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Fortuna inmobiliaria de 123 MDP

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  • 2025 es el año dorado del notario José Eduardo Navarrete Herrera, quien disparó su fortuna inmobiliaria en las zonas de mayor plusvalía de Yucatán. Cuenta con un patrimonio que supera los 123 millones de pesos.
  • El mapa de sus adquisiciones no corresponde al perfil de un notario, sino al de un desarrollador con acceso privilegiado a información, financiamiento y operaciones inmobiliarias de primer nivel.
  • Los números que delatan un crecimiento anormal. En doce meses, Navarrete sumó activos cuyo valor supera los 25 millones de pesos, solo en predios adquiridos o liberados este año.

Redacción/Sol Yucatán

Durante el presente año, el patrimonio inmobiliario del notario público José Eduardo Navarrete Herrera experimentó un crecimiento tan acelerado como silencioso. Lejos de la sobriedad que se espera de un fedatario, su nombre se volvió recurrente en operaciones millonarias dentro de las zonas más exclusivas y caras de Yucatán, consolidando un portafolio que hoy rebasa los 123 millones de pesos en valor comercial estimado.

El crecimiento no es casual ni esporádico: responde a un patrón nítido de adquisiciones estratégicas, compras subvaluadas, subdivisiones, cancelaciones de hipoteca y movimientos diseñados para expandir un patrimonio que ya compite con el de los desarrolladores más activos de la región. Todo ello en un contexto donde Temozón Norte, Chablekal, San Ramón, Montebello, Xcumpich y Telchac Puerto se han convertido en el epicentro del negocio inmobiliario del sureste.

Navarrete Herrera no solo compra más: compra mejor. Adquiere propiedades en momentos clave, muy por debajo de su valor real, en fraccionamientos con crecimiento explosivo o frente al mar en el corredor Telchac–San Benito. En 2025, su nombre apareció ligado a tres operaciones consecutivas en Residencial Privada Temozón, donde adquirió lotes cuyo valor comercial hoy supera los 12 millones de pesos en conjunto. También figura como titular de departamentos de playa en Condominio Almaraes, oficinas premium en Armoran Top, terrenos rústicos convertibles en desarrollos y predios urbanos en las mejores zonas de Mérida.

Las cifras no dejan lugar a dudas: mientras el común de los yucatecos intenta sobrevivir a la inflación y al encarecimiento de la vivienda, el notario amplió su portafolio con tal velocidad que, solo este año, sumó adquisiciones cuyo valor actualizado ronda, conservadoramente, los 25 millones de pesos, empujando su fortuna inmobiliaria total por encima de los 123 millones.

El crecimiento patrimonial de Navarrete también revela otro rasgo: su cercanía operativa con algunos de los desarrolladores y grupos inmobiliarios más influyentes del estado. No es coincidencia que varios de sus movimientos notariales involucren a nombres habituales del desarrollo de lujo en Yucatán, ni que su firma aparezca en operaciones de compraventa, subdivisión o financiamiento que no se cierran sin la participación de actores clave del sector.

La expansión del notario no solo se mide en metros cuadrados, sino en la calidad de los activos: predios en Temozón Norte, terrenos en Chablekal, propiedades en Vista Alegre, lotes en San Ramón Norte, oficinas en torres corporativas y propiedades en corredores costeros destinados a turismo de alto poder adquisitivo. El mapa de su patrimonio no dibuja a un fedatario tradicional, sino a un jugador estratégico dentro del ecosistema inmobiliario que domina el norte de Mérida.

Lo que resulta más llamativo es la sistematicidad de sus movimientos: adquisiciones encadenadas, transferencias intrafamiliares, compras en copropiedad, nuda propiedad, compras de oportunidad a valores declarados muy por debajo del valor comercial y un evidente conocimiento técnico que le permite desplazarse con soltura entre las estructuras legales que suelen usar los desarrolladores para blindar inversiones.

En un estado donde la especulación inmobiliaria ha provocado incrementos históricos en el precio de la tierra y ha empujado fuera del mercado a miles de familias, el auge patrimonial del notario José Eduardo Navarrete Herrera no pasa inadvertido.

En apenas un año, su portafolio se disparó al nivel que solo alcanzan los grandes inversionistas del sector, reforzando la percepción, ya extendida entre empresarios y operadores, de que su nombre se ha vuelto inseparable de los círculos inmobiliarios de más alto nivel en Yucatán.

El resultado es contundente: un notario con una de las carteras inmobiliarias más amplias de la entidad, con presencia en los lugares donde la plusvalía crece minuto a minuto, y con un ascenso patrimonial que, lejos de frenarse, parece apenas comenzar.

