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El gobernador ni se mojó

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  • Lluvias apocalípticas devoran Mérida mientras las autoridades prefieren andar de «acarreados» que salvar a las familias.
  • Pero ante esta emergencia donde la gente pierde su patrimonio, el Gobierno del Estado mantiene una parálisis operativa que indigna y da asco.
  • Lo más escandaloso de todo. En medio del caos y la desesperación, la Dirección de Protección Civil brilla… pero por su total y vergonzosa ausencia.

José González/Sol Yucatán

¡Una verdadera pesadilla! Como si nos estuviera azotando un ciclón tropical o un huracán destructor (solo que sin los vientos), un diluvio implacable está castigando sin piedad a Mérida y al resto del Estado. ¿El saldo? Calles convertidas en ríos intransitables, colonias enteras bajo el agua y viviendas completamente inundadas que hoy son inhabitables.

Como siempre, la tragedia se ensaña cruelmente con los que menos tienen. Las zonas más pobres de la capital están sufriendo las peores consecuencias de este desastre, obligando a los vecinos a buscar refugios improvisados para no perder la vida.

Pero ante esta emergencia donde la gente pierde su patrimonio, el Gobierno del Estado mantiene un silencio sepulcral que indigna y da asco.

Mientras miles de yucatecos están bajo el agua, el gobernador y el director de Protección Civil, visitaron un refugio techado para no mojarse ni los pies.

El circo político importa más que las familias

Mientras los yucatecos intentan rescatar sus colchones flotando en agua sucia, nuestras autoridades están «atontadas» y embriagadas en su mitin de acarreados. Están tan ocupados celebrando su fiesta por el segundo año del triunfo presidencial, que se les olvidó el pequeño detalle por el que cobran sus jugosos sueldos: trabajar para proteger a la población.

Ese es su famoso ‘Renacimiento Maya’: pura palabrería barata, discursos huecos y cero responsabilidad cuando el agua nos llega al cuello

¿Dónde está Protección Civil?

Aquí viene lo más escandaloso de todo. En medio del caos y la desesperación, la Dirección de Protección Civil brilla… pero por su total y vergonzosa ausencia.

El flamante e inexperto director de la dependencia, Hernán Hernández Rodríguez, simplemente no da señales de vida. ¿En dónde está escondido el funcionario mientras Mérida se hunde?

Sin recorridos de auxilio: Las brigadas son fantasmas en las colonias inundadas.
Sin plan de rescate: Nadie orienta a las familias que lo han perdido todo.
Sin experiencia: El cargo le quedó inmensamente grande a Hernández Rodríguez, cuya ineptitud hoy condena al pueblo al abandono total.

La gran pregunta que aterra a los padres: ¿Y mañana qué?

Con la ciudad colapsada, las familias se preguntan llenas de coraje e incertidumbre: ¿dónde está el Gobernador que no ha salido a remojarse en el agua donde viven los yucatecos?

Mientras habitantes de distintas colonias enfrentaban inundaciones y permanecían bajo la lluvia, las imágenes oficiales mostraban al Gobernador y a Hernán Hernández Rodríguez protegidos con chalecos y bajo techo. Ni los pies se mojaron.

Como siempre, este gobierno reacciona tarde, pues luego de cinco días de torrenciales lluvias sale a suspender actividades.

Hasta el momento no hay un reporte de los daños ocasionados por las lluvias en el Estado, ni siquiera qué tipo de apoyo se le está dando a los damnificados en el interior del estado, en las zonas más pobres.

Los yucatecos exigen respuestas y, sobre todo, ¡exigen que las autoridades despierten de su resaca política y se pongan a trabajar! Si la Dirección de Protección Civil no sirve para proteger en la tormenta, ¡que renuncien! Ya basta de abandonar a la gente a su suerte.

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