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DEA, tras la ruta del dinero
La actividad criminal en Yucatán y la península ha generado que la DEA investigue una red de lavado de dinero, donde organizaciones criminales utilizarían la entidad como plataforma financiera y logística con destino a Estados Unidos.
Detenidos al menos ocho objetivos prioritarios, quienes no solo tendrían injerencia con el trasiego de drogas, sino con el blanqueo de recursos utilizando empresas fachada y negocios inmobiliarios y turísticos.
Identifican quién administra los recursos, quién facilita las operaciones financieras y quiénes podrían beneficiarse económicamente de las ganancias ilícitas. Ya se tendrían a algunos personajes y firmas identificadas.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Yucatán dejó de ser, desde hace tiempo, un simple punto de paso para las organizaciones criminales, al grado de que al día de hoy, la propia Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) mantiene en la mira una presunta red de lavado de dinero que operaría desde territorio yucateco, no solamente para blanquear parte de las ganancias obtenidas por el narcotráfico, sino también como un posible brazo financiero de grupos de la delincuencia organizada con operaciones transnacionales.
Por ello, las investigaciones estadounidenses están dirigidas a identificar quién administra los recursos, quién facilita las operaciones financieras y quiénes podrían beneficiarse económicamente de las ganancias ilícitas, cuyas investigaciones avanzan y ya se tendrían a algunos personajes y firmas identificadas.
El dinero del narcotráfico necesita empresas, operadores financieros y mecanismos para ocultar su origen. Es precisamente esa estructura la que buscan desmantelar las autoridades estadounidenses.
La propia DEA mantiene en la mira una presunta red de lavado de dinero que operaría desde territorio yucateco, como un posible brazo financiero de grupos de la delincuencia organizada.
Lo que es una realidad es que al menos hay la presunción de que cuatro organizaciones ligadas a la delincuencia organizada estarían operando en la entidad, aprovechando el auge inmobiliario, el turismo y la migración: el Cártel Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Sinaloa, el Cártel de la Barredora y el Cártel de los Milenio.
Las investigaciones también confirman un hecho que durante años fue minimizado por el discurso oficial: el crimen organizado no solo busca controlar territorios, sino construir redes económicas capaces de operar en estados con alto crecimiento comercial, inmobiliario y turístico.
Lo que es una realidad es que la DEA ya comenzó a seguir la ruta del dinero en Yucatán y, cuando las agencias estadounidenses investigan estructuras financieras vinculadas al narcotráfico, las indagatorias no terminan con los operadores visibles, siguen la ruta del dinero hasta encontrar a todos los eslabones de la cadena.
La captura de líderes criminales es resultado colateral de las investigaciones que apuntarían al presunto trasiego de fentanilo y otras drogas sintéticas hacia territorio estadounidense, utilizando rutas que tendrían como destino ciudades estratégicas como Miami y Nueva Orleans, donde históricamente han sido identificadas operaciones vinculadas a diversas organizaciones criminales mexicanas.
De acuerdo con información obtenida por Sol Yucatán, la DEA ha tenido un papel determinante en las recientes capturas de importantes objetivos criminales en la Península de Yucatán, cuyas detenciones se han realizado mediante operativos de inteligencia altamente especializados y sin efectuar un solo disparo, como confirmó el propio Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, tras la captura de el “Kado” y “Aldrín”.
Entre las detenciones destacan la de Aldrín Miguel, alias “El Chaparrito”, identificado como presunto jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación en Colima.
Las líneas de investigación que mantiene la agencia estadounidense no solo estarían enfocadas en el tráfico de drogas, sino también en las complejas estructuras financieras que permiten a las organizaciones criminales movilizar millones de pesos y dólares mediante empresas fachada, prestanombres y operaciones aparentemente legales.
La principal hipótesis de las autoridades estadounidenses radica en que Yucatán podría estar siendo utilizado como un centro de operaciones financieras para el crimen organizado, aprovechando el crecimiento económico e inmobiliario de la entidad, así como su posición geográfica estratégica.
Desde 2024 a la fecha, información de inteligencia proporcionada por la DEA a las autoridades mexicanas habría sido clave para la captura de al menos ocho líderes criminales considerados como objetivos prioritarios, vinculados a cuatro células de la delincuencia organizada, considerados objetivos prioritarios tanto para el Gobierno de México como para las autoridades estadounidenses.
Entre las detenciones destacan la de Aldrín Miguel, alias “El Chaparrito”, identificado como presunto jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación en Colima, Alexander Garduño Ortiz, alias “El Dimas”, señalado como presunto operador del Cártel Caborca, y Héctor Manuel G.G., alias “El Kado” o “El Cazador”, identificado como presunto líder de plaza vinculado al grupo criminal de los Arellano Félix.
También destacan las detenciones de Alexander Garduño Ortiz, alias “El Dimas”, señalado como presunto operador del Cártel Caborca, y Héctor Manuel G.G., alias “El Kado”, identificado como presunto líder de plaza vinculado al grupo criminal de los Arellano Félix.
La precisión con la que se han ejecutado estos operativos ha llamado la atención de las autoridades mexicanas, incluso se señala que agentes del grupo SWAT habrían participado en las capturas.
Agentes encubiertos, trabajos de inteligencia en campo y sobrevuelos nocturnos con drones han permitido obtener información privilegiada sobre movimientos, domicilios y horarios de los objetivos investigados, permitiendo capturas quirúrgicas similares a las empleadas por unidades tácticas estadounidenses.
El mensaje que envía la DEA es contundente: las investigaciones no terminan con la captura de operadores criminales.
El verdadero objetivo es claro, de acuerdo con la información obtenida por Sol Yucatán, es desmantelar las redes financieras que sostienen las operaciones del narcotráfico y que permiten que el dinero proveniente del tráfico de drogas circule aparentemente sin obstáculos en México o paraísos fiscales.
Omar García Harfuch, titular de la SSC, informó que las detenciones se han realizado sin efectuar un solo disparo, mediante operativos de inteligencia altamente especializados.
Las indagatorias también confirman que Yucatán se ha convertido en un punto de interés para las agencias internacionales dedicadas al combate del narcotráfico y el lavado de dinero, situación que contrasta con el discurso político que durante años ha presentado a la entidad como ajena a las operaciones del crimen organizado.
Para el Gobierno de Estados Unidos, el dinero es tan importante como la droga, por ello, las investigaciones que actualmente se desarrollan no solo buscan identificar a los responsables del trasiego de estupefacientes hacia Estados Unidos, sino seguir la ruta del dinero y desarticular las estructuras económicas que permiten la operación de las organizaciones criminales.
La precisión con la que se han ejecutado estos operativos ha llamado la atención de las autoridades mexicanas, incluso se señala que agentes del grupo SWAT habrían participado en las capturas.
Un dato particularmente relevante es que las recientes capturas realizadas en Yucatán han sido producto del intercambio de inteligencia con agencias extranjeras, lo que demuestra que la DEA y otras autoridades estadounidenses no solo están observando las actividades del narcotráfico en la frontera norte del país, sino que mantienen interés operativo en la Península de Yucatán, como ha quedado de manifiesto con las detenciones e investigaciones ligadas al narco.