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De la tómbola al garrote
Insensibilidad de Morena: contra los “sin techo”
- ¿Dónde está la diputada Clara Rosales?
- ¿Dónde está la diputada Naomi Peniche?
José González/Sol Yucatán
La verdadera cara del gobierno de Joaquín Díaz Mena y de la Cuarta Transformación en Yucatán ha quedado al descubierto entre los escombros de un terreno estatal. La violencia con la que la fuerza pública arrasó con un asentamiento de familias vulnerables en un terreno del gobierno no fue un exceso operativo aislado; fue una muestra clara de la insensibilidad, la crueldad y el doble discurso con el que este régimen trata a quienes menos tienen.
Para la administración de Díaz Mena, el único pecado de más de 200 personas fue ser extremadamente pobres.
Familias sin empleo formal, atrapadas en la marginación y sin la menor posibilidad económica de adquirir una vivienda digna, cometieron la «falta» de buscar un pedazo de tierra para cubrirse de la intemperie. La respuesta estatal no fue la mano extendida ni la inclusión en programas sociales de vivienda, fue la maquinaria pesada y la policía destruyendo sus endebles techos de lámina y madera.
Mientras esta tragedia humana se consumaba a la vista de todos, el silencio y la ausencia de las representantes de Morena resultan indignantes.
¿Dónde está Clara Rosales? La diputada del distrito y hoy aspirante a una diputación federal parece no enterarse de lo que ocurre en la demarcación que representa. Para la gente sin techo no hay gestión ni amparo de su legisladora.
¿Dónde está Naomi Peniche? Mientras a la gente humilde le destrozaban lo poco que tenía, la diputada prefirió andar con su horchata en mano, tomándose fotos en los baches para la red social. Una frivolidad que retrata la desconexión total con el sufrimiento del pueblo.
La paradoja es dolorosa y grotesca. Mientras a las familias en extrema pobreza las criminalizan tildándolas de «invasoras», las figuras del partido oficialista están concentradas en lo único que de verdad les importa: rogar por un lugar en la tómbola de Morena y amarrar el siguiente hueso político.
¿En dónde van a pasar la noche estas familias, esos niños y esos ancianos?, ¿debajo de un puente?, ¿en la intemperie total mientras sus representantes posan para la foto?
No se puede hablar de bienestar ni de justicia cuando la respuesta ante la miseria es el despojo y la indiferencia.
Cambiaron la comodidad y la arrogancia de las oficinas por las calles, pero solo para pasear la figura y buscar votos, dejando a los más necesitados a su suerte en el momento en que más necesitaban un gobierno humano.