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El rancio pacto de élites
La perversión política de un gobierno paralelo
Renacimiento maya, simbiosis entre la “casta divina” y los mayocoles
José González/Sol Yucatán
Mérida, Yucatán.— Cuestionado sobre la naturaleza real del promocionado «Renacimiento Maya», Dafne López recurrió a la retórica grandilocuente para definirlo como una “simbiosis entre lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos”. Sin embargo, detrás de la prosa calculada y el ornamento discursivo, la realidad política de Yucatán exige llamar a las cosas por su nombre, no hay tal misticismo ni visión de Estado; lo que hoy se vende como un despertar cultural y social, no es más que una burda propaganda engañosa, propia de los regímenes populistas y demagógicos.
Si de simbiosis se trata, la única verdadera es la que hoy se consolida a la sombra del poder, la alianza entre la rancia casta divina de los Millet y los mayocoles López.
Un contubernio donde el apellido y la influencia económica se entrelazan con los capataces de la política local para repartirse el botín institucional, disfrazando el privilegio y el pacto de élites bajo el ropaje de una supuesta reivindicación del pueblo maya.
La demagogia es la degradación directa de la democracia. Es el engaño institucionalizado en el cual se manipula el sentimiento popular y se utiliza el nombre del pueblo con el único fin de saquearlo. Hoy en Yucatán, la existencia de un gobierno paralelo operado desde las sombras es la muestra más clara e impúdica de esta perversión política.
Prometer un «renacimiento» mientras se sostienen los mismos vicios de servilismo, opacidad y concentración del poder representa una afrenta para la ciudadanía. La democracia no se nutre de frases poéticas ni de mitos fabricados en la propaganda oficial; se asfixia cuando las élites de siempre usan el discurso del cambio para perpetuar el despojo.
Yucatán no necesita mentiras vestidas de misticismo; exige la erradicación definitiva de los mayocoles de la política regional.