El notario de los millonarios: José Eduardo Navarrete Herrera dispara su riqueza inmobiliaria y se incrusta en la élite del desarrollo en Yucatán

Mientras Yucatán presume estabilidad y crecimiento, el año 2025 dejó al descubierto un fenómeno que pocos se atrevieron a señalar: el vertiginoso ascenso patrimonial del notario público José Eduardo Navarrete Herrera, un fedatario que ya no opera como simple certificador de actos jurídicos, sino como un auténtico jugador de primera línea en la industria inmobiliaria de más alto poder económico.

Los documentos registrales revisados, 26 en total, muestran un patrón incuestionable: durante el presente año, Navarrete Herrera acumuló nuevas propiedades, canceló hipotecas millonarias, consolidó nuda propiedad de tablajes estratégicos y amplió su presencia en las zonas más caras del estado, al grado de que su portafolio inmobiliario rebasa ya los 123 millones de pesos a valor comercial 2025.

El mapa de sus adquisiciones no corresponde al perfil de un notario, sino al de un desarrollador con acceso privilegiado a información, financiamiento y operaciones inmobiliarias de primer nivel.

Los números que delatan un crecimiento anormal. En doce meses, Navarrete sumó activos cuyo valor supera los 25 millones de pesos, solo en predios adquiridos o liberados este año. Si se incluye su portafolio histórico, Temozón Norte, San Ramón, Xcumpich, Montebello, Telchac y Chablekal, el total asciende a 126 millones 560 de pesos.

ENTRE LOS MOVIMIENTOS MÁS LLAMATIVOS DESTACAN:

Tres lotes contiguos en Residencial Privada Temozón (Lotes 21, 22 y 23)

Comprados entre $1.2 y $1.26 millones, cuando su valor actual ya supera los $3.8 a $4.2 millones cada uno.

Vendedor recurrente: Patricio José Millet Garrido, personaje ligado al desarrollo de alta gama.

Departamento de playa en Telchac Puerto (Condominio Almares 221)

Cancelación de hipoteca por $3,000,000 MXN.

Hoy vale entre $4.5 y $6 millones.

Telchac es la “nueva joya” de la especulación costera.

Oficinas 203 y 205 en torre corporativa ARMORAN TO’P (Montebello)

Créditos superiores a $19.9 millones liquidados por el grupo vinculado.

Valor estimado de cada oficina: $4.2 millones.

Relación constante con Grupo Promotor G10, uno de los desarrolladores corporativos más agresivos del norte de Mérida.

Megaterreno en Chicxulub Puerto (más de 40,000 m²)

Adquirido a Luis Roberto Arcila Martínez, figura conocida en operaciones de suelo en la costa.

Valor actual estimado: arriba de $60 millones.

Predio premium en Xcumpich (zona Galerías – Costco – The Harbor)

Comprado en $850,000 MXN.

Valor 2025: $2.4 millones.

Vendedores: familia Ríos Covián – Carrillo, viejos conocidos del mercado inmobiliario.

Vínculos que inquietan: desarrolladores, vendedores recurrentes y redes notariales de alto nivel

Lo que podría pasar como una cadena de compras normales se rompe cuando aparecen los patrones:

1. Los mismos vendedores, varias veces

– Patricio José Millet Garrido le vendió tres lotes en Temozón en operaciones casi calcadas.

– La familia Herrera Gamboa (propia) le transfirió propiedades de Vista Alegre y García Ginerés.

– Luis Roberto Arcila Martínez participa en ventas de terrenos costeros de gran tamaño.

2. Vínculos con grupos desarrolladores

– Presencia directa o indirecta en operaciones donde aparece Grupo Promotor G10, operador de Armoran.

– Huella en zonas donde especulan los consorcios de mayor alcance en Yucatán: Cabo Norte, La Ceiba, Montebello, San Ramón Norte, Temozón Norte, Telchac Puerto.

3. Firma recurrente ante notarios influyentes

Navarrete Herrera firma operaciones con:

Fernando Vales Tenreiro (Notaría 19)

Fidel Pérez del Valle Cunillé (Notaría 59)

Mauricio Tappan Repetto (Notaría 45)

Jorge Alberto Heredia Trujillo (Notaría 71)

Héctor José Victoria Maldonado (Notaría 2)

Estos notarios concentran una parte importante de las operaciones inmobiliarias más lucrativas de Mérida y la costa.

4. Uso sistemático de esquemas avanzados

– Nuda propiedad, para separar usufructo y dominio.

– Subdivisiones de tablajes antes de incrementos de valor.

– Compras subvaluadas respecto al valor comercial real.

– Cancelaciones estratégicas de hipotecas en los meses de mayor movilidad del mercado.

Todo indica una estructura organizada y profesionalizada para acumular tierra y propiedades de alto rendimiento.

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