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Corrupto reparte dinero a ganaderos
- Durante 12 años, Luis Alberto Cepeda Cruz encabezó la Unión Ganadera Regional del Oriente de Yucatán, una organización que terminó envuelta en reclamos de sus propios delegados, solicitudes de auditoría y problemas financieros.
- Su historia personal tampoco estuvo libre de sobresaltos: una casa en García Ginerés y el predio rural Chen-Cutz, en Buctzotz, aparecen vinculados a embargos, créditos y procedimientos judiciales. En uno de ellos, Cepeda y la propia UGROY figuraron conjuntamente como deudores de más de 716 mil pesos.
- Cepeda Cruz está del otro lado del escritorio: dirige el área de SEDER encargada de operar y distribuir importantes apoyos públicos al mismo sector del que durante décadas formó parte.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
La trayectoria financiera y administrativa de Luis Alberto Cepeda Cruz al frente del sector ganadero del oriente de Yucatán estuvo lejos de transcurrir sin sobresaltos. Embargos, créditos, procedimientos mercantiles y cuestionamientos de los propios ganaderos acompañan parte de una historia que adquiere una dimensión distinta ahora que el antiguo dirigente gremial ocupa la Dirección de Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Rural (SEDER).
Cepeda Cruz no llegó al gobierno como un funcionario ajeno al sector que ahora debe atender. Durante años estuvo del otro lado de la ventanilla, encabezando organizaciones de productores, gestionando apoyos y participando en programas gubernamentales.
Documentos oficiales de la propia SEDER lo ubican años atrás como presidente de la Unión Ganadera Regional del Oriente de Yucatán (UGROY), participando precisamente en actividades gubernamentales relacionadas con apoyos, mejoramiento genético y repoblamiento ganadero.
Su permanencia al frente de la organización fue prolongada. En enero de 2019, un grupo integrado por 18 de los 25 delegados de la UGROY exigió públicamente su renuncia después de 12 años en el cargo. Los inconformes reclamaron además que entregara cuentas y señalaron presuntas anomalías en el manejo de recursos de la organización.
Meses antes, dirigentes ganaderos habían solicitado una auditoría sobre obras, la remodelación del edificio de la Unión y un programa de aparcería relacionado con recursos de FIRA. Aquellos señalamientos provinieron de los propios integrantes del sector, aunque las fuentes localizadas no permiten establecer que hayan terminado en una resolución administrativa o penal contra Cepeda Cruz.
La paradoja aparece varios años después. El hombre cuya administración de la organización ganadera fue cuestionada por una parte importante de sus propios delegados ocupa actualmente la Dirección de Ganadería del Gobierno de Yucatán.
El directorio oficial de la administración de Joaquín Díaz Mena confirma a Luis Alberto Cepeda Cruz como titular del área. Incluso lo identifica académicamente únicamente con el grado de “Br.”.
Desde ahí su responsabilidad es considerable. Cepeda Cruz aparece como responsable del Programa para el Mejoramiento Genético y Repoblamiento Ganadero, destinado a incrementar la capacidad productiva y calidad genética del ganado bovino, ovino y caprino. La Dirección de Ganadería interviene en el procedimiento, notifica los resultados, integra los expedientes y finalmente entrega los apoyos autorizados mediante cheques nominativos a beneficiarios o, en determinados casos, a proveedores.
También aparece como responsable del Programa para el Renacimiento Apícola, otra vertiente de la política agropecuaria del llamado Renacimiento Maya.
Es decir, Cepeda Cruz pasó de encabezar durante años una organización receptora y gestora de beneficios para los ganaderos a ocupar una posición gubernamental directamente relacionada con la administración de programas destinados al mismo sector.
El movimiento sería únicamente parte de la trayectoria profesional de un dirigente agropecuario convertido en funcionario si no existieran antecedentes que obligan a revisar con mayor cuidado su relación con las organizaciones que anteriormente representó.
Los documentos del Registro Público de la Propiedad aportan uno particularmente revelador.
