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Corrupción en Cultur
- El Director del Patronato Cultur, David Escalante Lombard, estaría triangulando recursos y contratos a modo para favorecer a empresas familiares y de amigos cercanos.
- De manera similar a como lo hizo en el Fideicomiso para el desarrollo de turismo de reuniones.
Redacción/Sol Yucatán
El Patronato Cultur se encuentra entre señalamientos de presuntos actos de corrupción en el que se involucra de manera directa a su director David Escalante Lombard.
Escalante Lombard estaría incurriendo en tráfico de influencias y conflictos de interés para favorecer con millonarios contratos a su empresa y a la de su padre Jorge Escalante Bolio.
Utilizando su cargo como director general de Cultur, para favorecer con la adjudicación directa a empresas como “Grupo DMC Amigo Yucatán”, empresa dedicada a servicios de organización de eventos, congresos y viajes de incentivo, “Amigo Cancún Kokomo”, proyecto empresarial ligado al rubro del turismo de reuniones.
A la par, trabajadores y colaboradores cercanos al patronato han manifestado inconformidad por el despido injustificado de personal con hasta 15 años de antigüedad para darle cabida a gente ligada con Morena, sin que ninguna agrupación sindical levante la voz.
Antes de llegar a Cultur, David Escalante fue director del fideicomiso para el Desarrollo de Turismo de Reuniones, donde tejió una red similar para favorecer a empresas familiares y de amigos y estuvo en medio de señalamientos por malos manejos de los recursos junto con la exsecretaria de turismo Michell Fridman.
Historial
En Yucatán, uno de los negocios más lucrativos del gobierno estatal se maneja en absoluta oscuridad: las entradas a las zonas arqueológicas. Entre Chichén Itzá, Dzibilchaltún y Uxmal, Cultur y AFFY recaudan más de mil millones de pesos cada año, pero ese dinero termina directamente en la cuenta corriente del gobierno estatal, sin que exista un solo informe público que explique en qué se utiliza.
El acceso a Chichén Itzá resume la magnitud del negocio: el Estado cobra $576 pesos por visitante, el INAH $95, para un total de $671 por persona. Hace años existía un acuerdo, establecido desde el gobierno de Cervera Pacheco, para que la mitad de lo recaudado por el Estado fuera entregado al INAH Yucatán, con el fin de apoyar trabajos de exploración y conservación. Ese acuerdo nunca volvió a respetarse.
Por eso, el INAH ha puesto históricamente trabas a proyectos del gobierno estatal, incluidos los videomappings de Chichén, Uxmal y Dzibilchaltún, eventos donde Cultur está obligada a entregar la mitad de las ganancias.
Ahora, la polémica creció con el nuevo Centro de Atención a Visitantes (CATVI) en Chichén Itzá, una estructura gigantesca, del doble del tamaño del Centro de Convenciones Siglo XXI, construida con recursos federales del programa PROMEZA.
Pese a su relevancia, el control de ese nuevo parador será entregado a Cultur, sin que la dependencia haya transparentado jamás el destino de los ingresos millonarios que maneja.
Y al frente de esa operación colocaron a David Escalante Lombard, un operador político cercano a la administración estatal, dedicado a organizar congresos y convenciones, pero sin experiencia en patrimonio arqueológico, sin vínculo con el INAH y sin conocimiento del manejo técnico y administrativo que requieren estos sitios.
David Escalante Lombard no es ajeno al sector turístico empresarial, aunque su trayectoria ha estado enfocada principalmente en congresos y convenciones, no en la administración de zonas arqueológicas.
En 2021 fue electo presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Agencias Promotoras de Turismo de Yucatán (AAPROTUY), cargo al que llegó por unanimidad de sus agremiados. Un año antes también ocupó la vicepresidencia del Consejo Empresarial Turístico de Yucatán.
En 2024, al inicio del gobierno de Joaquín Díaz Mena, fue colocado como director del Fideicomiso Público para el Desarrollo de Turismo de Reuniones en Yucatán (FIDETURE) y director general del Centro Internacional de Congresos.
Ahora, tras los recientes movimientos en el gabinete, Escalante Lombard asumió el control de Cultur y, con ello, maneja directamente los nuevos y millonarios paradores turísticos del estado.
La preocupación es evidente: el nuevo director tiene bajo su control los CATVIS de Chichén Itzá, Dzibilchaltún y, próximamente, Uxmal, convirtiéndose en responsable de la mayor fuente de ingresos turísticos del estado… sin rendir cuentas a nadie.
Mientras tanto, los yucatecos siguen sin saber en qué se gastan los mil millones de pesos anuales que salen directamente de sus zonas arqueológicas. Ningún gobierno estatal ha transparentado esos recursos, y Cultur se ha convertido en una auténtica caja negra.
El patrimonio histórico se sostiene solo gracias a su gente, pero los ingresos que genera siguen perdidos en un sistema opaco donde nadie responde. En Yucatán, la riqueza cultural sí deja dinero; lo que no deja es claridad.