Portada
Ejecución en Kanasín
- Un ataque armado al estilo colombiano se registró a plena luz del día en el fraccionamiento Encinos de Kanasín. La SSP confirmó un detenido, pero intentó minimizar este episodio violento.
- Dos sujetos a bordo de una motocicleta interceptaron a la víctima y le dispararon con un arma calibre 9 mm, catalogados de uso exclusivo del Ejército y las Fuerzas Armadas
Redacción/Sol Yucatán
Un ataque al estilo de las ejecuciones colombianas se registró en el fraccionamiento Encinos II en Kanasín.
Dos sujetos a bordo de una motocicleta interceptaron a la víctima y le dispararon con un arma calibre 9 mm, catalogados de uso exclusivo del Ejército y las Fuerzas Armadas.
El ataque se registró a plena luz del día y los hampones lograron darse a la fuga. En el lugar agentes de la PEI informaron que habían sido detenidas dos personas, sin embargo, minutos más tarde a través de un comunicado la SSP confirmó la captura de solo una persona.
La dependencia estatal intentó minimizar este hecho violento, al asegurar que se trató de un conflicto previo de índole personal y que la víctima se encuentra en un hospital bajo vigilancia policial.
Aunque fuentes encargadas de la investigación aseguraron que se trata de un ajuste de cuentas y tendría una relación directa con narcomenudeo.
Este caso no es aislado, en el 2021 en el fraccionamiento Dzoyolá, un hombre fue ejecutado a balazos por un hombre y una mujer.
Asimismo, en el 2023, el subdirector de Deportes del propio Ayuntamiento, fue levantado y privado de la vida, su cuerpo fue encontrado días más tarde en montes de Teya.
No hay que olvidar que Kanasín es uno de los municipios considerados como focos rojos en temas de inseguridad y uno de los municipios que utilizan las células de la delincuencia organizada para la distribución y venta de droga.
SSP INTENTA MINIMIZAR
La tranquilidad de los vecinos del fraccionamiento Encinos II se vio interrumpida este jueves por una agresión directa con proyectil de arma de fuego. Mientras la víctima lucha por su vida en un hospital, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) ya ha puesto en marcha su maquinaria de comunicación para intentar contener el impacto de lo que parece ser una nueva ejecución fallida vinculada al crimen organizado.
La versión oficial intenta maquillas el acto como «conflictos personales» como señaló propio Joaquín Díaz Mena el pasado mes de enero, tras la ejecución de 3 personas en Dzilam González.
A través del comunicado SSP/2026/88, la dependencia estatal confirmó la detención de un presunto involucrado, luego de un rastreo mediante cámaras del C5i. Sin embargo, lo que llama la atención es el énfasis de las autoridades en desviar la atención de la naturaleza del ataque.
El comunicado oficial de la policía indica tajantemente que el hecho se debe a un «conflicto personal» previo entre familias. Con esta narrativa, la SSP busca descartar de manera inmediata cualquier relación con ajustes de cuentas, cobro de piso o ejecuciones planeadas por temas de narcotráfico.
Para muchos ciudadanos y analistas, este intento de reducir un ataque armado a un simple «pleito familiar» resulta alarmantemente familiar. Existe el temor fundado de que la administración de Díaz Mena esté repitiendo la estrategia de ocultamiento de información utilizada el pasado 5 de enero en Dzilam González.
En aquel episodio, sujetos a bordo de una motocicleta masacraron a tres personas dentro de unas caballerizas. En su momento, Díaz Mena aseguró ante los medios que se trataba de una disputa por terrenos entre parientes. No obstante, las investigaciones posteriores y la cruda realidad territorial terminaron por revelar que fue un ataque directo perpetrado por el Cártel de Caborca.
A pesar de que la policía estatal intenta suavizar la narrativa para no afectar la imagen de «paz» del Estado, los hechos en Kanasín sugieren una operatividad propia de grupos delictivos organizados y no de rencillas vecinales.
La ciudadanía permanece en alerta mientras las autoridades ministeriales mantienen el caso bajo un hermetismo que, según los antecedentes, suele servir más para proteger la narrativa oficial que para esclarecer la verdad ante los yucatecos.