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Abandonaron a Daniela
Entrevista exclusiva con la madre
- La familia también sostiene que, tras el accidente, los tripulantes abandonaron el muelle sin permanecer en el sitio para enfrentar inmediatamente las consecuencias de lo ocurrido.
- La familia sostiene que El Negrillo fue lavado antes de que pudiera ser examinado en las condiciones originales posteriores al accidente y que no presentaba manchas de sangre ni otros rastros visibles.
Redacción/Unidad de Investigación Sol Yucatán
II y última parte
La historia de Daniela no termina con la noche en que cayó al mar. Después de reconstruir quién era la mujer que murió frente a las costas de Progreso y el dolor que dejó su ausencia, quedan todavía preguntas sobre lo que ocurrió aquella noche a bordo de El Negrillo.
Daniela no estaba sola.
Con ella viajaban seis personas que formaban parte de su círculo cercano y que hoy aparecen en el centro de una investigación que busca establecer qué ocurrió antes, durante y después de su caída al agua.
Ángel Gutiérrez Solís, propietario de la embarcación.
Además de Daniela, aquella tarde viajaban Miguel Ángel Gutiérrez Solís, Juan José Medina, Argenis de Jesús, Felipe Alberto, Alejandrina Canul Ortiz y Andrea Rebeca.
Todos formaban parte del círculo social de la joven.
La familia sostiene que existen inconsistencias en las versiones y cuestiona también la falta de contacto posterior con los deudos.
Uno de los casos que más inquieta a Norma es el de Juan José Medina, señalado como uno de los amigos más cercanos de Daniela. De acuerdo con la familia, su declaración habría presentado diferencias respecto de una primera versión de lo ocurrido y posteriormente dejó de responder a sus llamadas.
José Medina, Argenis, Felipe, Alejandrina Canul y Andrea
La familia también sostiene que, tras el accidente, los tripulantes abandonaron el muelle sin permanecer en el sitio para enfrentar inmediatamente las consecuencias de lo ocurrido.
Estas circunstancias, por sí solas, no permiten establecer responsabilidad penal alguna, pero forman parte de los elementos que la representación legal considera necesario investigar y contrastar.
Y ahí aparece otra de las preguntas centrales del caso: si efectivamente se trató de un accidente, ¿hubo alguna conducta imprudente antes, durante o después de la caída de Daniela?
La familia plantea incluso que el consumo de alcohol pudo haber influido en decisiones imprudentes durante la navegación, aunque determinar si existió intoxicación y si esta tuvo alguna relación causal con el accidente corresponde a la investigación y a las pruebas periciales.
Otro elemento que permanece bajo cuestionamiento es el estado en que la embarcación llegó al muelle y posteriormente quedó a disposición de las autoridades.
conducta imprudente antes, durante o después de la caída?
La familia sostiene que El Negrillo fue lavado antes de que pudiera ser examinado en las condiciones originales posteriores al accidente y que no presentaba manchas de sangre ni otros rastros visibles.
Para Norma, resulta difícil entender cómo una embarcación en la que una persona sufrió lesiones provocadas por una hélice pudo llegar limpia al puerto.
El abogado Carlos Fernando González Velázquez considera que este punto también debe esclarecerse: quién realizó la limpieza, cuándo se hizo, por qué se hizo y qué consecuencias pudo tener para la investigación.
La familia no sostiene que el lavado, por sí mismo, demuestre quién fue responsable de la muerte de Daniela. Lo que exige es que se investigue si esa acción provocó la pérdida de elementos que pudieran haber ayudado a reconstruir lo sucedido.
para ellos, dejar de preguntar si el accidente pudo evitarse.
Hay otro elemento que preocupa a la representación legal.
El abogado ha expresado su temor de que el proceso pueda verse afectado por relaciones de poder, debido a que algunos de los involucrados pertenecen, según la información que la familia ha recopilado, a círculos empresariales, políticos y sociales de Yucatán.
Entre los nombres que aparecen en este contexto está Miguel Ángel Gutiérrez Solís, propietario de la embarcación de acuerdo con la información proporcionada por la familia, quien tendría vínculos personales con personas relacionadas con la política yucateca.
La familia considera que esas relaciones deben ser observadas únicamente desde la exigencia de transparencia: que ninguna persona tenga un trato distinto ante la justicia por su posición económica, social o política.
No se trata de afirmar que exista una intervención política en la investigación, algo que tendría que ser probado, sino de explicar por qué la familia teme que el poder y las relaciones personales puedan terminar influyendo en el proceso.
Por ello, su principal exigencia es que la investigación avance con las mismas reglas para todos.
que pudiera ser examinado en las condiciones originales
Para Carlos Fernando González Velázquez, la reconstrucción de hechos es importante precisamente porque permitiría poner frente a frente las distintas versiones y las condiciones físicas de la embarcación.
La diligencia podría ayudar a establecer la posición que ocupaba cada uno de los tripulantes, las posibilidades de movimiento dentro de la lancha, quién podía encontrarse al mando, qué maniobras eran posibles y cuál pudo haber sido la secuencia de acontecimientos.
No significa, por sí misma, que vaya a determinar quién es responsable de la muerte de Daniela.
Pero sí podría aportar elementos para que la autoridad determine si se trató exclusivamente de un accidente o si existieron acciones u omisiones que pudieran generar algún tipo de responsabilidad.
Ese es precisamente el punto que la familia no quiere que quede sin investigar.
Porque aceptar que Daniela murió en un accidente no significa, para ellos, dejar de preguntar si el accidente pudo evitarse.
Y tampoco significa dejar de investigar qué hicieron las personas que estaban con ella cuando ocurrió.
Lo que todavía no tiene respuesta
A más de un mes de aquella noche, la familia continúa esperando respuestas.
¿Quién estaba realmente al mando de El Negrillo cuando Daniela cayó al agua?
¿Por qué el motor permanecía encendido?
¿Qué maniobra realizó la embarcación?
¿Cómo fue subida Daniela nuevamente a bordo?
¿Dónde estaba cada uno de los tripulantes?
¿Quién pidió auxilio y cuánto tiempo transcurrió antes de que Daniela recibiera atención?
¿Por qué la embarcación llegó limpia al muelle?
¿Quién la lavó y cuándo?
¿Por qué existen diferencias entre las versiones de quienes estuvieron aquella noche?
Y, sobre todo:
¿Fue solamente un accidente o existió alguna conducta humana que pudo haber cambiado el desenlace?
La respuesta a esas preguntas, sostiene la familia, no puede quedar en especulaciones.
Tiene que estar en la investigación. Mientras espera saber si la reconstrucción de hechos será admitida, Norma Pimentel continúa con la misma petición con la que ha recorrido estas semanas de dolor: Justicia para Daniela.