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El negocio de volver al palacio

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  • Alfredo Fernández quiere volver al Palacio Municipal, pero su regreso está marcado por las cuentas políticas, económicas y los cuestionamientos que dejó su paso por el Ayuntamiento.

Redacción/Sol Yucatán

Valladolid, Yucatán.— Alfredo Fernández quiere volver al Palacio Municipal, pero su regreso está marcado por las cuentas políticas, económicas y los cuestionamientos que dejó su paso por el Ayuntamiento. El exalcalde busca nuevamente la candidatura, mientras sobre su trayectoria pesan señalamientos relacionados con el financiamiento de sus campañas, sus vínculos empresariales y una administración que, de acuerdo con sus críticos, dejó más promesas que obras de impacto.

Fernández llegó a la presidencia municipal en 2021 como candidato de una coalición encabezada por el PAN y Nueva Alianza. Tres años después intentó repetir en el cargo, pero en 2024 perdió la elección frente a Homero Novelo Burgos, candidato de Morena y PT.

Ahora pretende regresar.

Y en torno a ese intento resurgen los cuestionamientos sobre el dinero que habría movido sus campañas, los compromisos adquiridos con sus financiadores y el verdadero interés detrás de su búsqueda por recuperar el poder municipal.

Fernández ya había intentado llegar a la alcaldía en 2018, cuando compitió por el Partido Verde Ecologista de México y perdió frente a Enrique Ayora Sosa.

Tres años después consiguió la victoria y gobernó Valladolid de 2021 a 2024.

Pero ahora el discurso de regreso choca con el recuerdo de su administración.

Sus críticos cuestionan que durante su gobierno no se hayan concretado obras de gran impacto acordes con las necesidades de Valladolid, mientras varias comisarías, aseguran, permanecieron con rezagos y necesidades pendientes.

Uno de los cuestionamientos más recurrentes se relaciona con la obra de la vía hacia Popolá. Sus detractores sostienen que el proyecto habría favorecido intereses particulares debido a la propiedad de terrenos de familiares del exalcalde en la zona. Ese señalamiento también requiere documentación que permita acreditar un eventual beneficio patrimonial o conflicto de interés.

Lo que sí consta oficialmente es que durante su administración se desarrollaron proyectos de infraestructura, seguridad, desarrollo urbano y otras acciones incluidas en el Plan Municipal 2021-2024 y en sus informes de gobierno.

El propio Fernández defendió al finalizar su administración que había entregado un mejor Valladolid y que su gobierno había trabajado con hechos.

La realidad política, sin embargo, quedó registrada en las urnas.

En 2024 buscó la reelección, pero la ciudadanía no le concedió un segundo periodo y Morena recuperó la presidencia municipal con Homero Novelo Burgos.

Ahora, de cara al siguiente proceso electoral, Fernández vuelve a colocarse en la escena política.

Y con ello regresan también los cuestionamientos sobre su capacidad para financiar nuevamente una campaña y, sobre todo, sobre qué busca recuperar realmente con el Ayuntamiento: un proyecto político o una posición de poder que le permita sostener sus intereses económicos y políticos.

Otro de los puntos que rodean su trayectoria es su relación con el Centro Universitario de Valladolid (CUV), institución de la que ha sido director general desde antes de su llegada a la política municipal. La propia universidad lo identifica con ese cargo en publicaciones institucionales desde 2016.

Los señalamientos sobre su participación accionaria en la institución y la supuesta condición de socio minoritario forman parte de las acusaciones políticas que circulan en su contra; no se encontró en las fuentes consultadas documentación pública suficiente para confirmar el porcentaje accionario señalado ni las condiciones de permanencia de esa participación.

El punto central, entonces, no es solamente si Alfredo Fernández quiere volver.

Es qué ofrece ahora que no haya ofrecido antes y qué resultados puede presentar de su administración anterior.

Porque mientras busca nuevamente el respaldo político, sus adversarios recuerdan una gestión que califican de insuficiente y cuestionan que ahora pretenda presentarse como solución para una ciudad que, durante su administración, también enfrentó pendientes.

La paradoja está en las promesas.

Quien busca nuevamente el voto está obligado a explicar qué hizo cuando ya tuvo el poder.

Fernández ya tuvo la oportunidad de gobernar Valladolid. También tuvo la oportunidad de buscar la reelección y la ciudadanía decidió en 2024 que no continuara en el cargo.

Ahora pretende regresar.

Y el verdadero reto para su eventual proyecto político será responder a los cuestionamientos sobre el financiamiento de sus campañas, sus vínculos empresariales, las obras realizadas durante su gobierno y las razones por las que Valladolid debería confiar nuevamente en él.

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