Portada
Arremete contra enfermeros
Rafael Herrera/Sol Yucatán
- En lugar de responder a las denuncias por la falta de personal, la sobrecarga laboral y las condiciones en que trabajan enfermeras y enfermeros del Hospital O’Horán, el gobernador Joaquín Díaz Mena optó por pedirles que “se pongan la camiseta” de la institución.
- La frase fue acompañada por un ejemplo de cuando trabajó en un hotel en Cancún, donde relató que no se retiraba al terminar su horario si aún había más trabajo.
Redacción/Sol Yucatán
Así, mientras el personal de salud salió a protestar pacíficamente después de cumplir sus jornadas para denunciar que un enfermero puede llegar a atender hasta 12 pacientes cuando lo recomendable serían cuatro, el mensaje del Ejecutivo fue hablar de compromiso, prestigio institucional y disposición para trabajar más allá del horario.
En su última rueda de prensa, el gobernador Joaquín Díaz Mena prefirió lavarse las manos y arremeter contra las enfermeras y enfermeros del Hospital O’Horán que salieron a alzar la voz pacíficamente, justo después de terminar sus agotadoras jornadas laborales, protestando por la brutal sobrecarga de trabajo que los está asfixiando día a día.
Está muy bonito eso de “ponerse la camiseta” y jurarle amor eterno a la empresa, pero un hospital no es un hotel de paso. Aquí no se trata de atender clientes caprichosos. Se trata de personas enfermas que están pasando un mal momento. ¿Cómo se le ocurre exigir que regulen sus tiempos cuando a cada enfermero le encasquetan hasta 12 pacientes? Eso no es trabajo, es una negligencia cruel, cuando lo humano y seguro serían 4, máximo 5.
El Gobernador salió a decir que el faltante de personal es por “vacaciones programadas”. Por favor, ¿las vacaciones son una sorpresa de última hora o solo un pretexto para tapar la responsabilidad? Si desde el antiguo edificio ya había falta de personal, no es nada nuevo, ¿cómo ahora se le va a atribuir esta carencia a las vacaciones?
Pero el propio Gobernador fue más allá. Al referirse a las protestas de las trabajadoras y los trabajadores del Hospital O’Horán, les pidió que se “pongan la camiseta” de la institución y defendieran su prestigio. Para explicar su postura, Díaz Mena recurrió a una experiencia personal: recordó que hace casi 30 años trabajó en un hotel en Cancún y que, si tenía una hora de salida a las 4 de la tarde, pero llegaban cinco autobuses con turistas de Alemania a las 11 de la noche, él no se iba, no checaba su salida y se quedaba a atenderlos.
El Gobernador utilizó ese ejemplo para señalar que, desde su perspectiva, los trabajadores deben aportar más a la institución y no estar pendientes únicamente de su horario de salida. Incluso sostuvo que quienes están dispuestos a “dar más” siempre tendrán mayores oportunidades y serán reconocidos como trabajadores.
La mudanza no debería ser un imprevisto, porque, por pura lógica, si migras a un hospital con mayor capacidad, más camas y servicios extendidos, no puedes pretender operarlo con la misma plantilla del edificio anterior. Inauguraron una infraestructura gigantesca para terminar ofreciendo el mismo trato de siempre. Más metros cuadrados no sirven de nada si no hay manos para atenderlos.
Tanto hablar de que este es “el hospital más nuevo y grande de Latinoamérica”, para que desde el día uno solo arrastre una reputación podrida. Esto no es prestigio, no gestiona la salud y destruye la dignidad de los trabajadores. ¿Con qué cara cuestiona que se quejen en su tiempo libre? Las noticias y los escándalos van a seguir reventándole en la cara mientras siga enfocado en la fiesta y la pasarela política, en lugar de exigir y contratar más personal para la obra más ambiciosa del Estado.
Al final, tenemos la misma dinámica, solo que en una locación más cara. Mientras el gobierno se pasa la bolita y se lava las manos, las farmacias del hospital siguen vacías por la falta de medicamentos, además de que los familiares de los enfermos continúan durmiendo en los pasillos, tirados en el suelo frío.
El Gobernador tiene que dejar de hacer como que no pasa nada y escuchar a los que están adentro partiéndose la espalda y salvando vidas.
No los deben exponer con comparaciones ridículas con el sector hotelero. En un hotel un pésimo servicio te cuesta una mala reseña en internet, pero en el O’Horán, la falta de personal y la indiferencia le puede costar la vida a los yucatecos.
Joaquín Díaz Mena pide a los enfermeros que se pongan la camiseta.
O sea que trabajen, aunque no les paguen, que trabajen, aunque no descansen, que trabajen, gratis, que trabajen, en condiciones deplorables, que trabajen, con mal ambiente laboral.
Estamos hablando de derechos humanos, que él se está pasando por el arco del triunfo.