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Bienestar, oficina de campaña
- La dependencia federal está sirviendo nada más como trampolín para que Rafael Marín Millonedo pueda hacer “campaña” de manera libre en Quintana Roo. Colocó a operadores políticos radicados en ese Estado
- También está beneficiando a empresas de aquel estado con servicios y obras, con el compromiso de que sean financiadores de su precampaña
- Personal de la propia dependencia federal asegura que Marín Mollinedo casi no se encuentra en la delegación, debido a que despacha en Quintana Roo y solo viene una o dos veces por semana a Yucatán.
Redacción/Sol Yucatán
El Gobierno de la 4T ha convertido a la delegación de la Secretaría del Bienestar en un codiciado búnker político, debido al peso político y económico que representa.
Su influencia y poder son similares a los del propio gobernador de Yucatán, lo cual quedó evidenciado en el sexenio pasado, donde se registró la confrontación entre el llamado superdelegado del Bienestar, Joaquín Díaz Mena, y el entonces gobernador Mauricio Vila Dosal.
No es para menos, debido a que la delegación del Bienestar maneja un presupuesto similar al del gobierno estatal y tiene el control operativo del 85% de todos los programas sociales.
Más allá de su función oficial (coordinar programas sociales federales), en los últimos años ha sido vista como una plataforma de proyección electoral.
El fenómeno no es exclusivo de Yucatán. Desde la llegada del nuevo modelo de “superdelegados” impulsado por el gobierno federal, las delegaciones del Bienestar adquirieron una relevancia inédita: concentran recursos multimillonarios, mantienen contacto directo con miles de beneficiarios y cuentan con presencia territorial en prácticamente todos los municipios.
En Yucatán, esto significa una estructura con presencia permanente en comunidades urbanas y rurales, brigadistas, servidores de la nación y redes de contacto ciudadano capaces de movilizar políticamente a amplios sectores de la población.
Aunque oficialmente los programas son universales y están protegidos por ley contra el uso electoral, la cercanía cotidiana entre operadores del Bienestar y la ciudadanía genera una ventaja política natural para Morena y sus aliados.
Aunado a ello, los titulares de la dependencia pueden construir redes políticas propias, mantener presencia mediática constante y favorecer a empresarios de Yucatán y de otros estados, como se comenzó a realizar tras la llegada de un nuevo delegado, donde se ha favorecido con servicios y bienes a empresas originarias de Quintana Roo.
Históricamente, Yucatán fue considerado un bastión del PAN y del PRI. Sin embargo, el crecimiento electoral del partido guinda ha coincidido con una expansión territorial impulsada, en parte, por la estructura social federal.
El propio gobernador de Yucatán operó su proyecto político desde la delegación de la Secretaría del Bienestar, utilizando recursos humanos y hasta económicos para hacer campaña durante más de cinco años.
El propio Rogerio Castro Vázquez, quien tomó las riendas de la delegación en el Gobierno de Claudia Sheinbaum, había creado una red política en la que se encontraban líderes comunitarios, operadores políticos y empresarios, debido a que aspiraba a convertirse en senador de la república en el 2030, sin embargo, los problemas de corrupción que traía desde el Infonavit y sus opacos manejos en Bienestar terminaron por cobrarle factura y hoy no solo está fuera de la delegación, sino que también la nueva presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, lo tiene exiliado, borrado del mapa político de Morena en Yucatán.
Ahora, Rafael Marín Mollinedo ha fincado su proyecto político desde la dependencia federal, en sus aspiraciones por ocupar la candidatura de Morena al gobierno de Quintana Roo.
Marín Mollinedo ha realizado una limpia y colocado a gente originaria de Quintana Roo, identificada como operadores ligados a la 4T en el vecino estado.
También está beneficiando a empresas de aquel estado con servicios y obras, con el compromiso de que sean financiadores de su precampaña.
Lo grave del asunto es que la dependencia federal está sirviendo nada más como trampolín para que el funcionario federal pueda hacer “campaña” de manera libre en Quintana Roo, por lo cual no se descarta que esté utilizando recursos de la propia secretaría para sus fines partidistas.
Ha sostenido encuentros netamente políticos en varios municipios de Quintana Roo, así como también fue captado en una reunión con el exgobernador Mario Villanueva Marín, con arresto domiciliario, a quien se dice le fue a pedir su apoyo.
Personal de la propia dependencia federal asegura que Marín Mollinedo casi no se encuentra en la delegación, debido a que despacha en Quintana Roo y solo viene una o dos veces por semana a Yucatán.
Diversas encuestas posicionan a Marín Mollinedo en la tercera y cuarta posición en las preferencias para encabezar la candidatura morenista al gobierno de Quintana Roo. Demoscopia, empresa cercana a Morena, lo coloca en la cuarta posición con 9.2%, muy lejos del 34.3% de Gino Segura, en tanto que Massive Caller lo coloca en la tercera posición con el 11.6%, muy lejos de Gino Segura, quien tiene el 31.7% de las preferencias.
En el 2028, la delegación será utilizada de nuevo como trampolín político, debido a que Marín Mollinedo, independientemente de lo que ocurra con sus aspiraciones, se pactó que estará en la delegación hasta finales del 2027, debido a que, a inicios del 2028, ocupará el cargo el político, hombre o mujer, que Morena designará como su candidata o candidato a la gubernatura de Yucatán en el proceso electoral 2029-2030.