Cepeda Cruz es propietario de un inmueble ubicado en calle 11 número 198-D de la colonia García Ginerés, en Mérida, consistente en un solar con casa de mampostería de un piso. La propiedad llegó a sus manos mediante adjudicación por herencia formalizada en escritura pública número 725 del 28 de septiembre de 2001. El Registro señala que entonces tenía 45 años, estaba casado bajo separación de bienes y recibió la propiedad plena.
La anterior propietaria era Elda María Cruz de Cepeda, también identificada como Elda Cruz Can de Cepeda.
La propiedad, sin embargo, terminó entrando en una larga historia de problemas judiciales. Un primer embargo fue trabado contra Luis Cepeda Cruz a favor de Omar Augusto Peniche Ortiz dentro de un procedimiento mercantil. El conflicto se prolongó durante años y el embargo terminó cancelándose en 2019, no como consecuencia de una sentencia que aquí pueda atribuir responsabilidades, sino porque la parte actora desistió de continuar el juicio y se declaró su caducidad.
Pero apenas dos años después, el inmueble volvió a quedar bajo presión judicial. En junio de 2021, Banco Ve por Más promovió un juicio ejecutivo mercantil oral que derivó nuevamente en un embargo sobre la casa de García Ginerés.
Esta vez el documento registral contiene un dato de especial relevancia para reconstruir la historia financiera de Cepeda Cruz.
Los deudores identificados fueron Luis Alberto Cepeda Cruz y la Unión Ganadera Regional del Oriente de Yucatán. La suerte principal reclamada ascendía a 716 mil 667 pesos, además de las demás prestaciones incluidas en la demanda.
El registro establece así algo más importante que una simple relación política entre Cepeda y la UGROY: existió un vínculo financiero documentado en el que el actual director de Ganadería y la organización que anteriormente encabezó aparecieron conjuntamente como deudores frente a una institución bancaria.
Ese antecedente resulta especialmente sensible ahora que Cepeda ocupa una posición gubernamental desde la cual se administran programas destinados precisamente a organizaciones y productores ganaderos.
Su patrimonio también conduce directamente al campo. El Registro Público identifica otro inmueble relacionado con Cepeda Cruz: el predio rústico denominado Chen-Cutz, ubicado en Buctzotz, uno de los municipios ganaderos más importantes del oriente yucateco.
Como propietarios aparecen Margarita Sánchez Medrano, también identificada como Margarita Sánchez de Cepeda, y Luis Alberto Cepeda Cruz, alias Luis Cepeda Cruz.
Chen-Cutz tampoco presenta un historial financiero sencillo. El predio estuvo hipotecado con Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero, antes Financiera Rural, precisamente la institución pública especializada durante años en financiar actividades productivas del campo. La hipoteca terminó cancelándose por pago en octubre de 2019.
Sobre el mismo inmueble también pesó el embargo relacionado con Omar Augusto Peniche Ortiz. Cepeda aparece nuevamente identificado como embargado y deudor, aunque el procedimiento terminó cancelándose en 2019 después del desistimiento de la parte actora y la consecuente caducidad.
Existe además un procedimiento todavía más antiguo. Chen-Cutz quedó sujeto a una medida registral denominada “secuestro”, en este contexto una medida judicial sobre el bien y no el delito de privación de la libertad, dentro del expediente 661/2007 correspondiente a un juicio extraordinario hipotecario promovido por Financiera Rural.
En ese procedimiento aparecen nuevamente Margarita Sánchez Medrano y Luis Alberto Cepeda Cruz como propietarios y deudores. La medida terminó cancelándose hasta marzo de 2023 debido a la caducidad del procedimiento.
La historia documental muestra así un patrimonio inmobiliario que durante años estuvo sometido a créditos, embargos y litigios.
Eso no significa que Cepeda Cruz sea actualmente insolvente ni permite concluir que haya cometido algún ilícito. Algunos de los procedimientos terminaron por caducidad, desistimiento o pago. Pero sí configura un antecedente financiero que adquiere interés público cuando el personaje deja de ser únicamente un dirigente privado y pasa a administrar programas financiados con dinero público.
