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Corrupción detrás de la explosión
Redacción/Sol Yucatán
Más allá del temor y las afectaciones de movilidad que generó la explosión en la subestación de energía eléctrica subterránea ubicada en la Plaza Grande, deja al descubierto presuntos actos de corrupción y pérdidas económicas a comercios.
El incidente no debió ocurrir, dado que se trata de una obra relativamente nueva, apenas fue inaugurada en septiembre de 2024, días antes de que Vila Dosal dejara el Gobierno.
La subestación se instaló junto con el paquete de obras del remozamiento de la Plaza Grande de Mérida, la cual se hizo al final de la administración de Mauricio Vila Dosal y Renán Barrera Concha, la cual costó 137.5 millones de pesos.
La llamada cirugía al corazón de Mérida no solo incluyó el piso y la imagen, sino también iluminación y sistema eléctrico.
Los trabajos de ingeniería eléctrica fueron adjudicados de manera directa a la empresa Luboro S.A. de C.V., vinculada al empresario Mario Millet Encalada, quien, en los últimos meses del Gobierno, fue beneficiado con un paquete de obras, entre ellas la Plaza Grande y Xmatkuil.
Millet Encalada tuvo una cercana relación con Vila Dosal, que data desde 2015, durante el paso del exgobernador como alcalde de Mérida, y que en su momento se le acusó de desviar cientos de millones de pesos a través de empresas factureras, cuya operación continuó durante el gobierno del mandatario panista.
Una de las maneras con las cuales las empresas vinculadas con Millet Encalada desvían recursos es a través de elevados sobrecostos y mala calidad en las obras, lo que habría ocurrido en este caso.
Por lo cual se tendría que abrir una investigación para el deslinde de responsabilidades.
Asimismo, generó pérdidas económicas, las cuales de momento no se han cuantificado.