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Cónclave VIP de la élite morenista

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Farsa en el Centro Internacional de Congresos.

  • La cúpula guinda encierra sus decisiones en un cónclave VIP, discrimina a sus bases y exhibe lujos extravagantes.
  • Uso y desecho. A la militancia la usan para el acarreo y aplausos en los mítines bajo carpas, pero le cierran la puerta en la toma de decisiones.
  • Derroche y contradicción. Arriban en camionetas de 5 millones de pesos mientras usan el dinero público para silenciar la crítica.
  • ¿Dónde quedaron las carpas del “pueblo sabio”?
  • Quienes hoy gobiernan critican el privilegio, pero ejercen el elitismo en su máxima expresión.
  • El modelo elitista de López Obrador y Claudia Sheinbaum se copia en Yucatán con Joaquín Díaz Mena.

MÉRIDA, Yucatán. — La consigna de “con el pueblo todo, sin el pueblo nada” quedó reducida a una burla grotesca en Yucatán. Lo que en el discurso oficial se vende como un movimiento popular, en la práctica es el mayor engaño político de los últimos tiempos, una élite que abandona la austeridad republicana, presume lujos desmedidos y practica una discriminación contra la misma gente que los llevó al poder.

El hermético encuentro realizado en el Centro Internacional de Congresos (CIC) de Mérida expuso las contradicciones del partido guinda. Mientras los líderes de la llamada “Transformación” arribaban al recinto en ostentosas camionetas de más de 5 millones de pesos, a las afueras se consumaba la discriminación y el desprecio hacia la militancia de a pie.

¿Dónde quedaron las carpas del “pueblo sabio”?

Atrás quedaron las épocas de lucha social, las caminatas bajo el sol abrasador y las carpas improvisadas en las plazas públicas donde se escuchaba al “pueblo sabio”. Hoy, la cúpula encabezada por la dirigencia nacional y el gobernador Joaquín “Huacho” Díaz Mena prefiere el aire acondicionado, la opacidad y los salones de lujo para definir candidaturas y repartir el poder.

La brecha entre la dirigencia y sus bases es abismal. A los militantes fundadores y a los ciudadanos de comisarías y colonias populares solo los buscan para el acarreo, para llenar eventos masivos y dar la foto; sin embargo, al momento de tomar decisiones, les cierran las puertas en la cara, demostrando que para la cúpula, la base social es desechable y solo sirve como carne de cañón electoral.

Discriminación, burla y sombrerazos

Quienes hoy gobiernan critican el privilegio, pero ejercen el elitismo en su máxima expresión. Los mismos personajes que prometieron acabar con los abusos del pasado hoy se burlan del pueblo sabio, discriminan a sus fundadores y operan codo a codo con viejos cuadros de la política tradicional disfrazados de guinda.

Esta línea de simulación no es casualidad, es la escuela trazada por Andrés Manuel López Obrador, continuada a nivel federal por Claudia Sheinbaum y ejecutada al pie de la letra en Yucatán por “Huacho” Díaz Mena.

Para silenciar el malestar social y la evidente traición a sus principios, la estrategia se reduce a repartir dinero a través de programas sociales, usándolos como un bozal financiero para mantener sometida a la población, mientras la nueva clase política se pasea en vehículos de alta gama a costa del erario.

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