Y existe otra circunstancia que vuelve particularmente delicada su posición. El actual gobernador Joaquín Díaz Mena también ha mantenido intereses privados en la actividad ganadera, mientras su administración ha convertido el rescate del campo y el fortalecimiento del hato ganadero en uno de los ejes de su política pública.
Cepeda Cruz pertenece desde hace décadas a ese mismo círculo productivo del oriente.
Su cercanía con las estructuras gubernamentales tampoco comenzó con Morena. Durante el gobierno de Rolando Zapata Bello aparecía públicamente como dirigente de la UGROY, acompañando la entrega de recursos y respaldando programas oficiales. En 2016, por ejemplo, participó en recorridos de unidades productivas beneficiadas con infraestructura gubernamental y reconoció públicamente el respaldo de la administración estatal a los productores.
En otros eventos aparecía junto con funcionarios de SEDER promoviendo programas de mejoramiento y repoblamiento genético. Incluso programas federales de años anteriores muestran la importancia que adquirió la UGROY durante su dirigencia. En una entrega realizada en instalaciones de la propia Unión, se canalizaron más de 48 millones de pesos a productores mediante distintos esquemas, incluidos más de 20.5 millones para repoblamiento y mejoramiento genético y 13 millones para rehabilitación de praderas.
Cepeda conoce, por tanto, perfectamente el funcionamiento de los apoyos gubernamentales al sector. Antes los gestionaba y acompañaba desde una organización ganadera.
Hoy participa en su operación desde el gobierno. Ese tránsito es precisamente el que exige una vigilancia mucho mayor sobre posibles conflictos de interés.
No existe hasta ahora evidencia documental suficiente para afirmar que el rancho Chen-Cutz esté recibiendo recursos de SEDER durante la administración de Cepeda Cruz. Tampoco puede asegurarse que la UGROY, familiares o empresas relacionadas con él hayan obtenido beneficios indebidos desde que asumió la Dirección de Ganadería.
Pero su pasado obliga a que esas relaciones sean transparentadas. La propia SEDER informa que las 59 asociaciones ganaderas locales de Yucatán han participado en acciones de la actual administración, 27 de ellas pertenecientes precisamente a la UGROY y 32 a la Unión Ganadera Regional de Yucatán.
Esto significa que la organización que Cepeda encabezó durante más de una década continúa siendo un interlocutor importante de la dependencia donde ahora ocupa una Dirección.
La contradicción política es difícil de ignorar. En 2019, 18 de 25 delegados de la UGROY exigían la salida de Luis Cepeda Cruz después de doce años al frente de la organización y reclamaban cuentas claras.
En 2021, un banco consiguió trabar un embargo sobre su patrimonio dentro de un juicio en el que Cepeda y la propia UGROY aparecían como deudores de 716 mil 667 pesos.
Su predio rural Chen-Cutz también pasó por hipotecas y procedimientos judiciales relacionados con Financiera Rural.
Y hoy, bajo el gobierno de Joaquín Díaz Mena, Luis Alberto Cepeda Cruz tiene bajo su responsabilidad una Dirección encargada de operar recursos públicos destinados a los ganaderos.
No es ilegal haber tenido deudas. Tampoco lo es haber enfrentado embargos que posteriormente fueron cancelados. Haber sido dirigente de una organización ganadera puede incluso representar experiencia útil para administrar políticas dirigidas al sector.
El problema de interés público aparece en la acumulación de circunstancias: un antiguo dirigente cuestionado por integrantes de su propia organización, financieramente vinculado con esa misma unión, propietario de un predio rural y con un historial inmobiliario sometido a distintos procesos judiciales, terminó colocado al frente del área gubernamental que reparte apoyos al sector del que proviene.
En el llamado gobierno del “Renacimiento Maya”, Luis Cepeda Cruz consiguió una segunda vida dentro del poder ganadero.
Ya no ocupa la silla de la UGROY. Ahora está sentado del lado desde donde salen los apoyos.