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Ambición de poder

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El caballo de Troya en Mérida

*Reciclar a Liborio Vidal, con su historial de oportunismo, su fallida y manchada postulación indígena en 2021 y sus cuentas pendientes en la SEGEY, es escupir en la cara de los militantes auténticos de Morena.

José González/ Sol Yucatán

La jugada más cínica y perversa del tablero político yucateco está tomando forma a plena luz del día. El inminente reacomodo de Liborio Vidal Aguilar hacia las filas de Morena no es una simple reconversión ideológica de este infatigable «chapulín», sino la pieza maestra de una presunta estrategia de sabotaje político gestada desde el grupo panista saliente. ¿El objetivo real?

Apuntarse a la contienda por la alcaldía de Mérida con una misión muy clara; operar una traición que debilite y haga perder a Cecilia Patrón.

Las piezas encajan demasiado bien para ser coincidencia. El paso de Vidal por el PRI, el PRD, el PVEM y el PAN demuestra que sus únicas convicciones son los cargos públicos y el presupuesto. Sin embargo, su repentino salto a morena, huele a un acuerdo de cúpulas operado por su antiguo jefe político, Mauricio Vila.

La sombra de Vila detrás del «fichaje»

Resulta insultante para la militancia fundadora de Morena que las puertas del partido se abran de par en par a un exsecretario de Educación estatal que hasta hace unos meses operaba los intereses del grupo gobernante en Yucatán. La sospecha que recorre los pasillos políticos es inocultable: ¿Vila mandó a su alfil más útil a infiltrarse en Morena?

El caballo de Troya en Mérida

Al colocar a Liborio Vidal en la puja por la capital del estado, el exgobernador logra un doble juego macabro. Por un lado, le inyecta un perfil sumamente cuestionado, millonario y de origen conservador al partido guinda, reventando el discurso de honestidad que tanto pregona la izquierda. Por el otro, introduce una cuña de división interna tan profunda que fracturará el voto opositor real, generando un escenario idóneo para entregar la plaza o sabotear las aspiraciones blanquiazules oficiales que hoy encabeza Cecilia Patrón en el Ayuntamiento.

 El negocio del caos.

Vidal no va a Morena a ganar por convicción —nadie cambia de camiseta cinco veces por amor al arte—. Va a saciar su ambición personal de poder y a cumplir con cuotas de grupos políticos que prefieren ver arder la estructura de Morena desde adentro antes que perder el control de la agenda en Mérida.

La burla a la militancia y el cinismo de la 4T

Mientras las bases históricas de Morena en Mérida, aquellos que caminaron casa por casa fundando el movimiento, son relegados, ignorados y tratados como ciudadanos de segunda, la dirigencia nacional y estatal comete el error histórico —o la complicidad— de alfombrarle el camino a un personaje rechazado ampliamente por la ciudadanía.

Reciclar al «Amigo Libo», con su historial de oportunismo, su fallida y manchada postulación indígena en 2021 y sus cuentas pendientes en la SEGEY, es escupir en la cara de los militantes auténticos.

Permitir que Liborio Vidal encabece una aventura en Mérida bajo el sello de la 4T demuestra que la dirigencia cambió los principios por el pragmatismo rapaz. Pero el tiro les puede salir por la culata; los meridanos no tienen memoria corta y saben perfectamente identificar cuándo un político cambia de piel únicamente para proteger sus intereses de grupo y servir de achichincle en las guerras sucias de las altas esferas.

Mérida no es un botín para experimentos de laboratorio político ni el refugio de operadores del viejo régimen que buscan impunidad disfrazados de guinda.

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