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Cártel Milenio y Familia Michoacana
- El Cártel Milenio y La Familia Michoacana se encuentran bajo investigación por parte de las autoridades federales e internacionales, debido a que estarían al servicio del cártel de las cuatro letras en Yucatán.
- De acuerdo con líneas de inteligencia, células vinculadas con Los Valencia y La Familia Michoacana estarían aprovechando rutas hacia Quintana Roo para ampliar operaciones de droga, lavado de dinero y extorsión.
- Dos organizaciones que parecían debilitadas estarían encontrando una segunda vida bajo el cobijo de uno de los grupos criminales más poderosos, en Yucatán, uno de los estados más seguros del país.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
Lo que parecía el ocaso de dos organizaciones criminales que durante años enfrentaron golpes de grupos rivales y la captura de algunos de sus principales operadores, podría estar tomando un nuevo rumbo en Yucatán.
Investigaciones de inteligencia apuntan a que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) estaría aprovechando las estructuras remanentes del Cártel Milenio, también identificado en investigaciones con el grupo de Los Valencia, y de La Familia Michoacana para ampliar su presencia en territorio yucateco.
La hipótesis de las autoridades es que ambas organizaciones habían pasado de operar de manera independiente a funcionar como estructuras aliadas o células operativas al servicio de intereses vinculados con el CJNG, particularmente en municipios del oriente y sur de la entidad.
El movimiento tendría una importancia estratégica: el control de corredores que conectan Yucatán con Quintana Roo, uno de los principales mercados de consumo de drogas del país.
De acuerdo con las líneas de investigación, Sucilá y Panabá se encontrarían entre los puntos de interés para las operaciones de estas células.
La importancia de ambos municipios no solo radica en su ubicación geográfica, se trata de zonas con una fuerte actividad ganadera y conectadas con rutas que permiten desplazamientos hacia otros puntos de la entidad, a territorio de Quintana Roo con salida incluso al Golfo de México.
El avance de estas estructuras representaría además un cambio en el mapa criminal de la región, pues áreas donde históricamente se ha señalado presencia de grupos relacionados con el Cártel de Sinaloa estarían siendo disputadas por nuevas alianzas.
La lucha, por tanto, ya no sería únicamente por el mercado de las drogas, sino por el control territorial de rutas, dinero y actividades económicas.
Las investigaciones de inteligencia no limitarían la actividad de estas células al trasiego de estupefacientes.
También se indagan presuntas operaciones de lavado de dinero a través de actividades ligadas a la producción del campo y mecanismos de extorsión, particularmente mediante el cobro de cuotas de protección a productores y ganaderos.
Este panorama representa una evolución preocupante: pasar de una estructura dedicada exclusivamente al tráfico de drogas a un esquema criminal con capacidad para penetrar actividades económicas locales, obtener recursos mediante amenazas y utilizar negocios legales para introducir dinero de procedencia ilícita.
Por el momento, las autoridades federales e internacionales se concentran en determinar hasta dónde llega esta red y quiénes serían sus operadores.
El nombre del Cártel Milenio o de Los Valencia vuelve a aparecer en el escenario debido a sus vínculos históricos con el CJNG.
En particular, las investigaciones ubican a Juan Carlos Valencia González, señalado como uno de los actuales dirigentes del CJNG, dentro de la estructura familiar vinculada con Los Valencia.
La eventual utilización de antiguos cuadros de esta organización permitiría al cártel de “las cuatro letras” aprovechar contactos, rutas y conocimiento territorial previamente establecidos, en lugar de construir desde cero una estructura criminal.
Sol Yucatán reveló en exclusiva que integrantes de la familia del nuevo dirigente del CJNG tendrían presencia y actividad en Yucatán, información que tomó especial relevancia después de un operativo federal realizado el año pasado.
Ese antecedente adquiere ahora una nueva dimensión ante las investigaciones que apuntan a la expansión de células vinculadas con el CJNG en territorio yucateco.
La presencia de familiares u operadores relacionados con dirigentes nacionales de una organización criminal no demuestra por sí misma la existencia de una estructura delictiva en la entidad; sin embargo, para las autoridades constituye un elemento que debe ser cruzado con otros datos de inteligencia.
La entidad ocupa una posición estratégica dentro de la península: sus carreteras conectan con Quintana Roo y Campeche, mientras que el crecimiento económico y turístico de la región genera importantes flujos de dinero y movilidad.
Para las organizaciones criminales, controlar las rutas significa controlar algo más que el traslado de drogas, significa tener acceso a mercados, dinero, contactos y territorios.
Lo que es preocupante es que dos organizaciones que parecían debilitadas estarían encontrando una segunda vida bajo el cobijo de uno de los grupos criminales más poderosos del país en uno de los estados más seguros del país, donde las propias autoridades aseguran que no pasa nada.