La red de Mario Millet Encalada se extendió peligrosamente al programa de prevención y contención del VIH en Yucatán.
Redacción/Sol Yucatán
La red de Mario Millet Encalada, se extendió hasta el centro estatal para la prevención del VIH, cuya enfermedad presenta un repunte importante.
El llamado operador y líder del gobierno paralelo, controla los contratos para el abastecimiento de insumos de la dependencia en contubernio con el propio secretario de salud de Yucatán Miguel Alberto Alcocer Gamboa.
Una pieza clave en este embrollo de presunta corrupción, es el doctor Saúl de los Santos Briones, director de planeación y desarrollo de los servicios de salud.
El galeno junto con su esposa Dulce Cruz Lavadores, directora del Programa Estatal de VIH, desde hace más de una década controlan la operación de la dependencia.
Millet Encalada, a través de empresas satélites, recibe contratos para el abastecimiento de reactivos, insumos y medicamentos para el tratamiento y control de la enfermedad.
En la red participa Gabriela Pérez Ávalos, directora del Wellness Center, quien maneja un presupuesto híbrido que viene del Gobierno Estatal, Federal y de la fundación AHF, que está depredando el grupo mafioso.
La doctora Gabriela Pérez Ávalos, es señalada por personal del centro médico por presunto maltrato verbal hacia trabajadores, ausencias prolongadas derivadas de incapacidades médicas.
La indignación entre trabajadores aumentó tras la filtración de un audio que circula entre el personal, en el que presuntamente se escucha a la funcionaria descalificar a integrantes de su equipo de trabajo utilizando expresiones ofensivas y cuestionando sus capacidades profesionales y emocionales.
Uno de los señalamientos más delicados es la presunta negativa para proporcionar la Profilaxis Postexposición (PEP), tratamiento que debe administrarse dentro de las primeras 72 horas posteriores a una posible exposición al virus para reducir significativamente el riesgo de infección y que no se hace por falta de insumos.