoriales que se adjudicó a Chapur Sahoul. Sus empresas hoteleras, The Palace Company, enfrentan 144 quejas y acusaciones por fraude y estafa al turismo de gran nivel.
  • En Yucatán, en los gobiernos de Ivonne Ortega Pacheco y Rolando Zapata Bello, adquirió grandes extensiones de tierras en la costa y al norte de Mérida, terrenos que pertenecían a la reserva territorial.

Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán

Detrás de la figura de José Chapur Zahoul, un empresario exitoso, dueño de un emporio hotelero, se encuentra una historia de engaño, fraude, corrupción y tráfico de influencias.

Lo que ha ocasionado que sea investigado por las propias autoridades federales por lavado de dinero y ser parte de la red que habría utilizado Rosario Robles Berlanga para la llamada estafa maestra, con lo cual se pudo adueñar de grandes extensiones de terrenos en Quintana Roo y en Yucatán.

Durante más de 20 años, el empresario yucateco, de origen libanés, ha sido favorecido con millonarios contratos por parte de los gobiernos panistas, en especial durante los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

En el 2019 fue objeto de investigaciones por parte del Gobierno Federal, en específico de la Unidad de Inteligencia Financiera, cuya investigación llegó al Congreso de la Unión.

Se le vinculaba como parte de la red de corrupción en la que estaban involucrados altos funcionarios de los gobiernos panistas y priístas.

En su momento se le vinculó junto a su hijo Gibran, con una red de lavado de dinero, lo cual hacía a través de operaciones por medio de sus empresas, utilizando negocios del ramo inmobiliario.

Esta situación lo llevó a exiliarse en su país de origen, es decir, Líbano.

Ahora Chapur Zahoul se encuentra en la lista de empresarios yucatecos que estarían directamente involucrados con el blanqueo de recursos para redes de la delincuencia organizada.

Las operaciones se realizarían a través de sus empresas hoteleras e inmobiliarias establecidas en Yucatán y Quintana Roo.

Uno de sus operadores es su propio yerno, Víctor Abraham Palomo, accionista mayoritario del desarrollo Paseo 60, las torres 60 Norte, residencial Tivoli y Siela de Telchac Puerto, millonarias inversiones en poco tiempo, lo que habría sospechas sobre la procedencia de los millonarios recursos estimados en más de 600 millones de dólares, alrededor de 12 mil millones de pesos mexicanos.

La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), dependiente de la Secretaría de Hacienda (SHCP), tiene abierta una investigación por la venta de terrenos federales y reservas territoriales que se adjudicó a Chapur Sahoul.

Entre las irregularidades se encuentran operaciones ilegales en el Registro Público de la Propiedad del Estado de Quintana Roo, y durante la gestión del exgobernador Roberto Borge, familiares, empresarios y prestanombres se apoderaron de inmuebles en Cancún, Playa del Carmen y Cozumel.

Por este motivo, la UIF investiga la red de lavado de dinero piramidal a través de la cual José Chapur realiza operaciones con recursos de procedencia ilícita para actualizar el valor real de los predios una vez adquiridos a precios de regalo mediante acuerdos con el Gobierno Federal.

Por lo cual el Gobierno Federal y la Fiscalía General de la República podrían solicitar el bloqueo de las cuentas.

Uno de los casos más emblemáticos es la operación por la venta de 262.5 hectáreas de tierras ubicadas sobre la carretera Cancún-Tulum, que pertenecían a la nación y que fueron vendidas a un particular que luego las transfirió a una empresa de José Chapur.

El inmueble tenía una valuación de mil 240 millones de pesos, sin embargo, el Gobierno Federal lo vendió en 61.4 millones de pesos a Vicente Francisco Cetina Novelo, prestanombres del grupo.

En la operación estuvo involucrado Luis Armando Bastarrachea Sosa, en ese entonces director de propiedad rural de la Sedatu, hoy ocupa la dirección de operaciones en el Instituto Promotor de Ferias de Yucatán en el Gobierno de la 4T.

En Yucatán, cuenta con grandes extensiones de tierras en la costa y al norte de Mérida, las cuales, de acuerdo a las fuentes, fueron adquiridas durante el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco y Rolando Zapata Bello, que eran tierras parte de la reserva territorial del estado y que fueron vendidas a precios de regalo.

Los negocios turbios se habrían replicado a nivel empresarial, ya que detrás de la imagen de lujo, playas privadas, spas y resorts de cinco estrellas de The Palace Company, se acumulan acusaciones de consumidores que aseguran haber terminado atrapados en contratos de tiempos compartidos con costos muy superiores a los que esperaban, no acordes con el servicio que se ofrece.

El grupo empresarial encabezado por José Chapur Zahoul, propietario de Palace Resorts y relacionado con marcas como Palace Resorts y Le Blanc Spa Resorts, enfrenta desde hace años cuestionamientos de consumidores por la operación de sus programas vacacionales, particularmente por cuotas de mantenimiento, cargos adicionales, condiciones contractuales y dificultades para cancelar las membresías.

Plataformas especializadas en el ramo turístico internacional, especializadas en tiempos compartidos, mantienen actualmente un registro de 144 quejas relacionadas con Palace Resorts, colocando al grupo entre las empresas del sector con mayor número de señalamientos recopilados en esa plataforma.

El patrón que describen algunos consumidores es similar: durante sus vacaciones son invitados a presentaciones comerciales en las que se les ofrecen membresías y beneficios exclusivos.

Después de firmar, algunos aseguran encontrarse con cuotas de mantenimiento cada vez más elevadas, restricciones para utilizar los beneficios prometidos, falta de disponibilidad y cargos que consideran excesivos.

Una de las quejas recurrentes documentadas en dicha plataforma está relacionada precisamente con las tarifas de mantenimiento y limpieza, mientras que otros testimonios cuestionan la disponibilidad de fechas para utilizar las membresías adquiridas.

El tiempo compartido constituye un modelo particularmente atractivo para las cadenas hoteleras: el consumidor paga por adelantado una membresía o derecho vacacional y posteriormente enfrenta cuotas periódicas para conservar determinados beneficios.

El problema aparece cuando el cliente descubre que el costo real de mantener la membresía puede crecer considerablemente con los años.

En testimonios sobre Palace Resorts aparecen consumidores que aseguran haber recibido promesas sobre beneficios, extensiones de membresía, descuentos o posibilidades de rentar sus semanas, pero posteriormente encontraron condiciones diferentes o dificultades para hacer efectivos estos beneficios.

El fenómeno tiene una particularidad: buena parte de los consumidores de estos productos son turistas extranjeros, principalmente de Estados Unidos y Canadá.

Por su parte, la Profeco, a lo largo de los años, ha recibido más de 300 quejas derivadas de esta situación, sin embargo, como ha ocurrido, ha recibido protección y los casos solo quedaron para las estadísticas, mientras tanto, continúa operando como una red bien organizada para estafar al turismo.

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